Lidia es una ex compañera de trabajo de mi madre, me lleva entre 10 a 15 años. Nos vemos una vez al año para darnos un poco de amor

Lidia, es una ex compañera de trabajo de mi madre, es entre 10 y quince años mayor que yo, es decir, tiene más de 60, cerca de 65 años. Viuda hace más de 20 y sin rehacer su vida en pareja. Nos queremos muchísimo, y nos vemos muy poco; con suerte una vez al año, cuando rara vez voy al Departamento donde me crie. Lidia era mi amor platónico de niñez y juventud, y ella sabía, más de alguna conversación tuvimos al respecto, besos cuneteados, algún refregón más allá de lo normal, pero ella siempre se escabullía. No sé si era un juego o temor. Ese día fui a hablar con el arrendatario, y al pasar por fuera de su departamento, vi que tenía la ventana abierta, toque a la puerta, Lidia abrió la puerta y al verme se emocionó; hecho sus brazos a mi cuello y me beso en la mejilla, yo me retire un poco para mirarla de cuerpo entera y comentarle lo bien que estaba, me acerque a besarla, y nuevamente caímos en el juego de los besos en las comisuras de los labios. Nos miramos pícaramente y nos sonreímos.

Me invito un café y nos pusimos a conversar, hablamos de muchas cosas, de sus hijas, de sus nietos, y comenzamos a hacer recuerdos de antaño, y entramos en temas más íntimos, como las infidelidades de su esposo, de que ella nunca tuvo otro hombre, que nunca supo disfrutar del sexo; con lo que yo me quedé sorprendido; entonces yo lleve la conversación a nuestros eternos coqueteos, ella al principio lo negó o no se acordaba, pero le di situaciones puntuales, y no se pudo hacer la loca. Y para salir jugando de la situación, me reclamó que al tiempo de casarme, yo me había alejado de la casa y de ella.

Ahora era yo quién debía salir jugando…

–          Recuerdas el encuentro que tuvimos, ese que me tocaste y nos besamos?

–          Mmmmmm si me acuerdo, no debió haber pasado.

–          Bueno, por eso me aleje.

–          ¿Por qué no pasó nada? Que feo!!!

–          No. Yo estaba enamorado de ti!!!!

–          Ohhhhhhh!!! ¿En serio?

–          Así es. Yo te amaba desde muy niño…

Ya me había sacado la espina de algo que era realidad. Cambiamos el tema, pero el ambiente quedó tenso. Hasta que finalmente entre risas nos dedicamos de piropearnos el uno al otro, así se relajó la conversación.

Después de conversar un largo rato de la vida, de sexo y demases; le propuse bailar, puse una playlist de baladas en inglés y la abrase tiernamente, la tome de la nuca y deje su cabeza sobre mi hombro, la abracé suavemente, una mano en su cintura y la otra recorriendo su espalda. Sonaba STOP con mis piernas sin movimiento movía nuestras cinturas al ritmo de la música, una de mis piernas entre las de Lidia, puse mi boca en su oído y pregunte

–          Te gusta este baile?

–          Sí. Mucho.

–          Sientes como nuestros cuerpos parecen uno.

–          Sí.

–          Estas nerviosa?

–          Un poco

–          Déjate llevar

–          OK. Pero estoy nerviosa.

–          Tranquila, ya pasara.

Metí más mi pierna entre las de ella, la tome de su cintura un poco más fuerte, mi mano que estaba recorriendo su espalda se pegó en el centro de su espalda, pegando sus pechos al mío; mientras se escuchaba “Vientos de Cambio”…

… Con mi boca en su oreja, dejaba que mi respiración cerca de su oído, la respiración de Lidia empezó a cambiar, su cuerpo se pegó más al mío, su entrepierna se pegó a mi pierna, suavemente besé su rostro, su frente, su pelo; la gire, y su trasero quedó pegado a mi pubis, pudo sentir mi erección, la abracé y seguimos bailando muy pegaditos…

–          ¿Cómo estás?

–          Bien!!!

–          Te gusta?

–          Sí, mucho.

–          ¿Seguimos?

–          Por favor.

