Mi primera vez con una chica, mi primera experiencia lésbica

Ya hice la presentación de como fue mi inicio o se fueron presentando los sucesos que me llevarían a los echos posteriores.
Mi debut en el sexo fue entregándome a un chico por propia decisión solamente para ser desvirgada y conocer que se sentía. Para saber los pormenores de lo que me llevó a esto favor de leer la publicación anterior.
Ahora si voy a empezar a marcar lo que considero algunas partes importantes de mi vida sexual.
Había tenido un solo novio y fue para poder decir “tengo novio”. Claro que eso no duró mucho y no había forma que durara porque no había un enamoramiento propiamente dicho de parte mía.
Por lo que era consciente que mi “éxito” con los chicos no era tanto. Había tenido sexo con algunos pero estos se daban porque yo prácticamente me ofrecía a ellos. Les facilitaba el camino para que finalmente tuvieran sexo conmigo.
Estaba con una amiga hablando sobre los chicos, los novios y el sexo y como me había ofrecido cuando no aguantando más el que yo no pudiera ser como “las demás” chicas que le saco el tema de mi “fracaso” con ellos.
Era y soy muy bonita de cara y delgada, con buen culo, pero casi no tenía tetas.
En mi sinceridad con mi amiga le digo sobre ese complejo físico y emocional que tenía y si ella podía darme algún consejo sobre como podía hacer para revertir todo ello.
Ella ya sabía que solamente había tenido sexo cuando yo me había “entregado” a algún chico. No porque este me había invitado a salir y me cortejaba hasta lograr su cometido. Eso no lo conocía y los pocos que lo habían echo realmente eran tan poca cosa para mí que era preferible no salir. Todos los chicos que me habían gustado ninguno me había dirigido la miraba siquiera. A no ser que tomara yo la iniciativa y eso implicaba el dejarles hacer lo que quieran.
En ese entonces yo acababa de cumplir los 19 años hacía muy pocos días.
Gozaba de bastante libertad en cuanto a que mi madre no me controlaba con quien salía ni tampoco me hacía historia si llegaba tarde a casa. Nunca había llegado alcoholizada. Si tomaba cuando salía pero esto era lo que se podía llamar moderado.
En cuanto a mi forma de vestir era mas bien clásica. Hacía poco que había empezado a trabajar en un colegio e iba de vaquero o pantalones de tela y alguna blusa o algún vestido normal. Nada llamativo. Y cuando salía se trataba de algún vestido tampoco muy digno de destacar.
En mi casa no sobraba el dinero por la ausencia de mi padre (ya dije que se había ido con una chica jovencita años antes) y por lo tanto no podía darme el lujo de tener mucha ropa y menos de marca o para salidas especiales. Así que lo que compraba debía cumplir todo propósito. Eso me llevó a buscar un trabajo en el que pudiera ayudar económicamente a mi madre y a mi hermanita que tenía 6 años.
Mi sueldo era para la casa, no para mis gastos personales.
Mamá había empezado a vender cosméticos y lencería de una empresa que vendía por catálogo. Ella los recibía y salía a vender a domicilio.
Volviendo a mi amiga y a mi confesión con ella, me mira y me dice que tal vez haya una solución y no dice más nada. La miro con expresión que esperaba que continuara.
Pero dice que tiene que irse, que se le hacía tarde.
Regreso sola a mi casa no dejando de pensar en cual podía ser esa posible solución a mi complejo físico y emocional.
Costó dormirme esa noche y en la cena con mi madre y mi hermanita estaba como ausente. Mi mente divagaba en que podría haberme querido decir ella y no encontraba ninguna repuesta.
Ya al otro día salgo de mi trabajo en el colegio (era administrativa) y paso por su casa pero la madre me dice que no estaba. Le dejé dicho que por favor le dijera que necesitaba conversar con ella.
No tuve noticias de ella en toda la tarde. Mi mente seguía divagando igual que el día anterior.
Al día siguiente hice lo mismo, fui a buscarla a su casa cuando salí del trabajo y pasó exactamente lo mismo. Pero esta vez mi pedido a la madre fue como que le suplicaba a mi amiga que debía conversar con ella. La madre me preguntó si me pasaba algo por como se lo estaba pidiendo. Le dije que no, que solamente había tenido una conversación con su hija y me urgía continuarla. No le dije que estaba desesperada pero creo que lo entendió o se dio cuenta pues al otro día mi amiga me visita en mi trabajo. Me pregunta como estaba y le digo que necesitaba saber lo que había querido decirme. Me dijo que no sabía si me iba a parecer bien o no y por eso prefería no decirme nada. Se despidió cariñosamente con un beso en la mejilla, me miró a los ojos dulcemente, me acarició y se fue.
