Las aventuras de una transexual

Hola a todos y todas. Para quienes quieran, pueden leer los dos relatos anteriores dónde cuento cómo conocí a Martina, de cómo me inició a mi y a mi amigo y de cuando yo me transforme en Flor y mi amigo Lucas en Cande.

Ver: «Vecina trans mulata me desvirga a mi y a mi amigo» y «2 jovencitos se convierten en 2 hermosas putitas». Para quienes no quieren leer les dejo un resúmen de esos dos relatos y luego continúa la historia para que se ahorren las lecturas previas.

Este relato es largo pero vale la pena. Incluye muchas escenas de sexo en las vacaciones que disfrute junto a la mulata, una amiga trans de ella y varios amantes ocasionales que tuvimos esos días.

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Resumen

En el último año del colegio se mudó una chica trans a mí edificio llamada Martina. Alta (1,80), mulata, ancha de hombros, ojos verdes, un culo y piernas potentes para el infarto y lo mejor de todo una polla negra de más de 20 cm y muy gruesa. En ese momento tenía dudas con mí sexualidad, me había masturbado pensando en la pija de mí amigo y compañero del colegio Lucas, con quién habíamos compartido algunas pajas. Apenas vi a Martina me dio mucha curiosidad y después de unas semanas nos empezamos a conocer. Con la excusa de que me enseñara inglés fui a su departamento que quedaba debajo de mí casa y fue la primera vez que se la chupé. Hasta ese momento era virgen, no había estado con ninguna persona salvo toqueteos con novias de la adolescencia. Luego de ese primer encuentro Martina me desvirgó mí colita. Costó, dolió, pero era una experta. A partir de ahí fui su jóven amante y me follaba una o dos veces a la semana.

Mí amigo Lucas era un lindo chico, de 1,70 de estatura, rubio de tez blanca y muy lindo de cara con un físico normal. Con lindas piernas y un culo redondo con hermosas nalgas. Cuando vio a Martina también se quedó impactado y desde ese día me insistía con poder conocerla. Él no sabía nada de lo que pasaba entre nosotros, pero un día Martina me invitó a un bar gay y le dije a Lucas que venga conmigo. La mulata se daba cuenta que el rubio moría de ganas de estar con ella y lo sedujo para luego invitarnos a los dos a su departamento. Para qué conformarse con un culito virgen si podía tener dos? Al igual que a mí, Martina desvirgó a Lucas esa noche y luego me folle a mí amigo y él hizo lo mismo conmigo.

A pesar de un tiempo de incomodidad con mi amigo Lucas porque ninguno quería aceptar su deseo, seguimos frecuentando la casa de Martina que nos siguió follando. La relación con el rubio se empezó a distender cuando ambos nos confesamos que nos daba curiosidad vestirnos de chica. Esa tarde me ayudó a depilarme por completo y probar la ropa interior de su hermana. Follamos frenéticamente y ambos empezamos a usar tanguita. Un día nos presentamos así cuando estábamos con Martu quien nos empezó a hablar como si fuéramos chicas y nos animó a más.

Junto a una amiga Cross de ella llamada Paula, de unos 40 años, alta (más de 1,80), delgada y bien femenina con unas piernas y un culito hermoso, nos ayudaron. Entre las dos nos maquillaron y vistieron y así las cuatro chicas pasamos una hermosa tarde de placer. En la intimidad con ellas pasé a ser Flor y mi amigo eligió ser Cande. Las cuatro nos fuimos unos días a una ciudad turística dónde un amigo de Paula tenía una casa y por primera vez Cande y yo salimos vestidas de chicas a un boliche gay. Cande se fue a la casa de un chico y con Martu nos fuimos con dos chicos a terminar la noche. Fue mi primera vez con un varón y unos días increíbles junto a mis amigas. Si bien tenía decidido ser tv de closet, nacía en mi algo nuevo y sabía que quedaban muchas aventuras junto a Martu, Cande y Paula.