Mis manos, recorrían sus costados, desde la cintura, hasta un poco más debajo de sus caderas, mis labios recorrían y besaban su cuello, nuestros cuerpos pegados, se movían al ritmo de Hotel California; levante su blusa, que caía por sobre su pantalón, mi mano se fue sobre su estómago, plano, tibio, mi mano derecha desabrochaba lentamente los botones de su blusa y la izquierda la de su pantalón; ahora mis manos más cerca de su cuerpo, una sobre su sostén y la otra sobre su calzón, mis labios seguían deleitándose en su cuello, mejillas y lóbulo de su oreja, Lidia tenía los ojos cerrados, los primeros quejidos salían de su boca, mis manos la presionaron en un giro de cintura y mi pubis se pegó mucho más a su trasero. Mi mano atacó su seno directamente, suave, muy tibio, su pezón del tamaño de un poroto, muy duro…

–          No sigas, por favor, no sigas, me siento extraña, nunca había sentido esto, me da miedo…

–          Ahhhhhh!!!!!

–          Ahhhhhhhh!!!

Mi otra mano se metió dentro de su calzón, su pubis a medio depilar, tocaba unos ricitos al llegar a su vulva, estaba húmeda; mi dedo medio encontró sus pliegues y se movía rítmicamente de atrás hacia adelante, encontró mucho más húmedo, busque su clítoris, un pequeño maní tenía entre los pliegues de sus labios; lo toque, palpándolo, Lidia se entregó definitivamente; su boca buscó la mía, nos besamos incómodamente por la posición, nuestras lenguas se cruzaban, sus gemidos entre besos eran cada vez más fuertes, la humedad de su vulva mojaba su ropa interior, y los tres dedos que jugaban entre sus labios vaginales estaban empapados. Para aumentar aún más su estado de excitación, saque sus senos del sostén y los masajeaba alternadamente, mi dedo medio encontró la entrada de su vagina, metí hasta la primera falange, Lidia tiritaba, saque mi mano de sus senos y tome la de ella y la puse sobre mi miembro erecto, sobre el pantalón, primero lo tocaba con las yemas de sus dedos, luego toda la palma…

… La gire hacia mí, sus pechos desnudos sobre su sostén se veían deliciosos, el olor suave de su cuerpo era exquisito, volvimos a besarnos, seguí con mi dedo en su vagina, ella con su mano sobre mi pantalón la apoye contra la mesa, mientras mis manos soltaron un poco más su pantalón, logrando bajarlos caderas, mi boca se fue a besar sus senos, mi lengua jugaba con sus pezones, Lidia estaba al borde del clímax, hasta que hice mi jugada mágica, me retiré un poco hacia atrás, ella abrió sus ojos mirándonos; moje mis dedos en sus jugos vaginales, los acerque a mi boca, y uno a uno los lamí, Lidia me miró con cara de espanto…

–          Qué rico sabe…

–          Esto es un manjar!!!

–          Lo has probado alguna vez?

–          Noooo

Acerque mis labios a los suyos y la bese, ella pudo sentir el sabor de sus jugos, luego me aparte, la tome con mi mano seca de la barbilla y metí mi dedo medio en su boca, no se atrevía a saborearlo..

–          Prueba, te va a gustar!!!

–          Me da asco.

–          Yo no te tuve asco…

Su boca se cerró en torno a mi dedo, y su lengua pasaba y repasaba el contenido en su interior, luego hizo lo mismo con todos los demás. La lujuria flotaba en el entorno…

–          Seguimos? viene lo mejor!!!

–          Me da un poco de miedo.

–          Tranquila, esto no es lo tradicional. Por lo que me has contado, esto en tu vida te lo han hecho.

Le baje los pantalones hasta casi las rodillas, la tome de la cintura y la senté sobre la mesa. La cara de sorpresa de Lidia se podía evidenciar, tome sus manos y también las apoye sobre la mesa, un poco más atrás de su espalda. Acerque una silla y me senté. Tome su pierna derecha, le saque su botín, y el pantalón de ese lado, luego lo mismo con el contrario. Acomodé nuevamente la silla, quedando frente a ella y con cada una de sus piernas, comencé a besar sus piernas, sus muslos por el interior, mientras mis manos hacían lo mismo, acercaba mi boca a su sexo, y soplaba, dejando llegar un chorrito de aire caliente a sus labios y a su vagina que se veía levemente abierta, Lidia me pedía que no siguiera, pero sus ojos cerrados y sus jadeos me decían lo contrario. Mi boca se apoderó de uno de sus labios vaginales, con los labios los chupaba y tiraba un poco, cosa de no causar dolor, sus gemidos se transformaron en quejidos, sus ojos cerrados y su cabeza colgando, a veces hacia atrás y otras hacia delante mostraban placer al igual que su cara, con mis manos abrí los labios vaginales, dejándome ver su pequeño clítoris, mi lengua se puso sobre el haciendo movimientos circulares, los gemidos de Lidia eran ahora mucho más fuertes…

–          Ahhhhhh!!!!

