Me vuelvo una putita bastante sumisa. A las órdenes de mi amo

Después de haberme quedado con las ganas de llegar al climax me frustré mucho, quería más pero también quería obedecir, aún cuando sabía que él no estaba presente y que si yo no le contaba, él no se enteraría. Pero la verdad nunca me sentí capaz de mentirle a mi amo, no desobedecía tampoco y si lo hacía tendría castigo. Porque sí, soy rebelde y me costó mucho entregarme completamente a ese hombre, incluso más de una vez me castigó por respondona o por no obedecer a la primera.

En fin…

Al día siguiente me desperté pensando en él y me sorprendió muchísimo con un mensaje muy temprano.

-Buenos días, perra.

-Buenos días, amo. ¿Qué se le ofrece?

-Arrodillate ante mí, no es necesario que te lo repita cada vez que hablemos, a partir de ahora debes recibirme arrodillada, es tu deber y no tengo que estar recordandotelo cada vez que hablemos, Ya estás grandecita como para saber lo que te convine y lo que no. Y sabes que si no obedeces tendrás castigo y será peor para ti.

Le envié la foto desnuda, arrodillada, sintiendo los talones en mis nalgas desnudas, las manos sobre los muslos, la espalda arqueada, el cabello recogido y la mirada gacha.

-Ahí está, señor. Por favor discúlpeme, no tengo mucha experiencia en ésto y la verdad es que se me dificulta un poco pero le prometo que poco a poco iré aprendiendo para satisfacerlo al máximo mi señor.

-Muy bien, perra. Así tiene que ser, y que te quede claro que ésta vez te la dejaré pasar sólo porque sé que eres inexperta, pero debes aprender y poner de tu parte, recuerda que ahora tu dueño soy yo.

-Sí, amo, haré lo posible.

-Lo posible no es suficiente, perra. Debes hacerlo todo. Cuéntame, ¿qué hiciste ayer cuando te dije que pararas de masturbarte? Espero que no hayas llegado sin mi consentimiento, perra.

-No señor, claro que no. ¿Cómo cree que le desobedecería? Aunque debo confesarle que sí estuve a punto de hacerlo, y tengo ganas de más hoy, necesito acabar señor, por favor. Ya estoy húmeda y con los pezones a punto de explotar.

-Está bien, perra. Hoy vas a acabar, pero lo vas a hacer a mi manera. Ve a la nevera y busca; crema batida, un poco de agua fría y unos cubitos de hielo. Tienes 3 min.

-Oh! Sí, señor.

Me dirigí a la cocina rápidamente antes de que caducara el tiempo que me dio mi amo, la verdad no tenía idea de qué estaba pensando ésta vez pero estaba dispuesta a hacer lo que me ordenara, al fin y al cabo sabía que me gustaría también y por eso lo hacía. Busqué lo que me ordenó y le escribí enseguida.

-Listo, señor. Acá tengo lo que me pidió, digame qué debo hacer, estoy a sus órdenes.

-Muy bien, perra. Primero quiero que tomes vaso y medio de agua fría.

-Sí, señor.

La verdad no tenía nada de ser ni sabía para qué serviría pero lo hice sólo para obedecerle.

-Ok, perra. Me imagino que no te vestiste después de haberte puesto de rodillas para mí.

-Sí lo hice, señor. Para ir a la cocina me puse una bata ligera.

-¿Y QUIÉN TE DIJO A TI QUE PODÍAS VESTIRTE SIN MI PERMISO PERRA?

-Nadie, señor, pero tampoco me dijo que no podía hacerlo.

-Con que te la das de graciosita, ¿no? Tranquila, ya le voy a quitar el chiste a ésto a ver si te vas a seguir burlando de mí.

Jajajaja la verdad sí me hacía gracia molestar un poco a mi amo, no lo hice intencionalmente pero en el fondo él sabía que yo tenía razón, no me dijo que no podía vestirme así que por eso lo hice, aunque como sumisa debí suponer que tenía que pedir permiso no lo hice porque no tengo esa alma obediente que debería tener una sumisa, lo poco que aprendí de obedecer lo aprendí con él, aunque parece que no aprendí mucho.

-Señor, no me estoy burlando de usted, por supuesto que no. Pérdoneme, la próxima vez tendré más precaución y pediré permiso para hacerlo. Ya bebí el agua que me ordenó, señor. ¿Ahora qué debo hacer?

-Ahora te vas a sentar en el piso con las piernas abiertas y flexionadas, con la misma agua fría vas a mojar la planta de tus pies.

-Sí, señor.

Yo la verdad no entendía para qué me mandaba a hacer cosas tan tontas, pero me excitaba muchísimo el hecho de hacer lo que me pidiera, tanto así que mi coño estaba tan húmedo que entraría cualquier cosa en ese momento. Además mis pezones estaban tan duros como piedras y al sentir el agua fría en la planta de mis pies sentí un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo erizando mi piel, terminando en un pequeño corrientazo en mi vientre y permitiendome sentir como mi clítoris ya palpitaba. Estaba tan caliente en ese momento que el agua fría hirvió en cuestión de segundos.