Iba creciendo como una desesperación dentro de mí porque intuía que podía haber una salida a todo eso que para mí era un gran complejo de mi falta de tetas y que los chicos de mi edad preferían invitar a otras chicas y no a mi.
No tuve noticias de ella en el resto del día.
Cuando salí de trabajar al otro día volví a pasar por su casa. Por fin la pude encontrar allí. Me saludó con un beso que realmente fue muy cerca de mi boca. Me sorprendió un poco eso y se me vino a la mente aquel beso en la boca con esa amiga. Como me había exaltado también y después me había dado cuenta (tarde) que me había gustado. Casi le supliqué que siguiéramos la conversación.
Me hizo pasar a su casa y que fuéramos a su habitación para estar mas tranquilas. Nos sentamos en la cama y me pidió que esperáramos hasta que su madre saliera. Debía ir a la casa de una tía y no iba a regresar hasta la noche.
Nos recostamos sobre su cama a escuchar música, no hablábamos nada. Solo escuchábamos, nos mirábamos y sonreíamos y ella me acariciaba el cabello muy suavemente.
Me sentía bien con ella y volvía a recordar lo había pasado esa tarde con mi otra amiga varios años atrás y como había disfrutado también de ella hasta el momento de mi fatídica reacción.
Al rato entra la madre al dormitorio y le dice a mi amiga que ya debía irse recordándole que iba a llegar tarde de regreso. Que había comida en la heladera y me preguntó si me quedaba a cenar con su hija. Le dije que no sabía. La saludó a mi amiga y cuando me va a saludar a mi me enderezo y en ese movimiento pasa una de sus manos por sobre una teta mía y casi que fue como que la agarrara. Me recorrió como una electricidad. Sabía perfectamente que había sido casual todo eso y no algo a propósito o premeditado. Pero igual no dejé de sentir esa sensación agradable.
Mi amiga se había percatado de eso.
Tienes las tetas sensibles me dijo cuando ya quedamos solas. Me turbe por el comentario. De un chico me parecía normal que la hiciera, como que realmente paso eso, pero de una chica no lo esperaba. Me río nerviosamente.
Que tanto te acompleja tu tamaño? me preguntó
Mucho, que casi no tengo, uso los bra de una chica a la que recién se le están desarrollando, todas ustedes tienen tetas grandes y a los chicos les gustan así. Me lo han dicho muchas veces, fue mi repuesta.
Te los has estimulado cuando eras pequeña? Volvió a preguntar.
Casi con vergüenza le pregunto como estimulados?
Dejártelos tocar por alguna o algunas amigas, por tu madre, amiga o amigas de tu madre o primas, o por un grupo de chicos pero no un roce sino una estimulación contínua. Prolongadas y repetitivas en el tiempo, que te las manoseen, que te las chupen, que jueguen con tus pezones. Si son varias o varios mejor aún me decía.
La miré y no sabía si contarle o no, finalmente cerré los ojos y empecé a contarle lo de esa tarde con mi amiga, incluso sus narraciones de su padre. Cuando llegué a la parte que mi amiga me tocaba las tetas por dentro del vestido ella desabrochó el mio dejando mi bra a la vista y pasó una mano por mi teta acariciándola suavemente. Mi respiración se hizo agitada.
Porqué usas bra si no te hace falta me dijo.
Porque todas lo usan.
Sácatelo
No dijo más que eso y le obedecí.
Ahora sigue.
Cerré los ojos porque estaba excitándome, tal como me había pasado años atrás.
Le conté como ella hacía que me imaginara a mi padre desnudo y jalándosela mientras yo lo miraba. Lo estaba haciendo en ese momento. Se me vino la imagen yo sentada con esos vestidos cortitos que me daba mi madre, maquillada y los labios pintados de color rojo fuerte (yo me vestía pero ella me maquillaba) y sentada al borde de la cama como cuando lo despertaba. El sacaba su pene y empezaba a masturbarse a mi lado.
Estaba imaginando todo eso mientras le contaba como sentía a mi amiga muy pegada a mi, manoseando mis tetitas y diciéndome cosas sobre mi padre cuando siento una mano de ella que empieza a acariciar una de mis tetas y el pezón. Me exalté pero no abrí los ojos ni me retiré tampoco.
Estas caliente me decía (también se había pegado a mi). Que estás pensando quiso saber ella.
Allí si la miré, estaba a pocos centímetros de mi cara. Se mordía los labios y jadeaba, también estaba caliente ella. Su rostro mostraba que estaba feliz.
No le dije que era lo que imaginaba en ese momento. Me dio vergüenza decirle que era con mi padre. Pero volvió a insistir con su pregunta y a tocarme las dos tetas ya con descaro. La mire y mis ojos estoy segura que le mostraron lo caliente que ya estaba aparte de mis jadeos. Cierra los ojos y cuéntame dijo de nuevo.
