Mi tío traiciono a mi padre de la peor manera, lo haría de una forma realmente única y que nunca en su vida se esperaría.

En nuestro rancho nos gustaba pasar tiempo para disfrutar con la familia. Mi padre siempre ha sido un hombre muy bondadoso y amable con los demás. Incluso, a pesar de que su familia no lo había tratado bien, él siempre tenía una sonrisa sincera para cada uno de los miembros de la gran familia que tenía. Como ya lo he dicho, mi padre es nacido en cuba. La mayoría de su familia vivía en aquel país. Cuando acababa de cumplir los dieciocho mí tío había venido de visita a la ciudad, además de que quería buscar un trabajo estable cerca de mi padre. A pesar de haberse portado tan mal con mi padre siempre, él quería ayudarlo para que tuviera un futuro mejor. Mi tío era un sujeto mal viviente. Siempre le gustaba conseguir trabajos donde no tenía que esforzarse, donde poda conseguir dinero fácil. Mi padre se las arregló para conseguirle un trabajo donde él trabajaba en ese entonces y mi tío acepto. Tendría un buen sueldo y prestaciones además de que iba a quedarse con nosotros porque mi padre lo invito a quedarse mientras consiguiera un lugar estable. La verdad yo no estaba nada cómoda con la situación.

Después de algunos días de espera el día por fin llego. Mi tío  Donato bajo de un taxi cuando yo estaba afuera de casa platicando con una amiga de la prepa que ya estaba terminando la prepa conmigo. Teníamos dieciocho, habíamos entrado tarde a la prepa y por eso llevábamos un año retrasado. Mi tío bajó del auto y se me quedó viendo un poco raro, entre cerrando los ojos.

-No puede ser, ¿no me vas a decir que tú eres la pequeña July verdad? –preguntó mi tío con una sonrisa en la cara incrédulo.

-Si soy yo –dije mientras me levantaba de la banca fuera de mi casa.

-No puede ser hija, mira que grande estas, te vi cuando estabas de este tamaño –dijo haciendo un ademán con la mano marcando la estatura que tenía cuando cursaba la primaria.

-Si bueno, ya creí bastante.

-Si se nota bastante hijita .dijo mientras me recorría el cuerpo con la mirada de una manera que resultaba muy incómoda para mí; como si quisiera desvestirme con la mirada.

-Mi papá lo está esperando adentro tío –dije tratando de que me dejara sola con mi amiga.

-Tu viejo puede esperar chiquita, ven y dame un abrazo –dijo mientras abría sus brazos invitándome a acercarme a él.

-Está bien –dije mientras me acercaba a mi tío no muy convencida.

El me abrazo estrujando mi pecho contra el suyo y sentí como su mano se movía por mi espalda baja de una manera que no era la apropiada para un familiar. Me dio un beso muy cerca del labio y me dijo –bueno, iré a saludar a mi hermano, más tarde podremos charlar y ponernos al día chiquita –dijo sonriendo mientras entraba a la casa. Yo no podía esperar para que se fuera. No sé si solo era mi imaginación pero sentía una vibra muy rara que provenía de él. Algo no me gustaba cuando estábamos cerca. Mi amiga después de un rato de estar platicando se fue a cas ay yo entre porque mi madre me llamaba a cenar. MI tío se había sentado junto con toda la familia a cenar. Nos contaba de como había ido su viaje y todo lo que tuvo que hacer para llegar hasta la ciudad. La había pasado muy mal la verdad, pero eso no hacia cambiar al opinión que yo tenía acerca de él. Había algo muy raro en su personalidad. Mi madre estaba encantada con él y mi padre estaba feliz de verlo después de tanto tiempo. Mi hermano la verdad se llevaba muy bien con el cuándo venia de pequeños y ahora no era la excepción.

-Me imagino que debes de tener ya una novia ¿no José? –pregunto mi tío mientras partía el pan para comer.

-Sí, ya tengo algunas tío –dijo mi hermano de manera altanera.

-José, ten más respeto por las mujeres -dijo mi madre reprimiéndolo.

-Perdón mamá –dijo mi hermano cabizbajo.

-¿Y qué hay de ti chiquita, no tienes un novio por ahí? –quiso saber mi tio.

-La verdad no, ahorita me estoy enfocando en terminar mi prepa –dije de manera orgullosa por lo bien que lo ahcia en la escuela.

-Mi hermano hace rato me comento que eres muy lista, eso es bueno, el mundo es de los listos, y de los que saben aprovechar las oportunidades, ¿no crees July?

-Creo que sí, tío

Terminamos de cenar y mis padres se vistieron porque iban a acudir a un velorio de un compañero del trabajo de papá. El señor había fallecido hace un día y mi padre lo conocía; por lo que quiso acudir. Mi madre iba a acompañarlo y como era fin de semana mi hermano iba a salir a emborracharse como cada fin de semana. Te encargo mucho a July –dijo mi padre a mi tío mientras salía de casa-. No te preocupes hermano, vayan con cuidado, yo me quedo aquí con la pequeña July –dijo mientras esbozaba una sonrisa pícara-. Yo no sabía que significaba esa sonrisa hasta que esa noche termino. Mis Padres iba a estar fuera toda la noche hasta la mañana me avisaron que así seria y mi tío se quedaría en la habitación de visitas. Me pidió ayuda para arreglar su cama y yo le lleve algunas sabanas y mantas. Yo llevaba los shorts pequeños que usaba para dormir y mi tío no me quitaba los ojos de encima. Con unos ojos llenos de lujuria me repasaba todo el cuerpo mientras yo arreglaba su cama.

