Tengo tres agujeros ¿Por qué no voy a usarlos? Soy esa chica que va a un prostíbulo para ser utilizada por cualquiera

Al entrar al prostíbulo me dí cuenta que estaba más oscuro de lo que esperaba, había luces de colores que alumbraban para todos lados y a la vez a ningún lugar, la música estaba muy fuerte, se sentía el ambiente cargado de deseo y sexo consumado. Me sentí insegura, se fue a la jodida toda la excitación de antes. La verdad, quería salir corriendo de allí lo más lejos que pudiera. Si hubiera visto una posibilidad para que no me cogiera el guardia de la entrada al querer escapar, lo hubiera intentado, pero ahora no quería que nadie me tocara.

Pero como siempre, mi calentura pudo más que la razón y es que iba vestida de putita y me empezaron a rozar las nalgas como accidentalmente y como había mucha gente, pues lo dejé estar. Al cabo de un rato los roces eran más indiscretos y no me quedó de otra que voltear a ver quién era y estaba un hombre de unos 35 años, tocandose el paquete y rozandome las nalgas a propósito, verlo tan excitado conmigo me emocionó de una forma que no sabía que yo podía estar. Pero debía decirselo a mi novio:

– Alex, baby, me están tocando. – él solo me volteó a ver con cariño y me dijo sin siquiera inmutarse:

– Si no te tocaran me estaría preocupando, dejate hacer, eres una prostituta barata, – empezó a acercarse lentamente a mí y tomó mi rostro solo con una mano- así que te dejarás tocar por quien quiera usarte. No te traje aquí para que trabajes de gratis, pero tampoco quiero que corras el peligro teniendo el dinero contigo así que iremos a una área de prepago, y por si te queda duda, te van a meter la verga muchos hombres perrita. – dicho esto me besó tan descaradamente que el hombre que me acariciaba antes ahora sentía la libertad de tocarme sin disimulo, me recorría las piernas y todo mi culo, me tocaba el sexo y como no traía ropa interior empezó a masturbarme, mi novio no dejaba de besarme con desesperación, ya se sentía su erección, así que lo masturbé lentamente sobre la tela del pantalón pero él quería más y mi manoseador también, porque me empezó a dedear, me quería para él porque me jalaba hacia él y mi novio cedía. Me estaba dejando manosear y dedear por un desconocido que ya se veía ebrio. 

El caso es que me terminé casi sentando en las piernas del hombre desconocido y mi novio me subía lentamente mi top. Cuando mis pechos ya estaban al aire y totalmente visibles mi novio se retiró de golpe y me empujó un poco para caer en las piernas del otro, este no desaprovechó y me penetró, sin decirme nada, sin mediar una sola palabra y ya tenía su pene dentro de mi. Sentí el morbo de la situación, no era lo mismo que las veces anteriores, esta era otro nivel por completo diferente. Ni siquiera se estaba moviendo, solo intentaba meterme su miembro lo más que podía, y yo ya estaba muriendome de ganas por correrme, cuando inició sus movimientos de meter y sacarlo yo quería que fuera más rápido, lo deseaba, más cuando empezó a jugar con mis pechos, pero de un momento a otro, los demás que estaban en el lugar se dieron cuenta y ellos también querían algo de mí y me empezaron a tocar, esta vez fue el guardia el que retiró a todos y me llevaba del brazo y a jalones hacia otro lugar donde mi novio nos acompañaba, iba erecto pero tranquilo. Él ya sabía que eso pasaría  y el muy cabrón no me dijo nada.

– Gracias por sacarme de allí – le dije al guardia.

– Mi amor no me agradezcas todavía, yo te traje al mismo infierno. Aquí sí sabrás lo que es tener una verga metida- estalló en una carcajada y me dijo- de hecho, varias vergas metidas.

Solo me lo dijo y se fue, yo me quedé mojandome más ante la idea porque por más que quiera mentir, me encantó el trato que me dieron afuera, solo meterme el pene sin decir nada fue genial, sabía que mi cuerpo excitaba a los hombres sin tener que ir y ofrecerme o sin tener que pedirles que me usaran com a mi me gusta. En agradecimiento a mi novio lo besé, lo besaba con mucha intensidad porque estaba caliente, él me separó y me confesó:

– Rosse, yo sí he disfrutado del sexo contigo, vaya que sí. Pero en realidad a mí lo que más me gusta es verte cogida por otro hombre, poder ver cómo responde tu cuerpo a cada vez que te la meten, como se ve tu carita cuando te están metiendo los dedos, poder ver en primera plana como se unden las vergas en ti. Me excita poder ver al hombre de turno como se muere por tu cuerpecito de putita. Yo te traje aquí porque sé que hacemos la pareja perfecta, a ti te gustan las vergas y a mí me gusta ver cómo se ensartan en ti. ¿Qué dices? ¿te quedas aquí hoy para que disfrutemos o solo tenemos que salir de aquí, dejar que el guardia te posea a su antojo y nos vamos?

