Me animé, fui hasta su habitación y decide que era hora de besarla, de sacarme esas ganas de tocar su cuerpo tan suave

Pero a pesar de todos esos pensamientos, mis ganas de poseerla eran aún mayores. Decidida, camine hacia mi habitación. Y allí se encontraba Roció recostada sobre mi cama, desnuda, su cuerpo me llamaba, quise resistirme, pero no fue posible, me abalancé sobre la cama. Desesperada busque su cuerpo. Lo besé completo, recorrí cada parte de su piel con mi lengua, la sentía temblar y ahogar gemidos. Subí hasta su boca y roce sus labios, me aleje un poco de ella, la mire fijamente, volvía a ver ese brillo en sus ojos.

Yo: porque me dijiste un rato atrás, que no había pasado nada anoche.

Roció: mmm quería jugar un rato contigo.

Yo: no te basto con lo de anoche jajaja

Roció: no, soy insaciable

Me agarro la polera y tiro hacia ella, me saco la ropa, yo solo me dejaba, no podía resistirme a sus deseos. Completamente desnuda me abalance sobre su cuerpo, me recosté sobre ella y comencé a besarla, a recorrer su cuerpo con mis manos, con mi lengua baje hasta sus pezones, los mordí y bese, sentía sus gemidos, cada vez más fuerte. Baje y baje con mi lengua hasta llegar a su sexo. Metí mi lengua y empecé a moverla, a jugar con ella, podía sentir todo su cuerpo moverse fuertemente. Sus gemidos eran cada vez más fuerte y ahogados, sabía que explotaría pronto, así es que empecé a mover aún más rápido y fuerte mi lengua, mientras que con mis manos tocaba sus pechos, estiraba sus pezones, hasta que logre hacerla acabar en mi boca, subí hasta quedar recostada junto a ella. Me enganche a su cintura, y acomode sobre su pecho.

Al cabo de una hora sin decirnos nada, y quedarnos así recostadas, decidí hablar.

Yo: estas seguras de lo que estamos haciendo.

Roció: si, que tiene de malo.

Yo: Todooo. Eres la hermana menor de mi mejor amiga. Que crees que pensara la Jose si se entera, tus padres me odiarían. Y tú sabes que tu familia es muy importante para mí, desde que quede sola.

Roció: si, lo sé. Me crie junto a ti. Y ellos no tienen por qué enterarse, esto que paso debe quedar entre nosotras.

Yo: y aun peor estas comprometida con Felipe y pronto te casaras. (al recordar esto, quise salir corriendo, pero intenté que ella no notara el cambio en mi).

Roció: sabes bien que no lo amo. Y que si estoy comprometida con él es por mis padres. No porque yo quiera estar con un idiota como el además…

Yo: además que…

Roció: siempre me atrajiste, desde hace años que quise que esto pasara.

Yo: pe… pero eres como una hermana para mí, no puedo creer que traicione la confianza de tus padres y menos la de la Jose. Me matara si se entera.

Roció: deja de pensar en los demás, acaso no te gusto lo que hicimos. Nadie se entera por mi parte.

Yo: no se trata de si me gusto o no… además tú me dices que no piense en los demás, cuando te vas a casar en 4 meses más porque tu papa te obligo.

Roció: y que podía hacer, negarme. Tú conoces bien a mi papa, por más que le dije que no me podía obligar a comprometerme con el idiota de Felipe, lo termine haciendo de igual forma.

Yo: podrías haber dicho que no y fin del tema.

Roció: creo que será mejor que me vista y vaya.

Yo: creo que es lo mejor. Pero prométeme que nadie se enterara de esto.

Roció: no te preocupes que no diré nada.

Se levantó lentamente como si quisiera decirme algo, me fui al sofá a tomar un café. La sentía murmurar en la habitación, caminar de un lado a otro como buscando su ropa. Al rato después, apareció tranquilamente, me miro y salió por la puerta de la casa sin decir una sola palabra ni despedirse de mí.

