Mi primo me hace mojar, lo deseo todo el tiempo

Desde el viernes pasado -en que mi primo y yo casi tuvimos sexo con ropa- me he hecho la loca como dicen por ahí, he tratado de evitarlo, más por verguenza que por otra cosa. Pero claro, en algún momento nos encontraríamos de nuevo, él vive en un anexo que tiene mi casa, y al ser un familiar pues viene con frecuencia y esta mañana lo hizo.

Yo estaba sola en casa porque mis clases serían durante la tarde, mis padres estaban trabajando, así que quise aprovechar para repasar un poco las tareas y ver los comentarios que me han dejado en mis relatos anteriores (por cierto, muchas gracias!) Llegó actuando de lo más normal, como si nada hubiese pasado, así que me alegré pensando en que quizás él también quería dejar las cosas así.

Lo cierto es fue al contrario, medio en serio y en broma, me dijo que ya no me preocupara por lo que había pasado, que al fin y al cabo yo era una mujer y él era un hombre, y que por lo tanto no eran tan anormal que hubiésemos sentido ganitas. Total que terminamos hablando del asunto, se puso a preguntarme si era virgen, a lo cual respondí que en efecto lo era.

– Entonces tu novio y tú no han hecho nada de nada?

– Bueno, si hemos hecho algunas cosas.

Le conté muy por encima algunas de las cosas que había hecho con mi novio, y él me preguntó que por qué mi chico no me había correspondido dándome una mamada a mi, me puse del color de los tomates y le dije que la verdad es que si me lo había propuesto pero que yo le había dicho que no.

– Y por qué no quieres?

– Es que… prefiero no hablar de eso.

– Anda chica, ya estamos hablando, a lo mejor te puedo ayudar, no te estoy juzgando.

– Verás es que… bueno cuando estoy excitada me mojo mucho.

– Si, me di cuenta.

Casí me da un infarto con ese comentario, que me confirmaba lo que tanto temía, que mi primo hubiese notado mi humedad el día en que nos tocamos bailando, traté de ignorar el asunto (no quería irme por ahí) y le seguí contando.

– Bueno, a mi me da pena de que él quiera mamarme y se encuentre con todo ese flujo.

– Y qué tiene de malo?

– Que puede parecerle asqueroso.

– Jajajajajajaja para nada, si es un chico normal no tiene porque pensar así. Al contrario, como hombres nos encantan notar que hemos excitado a una mujer hasta el punto de hacerla mojar.

– Si pero, una cosa es hacerla mojar y otra es probar eso.

– A ti te da asco probar su leche? Porque me imagino que si se la has mamado…

– No, es decir si, si la he probado y claro que no me da asco.

– Bueno, con tu flujo pasa lo mismo, si su leche no es asquerosa tu humedad tampoco lo es, a mi me encanta lamerme hasta la última gota.

– En serio?

Ahí comenzó a contarme como se había mamado a varias novias que ha tenido, a decirme lo mucho que disfrutaba hacerlo y lo excitadas que se ponían las chicas, así que como se imaginarán de sólo escucharlo ya estaba a mil otra vez, me sentía agradecida de llevar una faldita, por lo menos así no se me notaría el flujo.

– Quieres probar?

– Probar qué?

– Jajajajajaja ya sabes de qué te estoy hablando Pau.

Y ahí empezamos en un tira y afloja, él ofreciéndose a lamerme la concha y yo negándome por verguenza pero cada vez más excitada. Al final me ganó la calentura y dije que si. Entonces me pidió que me sacara las bragas y me sentara en el borde del la silla, lo hice y recosté mi cabeza en el apoyo – si lo miraba directo a los ojos era posible que me arrepintiera- Se sorprendió al encontrarme bien depilada, yo le dije que a mi novio le gustaba que lo hiciera, entonces comenzó darme besos y chupones suaves desde el vientre hasta abajo, mi madre! todavía no me había tocado el primer labio y ya estaba babeándome allá abajo.

Poco a poco comenzó a succionarme, primero en mis labios exteriores, luego en los de más adentro, me recorría toda con su lengua, en la entrada de la conchita la movía como haciendo círculos con rapidez, les juro que jamás sentí tantas ganas de ser penetrada, todo mi cuerpo sudaba frío rogándome que me metiera algo, lo que fuera, también me lamió el ano, jamás me habían tocado ahí era la sensación más rica y extraña del mundo. Cuando finalmente cubrió mi clítoris con sus labios casi me da algo, hasta ahora había tratado de mantenerme quietecita (me daba verguenza) apenas suspiraba un poquito, pero ya entonces no pude más y comencé a gemir y a temblar como loca, a mover mis caderas de espacio al ritmo de cada mamada, no aguanté mucho y me he corrido de tal forma que quedé exhausta, tuve que buscar mi bomba para el asma ya que casi quedo sin aliento.

Cuando regresé a la sala mi primo había sacado su verga y se la estaba sobando, mi miró con picardía diciéndome: “Mira lo duro que me dejaste Pau”. Claro no lo podía dejar así, no era justo después de ese placer tan rico que me había dado, así que fui y me arrodillé frente a él para darle una buena mamada, me sentía más puta que nunca lo juro, incluso comencé a intentar tragármela toda y casi lo logré algunas veces. El me decía que lo estaba haciendo rico, que lo volvía loco y eso me daba ganas de mamarlo más y más. Entonces me pidió que me sacara la blusa para verme las tetas y en cuanto lo hice el muy travieso se ha venido encima de mi, me dejó las tetas llenas de gotitas con su leche.

Me dijo que me estaba deseando y se que se moría por penetrarme, era como si estuviese leyendo mi mente, porque yo me muero por perder el virgo y ahora más. “Si tu novio no lo hace lo voy a terminar haciendo yo”. Mi primo se fue, entonces corrí al baño y me di una buena ducha, admito que tengo un poco de resaca moral, no estoy saliendo con mi primo pero se bien que lo que hicimos cuenta como cuernos, si mi novio se entera se que me dejaría enseguida, prefiero mantenerlo en secreto. Ustedes qué piensan? Debería pedirle a mi novio que me desvirgue de una vez? Quizás, si ya no soy virgen me atreva a disfrutar más con mi primo. Será mejor que sea con mi primo que al fin pierda la virginidad? Dejo las cosas así y ya no sigo poniéndole cuernos a mi novio? El no es un mal chico y la verdad es que nos llevamos bien, y si lo quiero, estoy muy confundida.