-Oye hijita, pues déjame decirte que los muchachos de tu escuela deben de estar ciegos.

-¿Por qué lo dice?

-Pues porque solo ciego es que un hombre no te invitaría a que fueras su novia hijita, estas preciosa y ya eres todo una hembrita.

-Bueno ya me voy, ya terminé de tender su cama -dije de manera evasiva.

-No te vayas aun chiquita, vamos a platicar –dijo mientras me tomaba del brazo.

-No, ya me voy tío déjeme –dije mientras trataba de soltarme.

Mi tío se molestó y me jalo con fuerza del brazo.

–Solo quiero platicar un poco contigo chiquita, tu no cooperas mucho, quiero saber más de ti, cuáles son tus gustos y deseos-.

-Me está asustando, por favor déjeme irme a mi cuarto –dije mientras me apoyaba en la cama a donde me había tirado-.

-No te va a pasar nada malo chiquita, solo quiero platicar contigo.

-Si pero yo no quiero.

-Mira muchachita, tú vas a hacer lo que yo te diga –dijo mientras me sujetaba fuertemente el cabello.

-¡Ay! –grite mientras le tomaba de los brazos mientras me jalaba el cabello.

El me arrojo a la cama y comenzó a desabrocharse la camisa de manera violenta. Se mordía los labios mientras lo hacía viendo fijamente mi cuerpo. Yo no sabía qué hacer y me quede aterrada. Completamente inmóvil como un venado alumbrado por las luces de un viejo auto. El dejo salir su pecho enorme y velludo con rizos chinos y algunas cicatrices. –No creí que la oportunidad de quedarnos solitos se diera tan rápido July, le doy gracias a dios por eso –dijo mientras se desabrochaba el pantalón-. Probablemente te has cogido a muchos muchachitos con polla de lapicito, pero ahora vas a conocer como es la polla de un verdadero macho cabrona –dijo bufando de placer sin poder contener su lujuria y pasión-. Yo quise salir corriendo pero él me tomo del brazo y rasgo mi playera con la mano fuertemente. –Puta madre, mira esos melones –dijo mientras se deslumbraba por mis senos jóvenes redondos y desnudos. Se acercó a mí y estiro mi sostén hasta que lo rompió forcejeando conmigo.  Mis pezones se salieron y yo me cubrí con ambas manos.

-No sé para qué te cubres July, ahorita vas a estar usando esas manitas para jalar esto –dijo mientras metía su mano en su pantalón y sacaba su miembro.

Era una polla descomunal y obesa con un prepucio colgando y goteaba con su pre eyaculación.

-Ven y pela la banana perrita, para que te la comas.

-Yo no voy a hacer eso.

-Tú vas a hacer lo que yo te diga perrita hermosa.

Me abofeteo y yo caí al suelo llorando.

Se desabrocho y quito el pantalón por completo y quedo su pene justo en frente de mi boca.

-Si no quieres sufrir te aconsejo que comiences a pelar la banana.

Yo aun llorando lo tome con mis dos manos e hice su pellejo para atrás. Cuando lo hice descubrí ese olor nauseabundo. El olor del esmegma.

-Uy, mira, hay mucho quesito cotagge en el plátano, comételo todo bebe no desperdicies nada.

El olor que emanaba de su polla era horrible y nauseabundo. No quería hacerlo pero tenía miedo que me golpeara más fuerte. Hice lo que me ordeno aunque cada fibra de mi cuerpo me imploraba no hacerlo. Llevé ese asqueroso miembro tan gordo y sucio a mi boca y como pude con mi lengua fui lamiendo cada parte de ese sucio esmegma que emanaba una intensa fragancia a pecado.

-Así es putita, comete todo mi quesito, comételo todo.

El sin previo aviso empujo su polla hacia mi boca e hizo que probara por completo todo su queso. La polla gruesa se deslizo hasta el fondo de mi ser y el sujeto mi cabeza follándola como si fuera mi vagina. Yo no podía tragarlo pero él lo forzaba hacía adentro haciendo que mi garganta tratara de lubricar desesperadamente. Yo me tomaba de sus piernas y trataba de hacerme hacia atrás evitando sus embestidas, pero a él no le importaba en lo más mínimo. Solo metía su gran y gorda polla negra hasta saciarse. Después de violar mi garganta unos 5 minutos sentí como me sujeto con fuerza y me penetro una sola vez casi perforando mi garganta. Mamá –gruño mientras aquella cascada de líquido blanco espeso descendía por mi garganta llenándola por completo. Yo quise quitarme pero el descargo sus testículos de toro de lidia en mi sin dejar una gota fuera. No quería que nada se desperdiciara. Yo como podía intentaba no ahogarme. Cuando por fin me soltó pude respirar escupiendo toda la leche que salía de mí, a punto de vomitarme por el asco.

-Vaya que la chupas rico July, esta vez nos vamos a divertir aún más –dijo masturbándose tratando de recuperarse de aquel orgasmo.

-Hija, olvidamos unos papeles de la oficina de tu padre, venimos por ellos –dijo mi madre mientras abría la puerta de la casa.

Yo salí huyendo de la habitación aun desnuda y mi tío se puso la ropa.

-Me escuchaste July? –pregunto mi madre.

-Si mama, te escuche, dije guardándome las lágrimas, que les vaya bien. AL terminar de decir eso me encerré en mi cuarto asustada, pero eso apenas iniciaba. Continuara…