Ni lo pensé dos veces cuando tenía mi respuesta:

– Haremos lo que tu quieras baby. Gracias por la confianza Alex, te aseguro que no te vas a arrepentir porque al parecer por aquí hay muchas vergas dispuestas para mi vagina.

Lo intenté besar y me alejó, yo supe que ya había empezado el juego.

– Pero miren lo que tenemos aquí, una zorra nueva, bueno puta, ven aquí y comeme la polla quiero ver dónde te puedo colocar.

Lo volteé a ver y era un hombre de unos 50 años, algo gordo y con cara de ser el encargado, Alex me confirmó por lo bajito que en efecto, él era el jefe. Mi dueño temporal. Me incliné y me puse de rodillas y empecé a mamarsela con mucho empeño, quería que me pusiera en un buen lugar para recibir buenas vergas y no de los que no estaban bien dotados. Estuve jugando con su pene, lo masturbaba mientras me comía su glande y de la nada me lo ensartaba en la boca hasta la garganta, me daban arcadas pero pequeñas porque ya de tanto había empezado a tolerarlo muy bien. Cuando él sintió que ya iba a terminar me jaló del pelo y me ayudó a pararme, se guardó el pene en la ropa interior, se acomodó el pantalón y abrazándome me dió la bienvenida, yo gustosa le devolví el abrazo, pero él no me soltaba, y yo por alejarme de él levantaba el culo para poner distancia, pero ese fue mi error, porque de levantar el culo llegó el que hacía la limpieza y me manoseaba toda, hasta los pechos me terminó sacando del top y me los estrujaba y apretaba, me pasaba el glande de su pene que aún no había visto entre las nalgas y de golpe me penetró, yo casi grito de lo intenso que sentí todo, porque me estaban tomando a la fuerza y me excitó como nada. Mi novio se estaba masturbando, yo era penetrada con intensidad por un tipo que había salido de la nada, el dueño del prostíbulo después de usar mi boca me había atrapado para que el que pasara me penetrara a la fuerza. Yo no podía pedirle más a la vida.

– Estás lista para ser la estrella de la noche, te llevaré a tu cuarto y te instalaremos, porque aquí todo está organizado y hoy estarás 12 horas en una de las áreas dedicadas a fetiches, y te pondré en el que los hombres quieren cogerse a las mujeres atadas y sin poderse mover. Vete preparando mentalmente zorrita, porque tu novio podrá verte por un lugar especial, pero no podrá hacer nada para cuando te quieran coger esos degenerados.

Tras ser advertida me llevó a un cuarto que no era tan grande y me pidió que me desvistiera, tontamente busqué donde quitarme la ropa, pero luego pensé que al final me vería sin nada, así que sin más me desvestí frente al dueño del lugar que se llamaba Oliver y mi novio que seguía erecto. Me llevaron hacia la cama, me pusieron boca abajo, sin desaprovechar la oportunidad para tocarme, al terminar de amarrarme, quedé con los brazos y las piernas bien abiertas y sin oportunidad para moverme.

– Bueno Juan, ahora termina lo que iniciaste allá afuera. – le dijo Oliver a alguien que no veía pero que sabía que era el que hacía la limpieza. 

Se me subió encima y tras varios intentos por introducirme su pene, me empezó a penetrar de nuevo y ahora con más ganas, Oliver se estaba quitando la ropa y se acomodó debajo de mi, fue un poco cómico cómo Juan pretendía seguirme penetrando y su pene se salía de mi vagina porque Oliver me estaba moviendo de lugar para quedar debajo de mi, yo sabía que una vez ellos se acomodaran, se venía otra penetración doble con dos hombres que me tenían muchas ganas, se les notaba el deseo en la mirada y ya estaban sudando de la excitación, por lo que les decidí colaborar al levantar un poco el culo para que pudieran acomodar sus penes en mis entradas, porque Juan se resignó y se dedicó a mi culito, y Oliver aprovechó para penetrarme vaginalmente, los dos me metían sus penes de forma tan descoordinada que al final no hubo un momento en que yo no tuviera a alguien adentro de mí, y como que eso fuera poco, Oliver me estaba apretando tanto los pezones que ya el dolor era casi insoportable, le empecé a rogar a mi novio que me ayudara.

– Alex, papi, ayudame por favor, me duelen mucho los pezones y don Oliver no se detiene, cielo… ayu…ayudame…mmm… sí don Juan, metamela toda… sí que rico es tener sus vergas sincronizadas… denme duro porque soy su putita… – se me olvidó que le estaba diciendo a Alex, pero segundos después ya tenía a Alex con su pene de fuera masturbandose y esperando a que yo se la empezar a mamar, y así lo hice. Estaba llena por mis tres agujeros, porque si había nacido con 3 ¿por qué solo usar uno a la vez?