Sexo lésbico entre universitaria y una empleada de la universidad

Considerando que perdí mi inocencia a los ocho años, de la mano, o de la palma, de Rick, habían muchas cosas que ya había experimentado al momento de llegar a la universidad.

Empecé a estudiar en una de las universidades más importantes de mi país. Y ya para este momento era bien selectiva con el tipo de gente de la que me rodeaba, no todo el mundo es bueno, no todo el mundo lo vale.

La primera amistad que hice en mi primer año de universidad era Zayda. Zayda esa una muchacha morena, de senos pequeños y gran culo, con un cabello rizado y castaño espectacular, con unas curvas excesivamente pronunciadas.

Zayda era bi, igual que yo, e hicimos click casi al instante de conocernos, me encamtaba que nos lleváramos tan bien.

Dos días habían pasado desde que empezó el semestre, Zayda y yo estabamos en el baño maquillandonos y arreglandonos, hablando tonterías de la vida, conociéndonos poco a poco.

Zayda: ¿y tu tienes pareja?

Andra: pues si ando con Marco, estoy con el desde los 14 pero las cosas se vuelven rutinarias de vez en vez, asi que nos separamos unos meses, un año, y regresamos. ¿Y tu?

Zayda: ahora no, espero conseguir a alguien que me haga la plomería acá en la uni. Jaja.

Andra: vaya, qué metáfora para usar estando en el baño. ¿Y qué buscas? ¿Chico o chica?

Zayda: lo que salga, aunque siempre me han gustado más las chicas.

Andra: ¿cuando fue tu primera experiencia con una chica?

Zayda: tenía yo 15 años, así que hace tres, y me la comió tan rico que descubrí que era bisexual, quizá hasta lesbiana soy, quién quita. ¿Y la tuya?

Andra: yo tenía 11, fue una tontería solo nos besamos y tocamos. Pero fue el inicio de mi gusto por las chicas. Aunque nada como una buena polla.

Zayda acercándose a mi: ¿y qué tipo de chicas te gustan?

Andra: me encanta así… Como tú… Y le estampé un beso.

Zayda y yo comenzamos a besarnos en el baño de la universidad, pegándonos contra la pared alternativamente, levantando nuestras piernas sobre la cadera de la otra, pecho contra pecho, tocándonos cada centimetro de nuestros muslos y troncos. Respirando fuerte en nuestros cuellos.

Eramos Zayda y yo…yo y Zayda… Así como hace 10 años había iniciado mi vida sexual, en un baño. Pero esta vez con dos adultas plenamente conscientes de lo que hacían.

Me senté sobre el tope del lavabo y bordee el cuerpo de Zayda con mis piernas mientras seguíamos besándonos.

Ella subia su mano por debajo de mi camisa y mi brassiere, apretaba mis pequeños senos con sus manos mientras yo frotaba mi sexo contra su estómago. Nos besábamos apasionadamente. ¿Qué rayos hacíamos? Cualquiera nos podría escuchar o incluso sospechar de que el baño llevaba demasiado tiempo ocupado.

Zayda me quitó los pantalones y procedió a darme sexo oral. Uffff que divino se sentía lo que me hacía, se nota que le encantaba hacerlo y tenía un buen de experiencia con chicas.

Yo mordía mi camisa para no gemir, nadie debía escucharnos.

Zayda empezó a darme dedo mientras me chupaba los labios y lamía mi clitoris parsimoniosamente.

Me hizo llegar unas tres o cuatro veces, una de las mejores chupadas que me han dado en mi vida. Lamía mis labios, bordaba mi clitoris, me penetraba con su lengua, chupaba mi clitoris como si fuese un caramelo a punto de acabarse y repetía la ecuación.

Había estado con otras dos mujeres después de Dolly, y una de ellas era bastante mayor que yo, pero nunca ninguna me había chupado y masturbado de la manera que Zayda lo hizo aquel día, y todas las oportunidades subsiguientes que estuvimos juntas que fueron al menos unas diez.

Cuando Zayda terminó de darme el mejor oral de mi vida yo subí su cabeza a la altura de mis senos y apartando el brassier le hice mamarme los pezones mientras bordeaba de nuevo su torso con mis piernas y me frotaba en ella.

Quizá fue la adrenalina de hacerlo en un sitio prohibido como la universidad. O quizá fue que realmente nos sentíamos a gusto. Pero acabé una vez más restregandome en Zayda.

Nos besamos un par de veces más. Me ayudó a vestirme y emprendimos camino a nuestra clase de metodología. Tomadas de la mano, al parecer Zayda consiguió en su tercer día de universidad lo que vino a buscar alguien que le hiciera la plomería.