Finalmente lo hice. Los cerré y le dije todo lo que imaginaba con mi padre en ese momento y ella empezó a apretar los pezones. No muy fuerte pero eso me hizo entrar en un espiral de excitación.
Eso pasó? preguntó
No le dije.
Te hubiera gustado que pasara?
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii fue como le respondí.
Y que tu mamá se la chupara delante de ti?
De nuevo dije siiiiiiiiii.
Que te agarrara del cabello, te empujara y te obligara a chupársela a tu padre?
La miro y como pude le pregunté si a la fuerza eso.
Sí me dijo, obligándote pero no te resistías y se la chupabas a tu padre como una putita.
Nunca me habían hablado de esa forma. Era la primera vez. Volví a cerrar los ojos y cambié mis pensamientos pensando eso que ella había dicho. Para sorpresa mía me gustó, me excité más, ella tomó mis pezones y los estiró y yo pegué un grito, no de dolor sino de placer y vaya que placer.
Termina de contar lo que paso con tu amiga me dijo, sacándome de mis pensamientos chupándosela a mi padre y mi madre al lado viendo como lo hacía.
No faltaba mucho de contar, le dije lo del beso, como me había sorprendido y me había alejado y como después había cambiado todo.
La cagaste me dijo, fuiste una tonta. Debiste entregarte a ella en ese momento como lo hiciste con todos los chicos con los que tuviste sexo.
La miraba nuevamente a los ojos, no le decía nada pero sabía que tenía razón. Siempre me lo había dicho yo misma. Debí haberme entregado ese día a mi amiga.
Soltó mis pezones, no sin antes darles un último tirón que me sacó otro grito de placer, me acariciaba, me miraba y era con deseo y yo lo sabía.
Voy a besarte como lo hizo tu amiga cuando eras chica me dijo. No te retires. Entrégate.
Sentía su aliento porque estaba a escasos centímetros de mi cara.
Primero fue un roce de los labios, un beso cortito, casi como un piquito, luego otro y otro y otro más.
Nos miramos y me dijo, así, lo haces bien, déjate llevar y me dio un beso largo, no con lengua pero si muy largo y vinieron varios más.
Sentí su lengua en mis labios y los abrí. La metió en mi boca y empezó a jugar con la mía. Empezamos a besarnos de otra forma, con deseo, con lujuria. Para sorpresa mía sentía que por fin besaba a una chica. No era que lo pensara y lo deseara continuamente, pero realmente sentía que me gustaba besarla a ella, que me excitaba hacerlo con otra chica.
Vamos, entrégate dijo nuevamente.
Siiiiiiiiiiiiiii
Solo dije eso y ya allí los besos se transformaron en una vorágine de besos, caricias, manoseos de una a la otra, ella a mi y yo a ella.
Casi que las dos nos arrancamos las ropas hasta quedar desnudas, nos abrazamos acostadas, nos miramos y volvimos a empezar todas las vorágines de cosas que nos hacíamos hace un momento.
Empecé yo a besarla a ella, le buscaba su boca y metía mi lengua en la suya. Saboreaba realmente sus besos. Ella manoseaba mis tetas y yo las suyas. Las sentía divinas, me fascinaban el tamaño que tenían y como se sentían en mis manos. Mi vagina no estaba mojada sino empapada ya de mis jugos, de mis flujos. Ella me chupaba los pezones, uno luego el otro, me tomó del cabello y me empujó hacia sus tetas, metí un pezón en mi boca y lo chupé como ella lo había echo antes.
Era la primera vez que estaba con una chica teniendo sexo y no sabía bien como hacerlo así que repetía lo que ella había echo ya.
Tiró la cabeza hacia atrás, me la empujaba y supe que lo estaba haciendo bien, que le gustaba y le excitaba.
Retuércelos me dijo. Retuerza mis pezones.
Va a dolerte le dije yo.
No importa tonta, hazlo.
Se los pellizqué pero suavemente.
Más fuerte me dijo.
Hice más presión y ella pegó un grito de placer.
Más, más, más me pedía
Ya al último los retorcí con fuerza como me pedía.
Ella empezó a tener espasmos de placer, a gritar de placer descontroladamente hasta que se corrió.
A mi nunca me había pasado algo así. Gozaba, si, hasta algunas pocas veces había tenido un orgasmo pero no uno como ese.
Me tomó el rostro con sus manos, estábamos a centímetros una de la otra, me miró sonriendo, jadeando. Su rostro demostraba un placer único y me dio un beso larguísimo y muy profundo. Sentí su lengua que entraba, jugaba con la mía, la pasaba por mis encías. Nunca pero nunca me habían besado de esa forma. Y vaya que me estaba gustando.