-Listo, señor, ya mojé la planta de mis pies con el agua fría.

-¿Qué sentiste, perra?

Quería desafiarlo y divertirme un poco. Así que me hice la dura, aún sabiendo que estaba tan mojada que ya podía sentir el pequeño charquito rozando mis nalgas, y no era el charco de agua fría precisamente.

-No mucho señor, sólo el frío normal por el agua que acabo de echar.

-Muy bien, perra. Ahora pon un poco de crema batida en tus pezones, chúpalos y me pasas fotos y un vídeo comiendote tú misma las tetas, quiero que te las muerdas y hales un poco tu pezón hasta que te duela, que esté rojo y pienses en mí. Luego quiero que te chupes los dedos en el mismo vídeo y te los metas en ese coñito rico que tienes.

Ufff, no había empezado a hacerlo pero al leer la orden ya me puse peor de como estaba segundos antes. Justo como mi amo ordenó, coloqué suficiente crema batida en mis tetas y empecé a grabar. Primero lamí un poco mi pezón derecho, comiendome la crema dulce y suave que estaba en él, de ahí pasé al izquierdo, ya un poco empalagada, chupé mis dedos al mismo tiempo imaginando que era la polla de mi amo, mordí suavemente el pezón, lamí, jugué haciendo círculos con mi lengua, sintiendolo cada vez más duro, dándome placer yo misma por la orden de ese señor, de mi señor. Una vez que hice esos círculos con mi lengua en mi pezón que me hicieron suspirar y elevarme me regresé al otro pezón, ésta vez mordí un poco más fuerte, halando el pezón con mis dientes hasta ponerlo rojo justo como mi amo lo pidió y al terminar con mis tetas, bajé un poco la cámara y enfoqué mi coñito ya empapado para meter dos dedos, uuufff. Ya veo para qué era el agua fría, mi vagina se contrajo rápidamente causandome un placer increíble, obviamente tanta agua me hizo querer ir a hacer pipí y al sentir mis dedos entrar tuve que contraer mis músculos vaginales para no orinarme en ese preciso momento. Olvidé por un momento que estaba grabando y metí y saqué los dedos un par de veces, tan lento y suave como me fue posible. Gemí, cerré los ojos y aceleré el ritmo, a lo que llegó un mensaje de mi amo.

-¿Qué pasa, perra? Estoy esperando el vídeo. Espero no hayas acabado aún, perra. Sabes que no puedes hacerlo sin mi permiso.

Corté la grabación que con la excitación ya se me había olvidado que estaba haciendo y rápidamente lo envié a mi amo.

-Muy bien, perra. Muy obediente, qué rica te ves así abierta para mí. Te comes divino esas tetas y chupas tus dedos como toda una experta en la materia, como quisiera que me chuparas ésta polla dura que tengo para ti, perra. Ahora vas a agarrar un cubito de hielo y vas a hacer círculos en tu clítoris con él mientras que al mismo tiempo quiero que te folles con tus dedos hasta que acabes, perra.

El hielo ya estaba casi derretido por el tiempo que ya había estado afuera pero aún quedaba un poco. Hice lo que me pidió y al tener eso frío en mi coño tan caliente sentí algo indescriptible, no sé si era dolor, placer, frío o el fuego de mi coño que me estaba quemando al mismo tiempo. Masajeé mi clítoris con el hielo haciendo pequeños circulitos pero estaba tan caliente que el hielo se derretía en cuestión de segundos, por suerte había traído varios cubitos y agarraba uno diferente cada 5seg cuando ya se derretía. Al mismo tiempo y justo como mi amo lo ordenó empecé a follarme con los dedos, primero dos, luego tres, lento, lento, lento, rápido, lento, rápido, rápido, rápido, sentía que iba a explotar, tenía tantas temperaturas al mismo tiempo en mi cuerpo que me empecé a retorcer, arqueé mi espalda echando la cabeza hacia atrás ahí sentada en el piso, me daba más y más rápido, duro, deseaba que realmente me estuvieran follando, y ahí llegó, ese climax increíble, esa sensación de estar en las nubes aún estando en tierra. Pfff, exploté, llegué y tuve uno de los mejores orgasmos de mi vida. Le escribí un mensaje unos minutos después de lograr reponerme de tan increíble explosión de placer.

-Gracias, mi señor. La verdad no sabía para qué servía el frío ni lo que tenía en mente. Tuve uno de los mejores orgasmos de mi vida gracias a usted. No tengo palabras.

-De nada, perra. Vendrán cosas mejores, aunque la verdad te debería castigar por tanta altanería. Qué tengas feliz tarde, perrita. Hablamos mañana, no olvides cómo tienes que recibirme ahora.

-Adiós, amo. Feliz tarde.