–          Que riiiiiico!!!

–          Nuuuunca, nuuuunca había sentido esto!!!!

–          Aggggghhhhhhh!!!

Lidia temblaba entera, sus brazos, detrás de su espalda no resistieron más y se dejó caer de espaldas sobre la mesa, subí su pierna izquierda sobre mi hombro derecho y puse la mano debajo de su glúteo, dejando el dedo pulgar libre, este busco la entrada de su vagina y se introdujo sin dificultad, mi dedo hacia círculos escarbando en su interior, mientras mi lengua recorría todo el resto de la zona, mis labios tiraban sus labios, y jugaba con su clítoris, con mi otra mano suelta tome su otra pierna, atrayéndola hacia mí con fuerza, pero sin ser violento, para que no se asustara; su cuerpo ahora tenía movilidad solo de la cintura hacia arriba, el resto era de mi entero dominio, los jugos vaginales a esa altura, eran abundantes, además de la saliva de mi boca, mis mejillas enteramente mojadas, mi bigote y mi barba también. La música que nos acompañaba ahora era “Escalera al Cielo”. Lidia se movía, con sus manos se tapaba la cara, se las pasaba por su cabello y gritaba de placer…

–          Ahhhhhh!!!! Ahhhhhhhh!!!!

–          Que riiiiiico!!! Que riiiiiiiiicooooooo!!!!

–          Aggggghhhhhhh!!! Aggggghhhhhhhhhhh!!!

–          Ayyyyyyyyyyyyyy!!!! Siiiiiiiiii!!! Ayyyyyyyy!!!! Ayayayyyyyyyy!!!

Sus piernas apretaban mi cabeza, se estremeció finalmente, su espalda y su cabeza quedaron sobre la mesa, sus piernas bajaron de mis hombros, su cuerpo tiritaba, Lidia ahora sollozaba, sus manos tapaban su cara, había sentido por primera vez lo que era un orgasmo, estaba completamente sudada, se podían ver gotas en su torso, en sus pechos, en su cara, sus piernas estaban completamente húmedas. Me pare de la silla, senté a Lidia en la mesa, ella se abrazó a mí, su cara se hundió en mi pecho y se echó a llorar desconsoladamente, su cuerpo aún tiritaba; mi play list seguía sonando “Polvo en el viento” de Kansas…

–          Estás bien?

–          No sé. Nunca había sentido esto en mi cuerpo.

–          Eso fue un orgasmo.

–          Me imagino que sí. Siempre fui una mujer penetrada solamente…

–          Yo te conté…

–          Qué opinas?

–          Ufffff!!!! Mírame, sudada, temblando y llorando.

–          Está bien. Es lo que debe pasar

–          Gracias.

Lidia se acercó a mi boca y me beso suavemente en los labios. Luego se acurruco nuevamente en mí. La tome en brazos y la lleve a su cama; la baje, antes de tenderla, saque su blusa, su sostén y quedo finalmente desnuda completamente, la ayude a tenderse y la tape con una manta que tenía a sus pies. Me senté a su lado y comencé a acariciar su rostro, ella me miraba con cara de convaleciente, miró mi bulto, y vio que estaba duro y mi jeans mojado, Lidia comenzó a tocarlo por encima…

–          Puedo?

–          Puedes qué?

–          Tocarlo

–          Lo estas tocando (me sonreí)

–          Lo puedo sacar? (Y puso ojitos de cordero)

–          Pero claro (Me pare y baje mis pantalones y mi ropa interior, que estaba muy mojada)

–          Esta duro, muy duro. Te duele, te molesta?

–          Un poco.

–          Quieres acabar? (Se destapó y abrió sus piernas para que me subiera)

–          Lidia, no así.

–          Y cómo entonces?