Me pase todo lo que quedaba de tarde, pensando en ella y viendo mi teléfono a cada minuto por si me enviaba algún mensaje o llamaba. Pensaba en sus labios, en su cuerpo desnudo, sus caricias, sus besos que me hicieron alucinar. Pasaron varios días y no supe nada de ella.

Después de lo que paso tenía miedo, vergüenza de ver a la Jose. Sentía que si me miraba le soltaría todo y terminaría confesando, por suerte no fue así, salimos casi todos los días como era de costumbre, pasábamos de bar en bar. Bebíamos hasta la madrugada y luego cada una para su casa. En una de nuestras salidas del día sábado, la jose llego junto a dos amigas, me saludaron una por una mientras sostenía mi primera cerveza de la noche, cuando detrás de la jose veo a Rocío, un escalofrió recorrió mi cuerpo, quise salir corriendo, pero hubiera sido sospechoso, ella me saludo como siempre un beso en mi mejilla y un abrazo apretado, desde pequeña siempre fue bastante cariñosa conmigo.

Jose: hoy traje a la enana conmigo, debe disfrutar sus últimos meses de soltería.

Roció: me insistió tanto que no pude resistir pasar una noche con ustedes (me miro y sonrió)

Yo: -no sabía que decir, ambas me miraban, esperando que reaccionara. – Que bueno que te animaste a unirte a nosotras, no te vas arrepentir – fue la única estupidez que salió de mi boca-.

Jose: andas un poco lenta hoy, creo que te faltan más cervezas jajaja

Yo: si, y debe ser que me faltabas tu (le hice un puchero)

Mire hacia Rocío y su cara no era de muy contenta, sentía una leve mueca de celos.

La noche paso sin inconvenientes, tragos, risas, miradas furtivas entre Rocío y yo… a ratos la jose la se perdía como era de costumbre cuando salíamos juntas, y cuando volvía lo hacía con un nuevo trago en la mano. Roció estaba bebiendo demasiado, intente hacerla parar, pero no quiso hacerme caso, busque a la jose (que nuevamente se había perdido) para que la controlara, porque ya se estaba haciendo muy tarde, estaba cansada y quería irme a casa, pero estaba ocupada, me pidió que me encargara de llevarla yo a su casa.

Yo: pero Jose es tu hermana.

Jose: y la tuya también. Anda que te cuesta hazme ese favor, no ves que está bien guapo. (y vuelve su mirada a un joven de no más de 20 años que la abrazaba).

Yo: está bien, no quiero arruinar tu noche.

Camine hacia donde se encontraba Roció. Tenía a un tipejo hablándole al oído, un odio recorrió mi cuerpo, me apresure y le saque al tipo de encima, la tome del brazo y la lleve hacia mí.

Roció: (me miro con su típica cara de enojo) que crees que haces, solo conversábamos.

Yo: queeee, solo conversaban, por favor Rocío el tipo estaba encima de ti.

Roció: y si fuera así, eso a ti no te debería importar. Vine a pasarlo bien

Yo: me importa lo que te pase, sabes que siempre te he cuidado.

Roció: me tengo que ir me están esperando.

Yo: donde crees que vas (la tome del brazo y camine con ella hacia la salida) tú te vas conmigo a tu casa.

Roció: no, yo me quedo, la jose quedo de ir a dejarme.

Yo: lo dudo, está ocupada y me pidió que te llevara a casa.

Roció: pero es que no quiero irme a casa.

Yo: -la mire por unos momentos, sin saber que decir, podía notar en su cara un dejo de tristeza- si quieres puedes quedarte en la mía.

Roció: estas segura de eso – sonrío pícaramente- no te asusta dormir junto a mí.

Yo: mmm no, porque tu usaras mi cama, mientras yo dormiré en el sofá.

Roció: aaah, está bien.