Chúpame la concha me dijo mientras empujaba mi cabeza hacia abajo.
No me resistí, dejé que empujara mi cabeza, me gustaba lo que estaba experimentando, que me dieran órdenes y yo obedecer.
Nunca había chupado una vagina, una concha como ella dijo recién. Así se las llama también acá y de una forma más vulgar o igualmente papo. Me gustó cuando ella dijo concha en vez de llamarla vagina.
Estaba llena de sus flujos de la corrida que había tenido recién, todos sus pelitos mojados y su muslo. Empecé a pasar la lengua por ellos, despacio, quería probar el sabor. Fue de mi agrado, de demasiado agrado. Llegué a sus labios y se la seguí lamiendo, empujó mi cabeza, chupa la concha, volvió a repetir, chupamela toda, mete tu lengua y hazme gozar.
Empecé a hacer todo lo que me había pedido. Le abrí las piernas y hundí mi cabeza entre ellas. Busqué la forma que mi lengua entrara lo más adentro posible y a jugar con ella metiéndola y sacándola, tratando de penetrarla con ella. Tenía toda mi cara mojada con sus flujos y mi saliva, succionaba todo lo que podía, me sentía en la gloria en ese momento. Le estaba chupando la concha a mi amiga y eso me estaba fascinando. Tenía mi primera experiencia lésbica real, ya que con mi amiga de infancia quedó truncada, y no solo me gustaba, me deleitaba haciéndolo.
Cuando ella tuvo su otro orgasmo dejó de hacerme presión sobre mi cabeza aunque yo seguí un rato más saboreando esa concha que se me estaba antojando riquísima. Después me tomó el rostro con las manos, nos miramos y me levanté para fundirnos en un beso apasionado.
Lo has echo muy bien me dijo.
Me recosté sobre ella, de espalda y empezó a acariciarme las tetas, mis pequeñas tetas y jugar con los pezones. Mi excitación empezó nuevamente a encenderse.
Preguntó detalles de como mamá me hacía vestir así con mi padre y si alguna vez, cuando fui a despertarlo, no estaba de slip.
Le dije que siempre que me mama lo pedía el estaba de slip.
Mmmmmmmm dijo ella, tu mamá quería que tu papá te cogiera para que no se fuera de tu casa y seguro que a ella le excitaba la idea de verte con el cogiendo y hasta hubiera participado.
Mientras me decía todo eso manoseaba mis tetas y pellizcaba los pezones haciéndome dar gemidos.
Porque no vas a ver a tu papá a su casa?
Porque no sé donde vive ahora. Aparte está con su nueva novia.
Quien te dice que su a novia no le gustaría cogerte o ver como tu padre te coge también?
Esa idea me gusto pero no tenía forma de ver a mi padre, el había desaparecido de mi vida y la de mi madre. Al menos, ella no me hablaba de el.
Ella seguía jugando con mis tetas, tiré mi cabeza atrás para poder besarla en su boca que se me antojaba deliciosa.
A esta estimulación me refería antes me dijo. Deberías dejar que te lo hagan todos los días.
Porque no te le insinúas a tu madre y a las amigas de ella cuando te lleva a sus reuniones. Seguro que todas estarán fascinadas en hacértelo.
Le contesté que no podía pedirle a mi madre eso.
No te gustan las mujeres mayores? preguntó
Si que me gustan le dije, pero es mi madre, no puedo.
Tu madre quiere cogerte insistió ella.
Ven, te haré gozar a ti ahora.
Me acostó sobre su cama de espalda y empezó a chuparme los pezones, pero uno y luego el otro. A morderlos suavemente. Me arrancó varios gemidos cuando hacía eso.
Tus tetitas son tu debilidad, me dijo.
Siguió bajando y cuando llegó a mi concha abrió las piernas, las levantó levemente y hundió su cara.
Sentía como metía su lengua y el sonido de su boca al succionar mis flujos. Pero empezó a pasarla por mi clítoris y eso hizo que me estremeciera.
Te faltó eso hacerme a mi, me dijo ella.
Aprende me dijo.
Lo que sentía era un placer inigualable. Más que con los pezones. No tardé en correrme en su boca con un grito de placer que lo deben haber oído hasta los vecinos si hubieran estado las ventanas abiertas, cosa que no. Ella las había cerrado ni bien se fue su madre.
Habíamos estado varias horas desde que comenzamos, así que bajamos, fuimos a la heladera y calentamos algo para comer y abrimos una botella de cerveza.
Volvió a insistir con dejarme coger por mi madre y hasta jugó en como pasaría eso si yo me decidiera.
Cuando vio como me excitaba con esa idea me animó a hacerlo, pero yo sabía que eso no era posible.