–          Yo te voy a enseñar…

Tome su mano, y lo puse en mi miembro, lo rodeo completo, hice que su mano subiera y bajara lentamente, sus ojos miraban mi glande, rosado oscuro de tanta presión…

–          Lidia, abre tu boca

–          Noooo!!! Jamás lo he hecho, nunca.

–          Hasta hoy, tampoco habías tenido un orgasmo, prueba, si no te gusta no lo hacemos. Abre to boca y haz una “O”, coloca tus labios sobre tus dientes…

Lidia siguió mis instrucciones, y lentamente metió mi miembro dentro de su boca, yo movía mi cuerpo lentamente para que se acostumbrara al entra y sale; luego con mi mano corrí la piel de mi pene, el glande quedo en contacto con su boca; su lengua lo envolvía, y poco a poco el nivel de excitación subía, al ver la boca de Lidia haciéndome su primera felación. Ella tenía los ojos cerrados, estaba concentrada, y no se veía incomoda, mantuve el ritmo del movimiento, pero en cada embestida, introducía un poco más mi pene en su boca, ahora lo sacaba completo y lo metía hasta el final, Lidia ahora, con sus ojos abiertos, me miraba y miraba mi miembro, la lujuria se apodero de ella; apoye mi mano en su nuca, e incremente el ritmo de mis embestidas, ahora era fuerte, la sangre se acumulaba en mi tronco…

–          Lidia, voy a acabar, ya no aguanto!!!

–          Qué hago?

–          Dónde termino, adentro o afuera?!!!

–          Como tú quieras…

Fue eso, y un potente chorro de semen llego al fondo de su garganta, acompañado de otro, mis piernas temblaban, pero yo seguía con el mete y saca, estaba extasiado con su primera mamada, Lidia tenía la boca llena de una mezcla de semen y saliva, me miro y trago. Yo aproveche de seguir bombeando, ella me apretaba y sacaba las últimas gotas…

–          ¿Qué tal lo hice? Me pregunto con una mirada muy tierna

–          Maravillosamente bien!!!

–          ¿Te gustó?

–          Me encanto!!! Me agache y bese sus labios.

Lidia me abrazo del cuello y nos besamos más intensamente, aún debía conservar restos de mi semen en su boca; me pidió que me tendiera a su lado, termine de desvestirme y nuestros cuerpos desnudos, estuvieron pegados por primera vez.

Nos abrazamos, nos tocamos, nos besamos, parecíamos unos adolescentes, sentir la tibieza de su cuerpo pegado al mío, era un sueño hecho realidad. Nuestras piernas entrecruzadas, nuestros sexos en contacto, hicieron que Lidia se  excitara nuevamente, lo note pues su sexo se mojó nuevamente, yo hacía poco había terminado. La tome y la puse sobre mí a horcajadas, trate de quedar lo más sentado posible, seguíamos besándonos; yo me apodere primero con mis manos, luego con los labios de sus pechos, de sus pezones, Lidia se excitó aún más, sus caderas se movían sobre mi pubis, mi pene reacciono ante tal estímulo. La tome de la cintura, y la levante un poco, aprovechando de colocar mi miembro a la entrada de su reino del placer; Lidia me pidió que fuera suave, que hacía muchos años que no la penetraban, yo fui un caballero y deje que ella marcara el ritmo, se movía hacia atrás y hacia adelante, como balanceándose, mi glande rozaba su entrada, presione suavemente y la punta de mi glande entró, Lidia bajo un poco y el glande ya estaba completo adentro, dio un pequeño grito de dolor, su estrechez era evidente, me quede quieto, pero Lidia con su ojos cerrados y mordiendo su labio, seguía moviéndose como balancín, ya estaba la mitad de mi miembro dentro, me acerque a su boca, y la bese con pasión, tome sus glúteos firmemente y entre otro poco, un gemido y un flujo de líquidos salieron juntos. Ella se abrazó a mi cuello y se lo enterró completo. Nuevamente le dolió, yo sentía su perineo en mis testículos. Me miro a los ojos y me dijo…

–          Quiero que me hagas gozar aunque me tengas que llevar a un hospital después!!!

La tome firme de sus glúteos y la empecé a mover, entraba y salía…

–          Ahhhhhh!!!

–          Que rico!!!!

–          Dale, así dale mássssss!!!!

–          Ohhhhhh!!!! Cieeeeeelos!!!!

–          Métela másssss!!!!

Sus ojos estaban desorbitados de placer, sus pechos sudorosos, su espalda también, la cambie de posición estirando sus piernas sobre el costado de mis caderas, ahora estaba sentada sobre mí. El dominio era más mío que de ella; pero igual se movía, y gemía de placer, después de un rato así, la tome de sus glúteos, la puse de espaldas, me apoye en mis rodillas y Lidia cruzo sus piernas en mi espalda, yo saque completo mi miembro, y lo volví a meter suavemente, tome sus manos ahora libres, y le puse una en su pecho y la otra en su clítoris, para que se tocara, me miro, le cerré un ojo y entendió, se pellizcaba sus pezones y a tres dedos se tocaba su zona púbica, me pidió más, mi mete y saca se hizo mucho más fuerte, sus gemidos se transformaron en gritos, se mordía los labios para no gritar tanto, le pedí que me mirara que me mostrara lo que estaba gozando…

–          Haaaaaaayyyyyyyy!!!!

–          Queeeeee riiiiiico!!!!

–          Métemelo rico, mételo, no pares ¡!!!

–          Maaaaas, maaaaaaassss!!!!

–          Me voy a moriiiiiir!!!!

–          Daaaaaale!!!!

Su cuerpo se movía como una veinteañera, Lidia gozaba, gozaba y no paraba de gozar, su cuerpo estaba completamente mojado, se veían como brotaban gotas de sudor en su cuerpo, sus ojos de lujuria explicaban todo, habrán pasado dos minutos de entregarnos al sexo como salvajes, sin tomar en cuenta todos nuestros años, ella endureció sus piernas y con un tremendo suspiro acompañado con una gran cantidad de líquido finalmente termino, me tomo de la cara y me dio un largo beso. Se bajó y se puso con el estómago apoyado en la cama, yo me senté a su lado, tenía mi pene duro, no había alcanzado a terminar, me recosté de lado, pero con la cabeza mirando a sus pies, toque su vagina mojada, Lidia vio como estaba y se acercó a comérselo nuevamente, yo mientras con tres dedos jugaba con mis dedos en su vagina, note que le molestaba un poco, y comencé a trasladar mis dedos mojados hacia el lado del perineo y a su anito virgen, se sobresaltó un poco pero le pedí que se quedara tranquila, que se dejara hacer. Puse mi mano en medio de sus glúteos y con mi dedo pulgar seguí jugando, ella seguía comiéndose mi pene suavemente, como si fuera un cono de helado; mojaba mi pulgar en su vagina, y lo arrastraba hasta su ano, y empujaba para que entrara, me costó un poco, pero entró mi primera falange un poco, dio un respingo, pero yo no saque mi dedo, lo metí un poco más y lo deje quieto un rato. Lidia seguía con su helado, intuía lo que se venía, empecé a mover mi dedo en su interior, tratando de dilatar más su ano, para no sacar mi dedo, dejaba correr saliva por mi dedo para que llegara a su ano…

–          Probemos? Le pregunte.

–          No. Me va a doler.

–          Probemos, si te duele mucho no lo hacemos. OK?

–          Pucha, nunca lo he hecho, tú sabes, ya te conté. Mientras seguía besando y lamiendo mi pene.

–          Te hago terminar así mejor.

Tome la iniciativa, su no; no era algo rotundo. Puse dos almohadas grandes bajo su vientre, puse mi pene a la entrada de su vagina, y ahora ocupe mi dedo del corazón para meterlo en su anito ya dilatado, después de un ratito de meter y sacar el dedo de su ano y mí pene de su vagina, metí un segundo dedo con lo que ya logré dilatarla bastante. Enfile mi miembro a la entrada y empujé suavemente, la punta de mi pene estaba adentro, tome su cintura y empuje un poco más, Lidia ayudo empujando su colita y mi glande entro completo, un grito de dolor salió de la boca, me quede quieto, ella también…

–          Duele mucho, lo saco?

–          Duele, pero va pasando, sigue despacito!!!

–          Tócate!!!

Lidia comenzó a tocarse nuevamente, yo masajeaba sus nalgas, su espalda, me agaché y llegue a sus senos, que había descubierto que era una zona muy erógena junto con su cuello. Además de masajear sus pechos y pezones, pasé mi lengua por su columna, se estremeció nuevamente, empuje otro poco y la mitad de mi miembro estaba adentro, un resoplido pero de placer salió de su boca, volví a empujar y llegué hasta el fondo, mi pubis estaba pegado a su trasero, ahora las tocaciones de Lidia llegaron a mi escroto, su mano pasaba por su clítoris, su vagina y mis testículos, sus suspiros eran profundo, empecé a moverme suavemente, empujando su cuerpo y sacando y metiendo solo un poco. Sus suspiros se transformaron en gemidos y jadeos, le preguntaba como estaba, y me sorprendió con un “Muy caliente, dame más fuerte”; yo obediente, puse más empeño…

–          Ohhhhh Dioooooos!!!!

–          Queeeeeeee riiiiiico!!!

–          Metela y sacala, métela y sacala

–          Me tienes hecha una puta caliente!!!

–          Ufffffff!!!!! Aghhhhhhhhh!!!

–          Toda mi vida sin saber!!!

–          Quiero más, más, maaaaaas!!!!

–          Me tienes vuelta loca, dale papi, dale papito, hazme una puta!!!!

–          Aghhhhhhhhhhhh!!!

Lidia estaba poseída por el placer, mis penetraciones ya no eran cuidadosas, eran embestidas bestiales, y Lidia poseída por el placer, no controlaba su hablar, mientras más fuerte la penetraba, eran más fuertes sus gritos de placer…

–          Ahhhhhh!!! Riiiiico!!! Más, más, más!!! Métela más fuerte, que siente riquíísimo!!!

–          Que quieres?!!! Le pregunte

–          Quiero acabar, quiero que me hagas terminar por detrás

–          Ufffff!!!! Aghhhhhhh!!! Siiiiiiiiiiii!!

–          Así!!!! Sigue matando a esta pobre vieja!!!

–          Que riiiiiiiiico!!!

Su mano seguía tocando su vagina y mis bolas, mientras yo seguía tirando de sus caderas para penetrarla lo que más pudiera

–          Métete un dedo y sigue tocándote

–          Yaaaaaa!!!

–          Mete otro!!!

–          Yaaaaaaaaaa!!!

–          Mete los tres del medio!!!

–          Uffffffff!!!!

–          Mételos y sácalos

–          Hayyyyyy que riiico!!!

–          Mmmmmmmm!!!! Que placer!!! Me voy a morir de placer!!!!!

–          Riiiiiiiiiiiiiico!!!

Yo estaba a punto de acabar, le avise a Lidia y me pidió que le dejara mi leche en su hoyito. Dos embestidas más y una corriente recorrió todo mi cuerpo, varios espasmos y deje todo mi semen dentro del ano de Lidia, cuando sintió que yo había acabado, ella se tensó con sus dedos aún dentro de su vagina, y en menos de un minuto acabó nuevamente…

–          Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh!!!!!

Fue lo último que dijo y quedo tirada sobre su pecho, su trasero chorreado de semen, su espalda mojada, sus piernas abiertas, todo su cuerpo sudado una vez más. Me tire a su lado, busque su cara, pero la tenía escondida, estaba llorando; le pregunte que le pasaba. Me dijo que nunca se había sentido tan mujer, y que tarde se daba cuenta, le prometí que si ella quería se podía repetir, la gire hacia mi, su cara estaba demacrada de tanto placer, la bese muy tiernamente en la boca, le pedí que se levantara, nos tomamos de la mano y nos fuimos a la ducha, la jabone y ella a mí, nos besamos otro rato bajo el agua, salimos, nos secamos, nos vestimos…

–          Me tengo que ir

–          Volveras?

–          Por supuesto!!!

–          Te espero!!!

Abrí la puerta del departamento, Lidia se puso detrás de la puerta, me tomo el pelo y me dio un beso. Camine a mi auto con una sonrisa tremenda, las piernas me dolían, y no era lo único. Con la satisfacción de lo hecho y lo que podía hacer cuando quisiera.

Pasaron unos días, yo estaba en el trabajo, conteste, era Lidia…

–          Hola cariño, crees que puedas venir hoy?!!!

–          Te deseo y te tengo una sorpresa!!!

–          Que sorpresa? Pregunte.

–          Te espero a las 7. No faltes.

Y cortó. Era cerca de medio día, faltaba mucho aún para saber cuál era la sorpresa que me tenía Lidia…