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Luego de esos días regresamos a la ciudad y Paula se quedó en casa de su amigo. Martu me propuso irnos de vacaciones a la costa pero era muy difícil. Me debía ir con mi familia a Brasil y si no aceptaba la opción era quedarme en mi casa ya que no me iban a dar dinero para mis propias vacaciones, además de que no debían saber nada con quién me iba. Todo era muy complicado, pero Martu lo hacía todo fácil. Me propuso esperar a que mi familia se fuera y luego «escaparnos» a la costa y estar una semana y regresar antes que ellos. Que con el dinero que me dieran para mantenerme en casa lo usara para las vacaciones y que ella se encargaba de pagar el departamento junto a una amiga de Buenos Aires que también iba y el viaje lo hacíamos en su auto. Todo cerraba y podía disfrutar de unos días sin darle explicaciones a nadie y si me animaba a estar en público como chica, algo que deseaba desde que la mulata me propuso el viaje. Cande no se pudo sumar porque la obligaron a irse con su familia por lo que encaramos el viaje las dos.

Mi familia partió y nosotras lo hicimos dos días después. Esos dos días no hice otra cosa que estar en el departamento de Martu follando con ella y Cande que seguía en la ciudad. Cande me dio algo de ropa de su hermana para ir más equipada y pude cargar algunos shorts, tanguitas, bikinis, vestidos, polleras y blusas. Algo para tener en esa semana. Martu me prestaba el resto.

El viaje fue entretenido, con Martina la pasaba muy bien y nos divertíamos mucho. Además hicimos algunas paradas. A media mañana, estando adentradas en la ruta, le dije a mi amiga que quería vestirme como chica para encarar el viaje así. Se adentró en un camino de tierra en el medio del campo y muy relajada me maquillo y luego me puse una tanguita blanca con unos shorts de tela ajustados que dejaban ver bien mis largas piernas torneadas y resaltaban mi culito. Lo acompañé con unas sandalias, una remera de tiras celeste y la peluca rubia que me había regalado Paula. A Martu le encantaba cuando me «montaba» y empezamos a besarnos en el medio del camino paradas junto al auto. Me encantaba sentir sus brazos fuertes recorriendo mi cuerpo y sus labios gruesos envolviendo los míos. Me entregaba completamente a ella y a los minutos estaba arrodillada con su polla en mi boca y Martu con su vestidito negro en su cintura y su tanga en sus rodillas, dándome de mamar esa gruesa verga que se ponía muy dura. No tardó mucho en hacerme poner de espalda con mis manos apoyadas sobre el auto, mi tanguita y mis shorts en mis tobillos y mi cola parada recibiendo su polla que entraba y salía de mi agujerito con fuerza. Después de tantas folladas me había acostumbrado y la mulata entraba con más facilidad, pero nunca dejaba de hacerme sentir bien llena. Luego me puse en cuatro en el asiento del auto con la puerta abierta y mi colita hacia afuera para que la mulata me siguiera dando placer. La brisa de la mañana estando al aire libre me excitaron muchísimo y se ve que a Martina también porque me agarraba con fuerza de mis caderas y me penetraba intensamente hasta llenarme la cola de abundante leche. Me encantaba cuando acababa dentro mío y al sacarla sentía ese vacío y luego su semen escurriendose entre mis nalgas. Yo no había acabado pero vimos un camión que se acercaba a lo lejos por lo que decidimos vestirnos y seguir viaje.

Durante el camino me contó que la amiga que nos esperaba en la costa era una chica trans que conoció en Colombia pero que era argentina. Una chica muy linda según ella, de carácter fuerte pero muy generosa. El departamento se lo alquilaban a un amigo de esa chica y que era una de las pocas posibilidades de poder alquilar para chicas trans ya que nadie lo quería hacer. Seguramente los vecinos iban a pegar el grito en el cielo pero que ya estaban acostumbradas.

Al anochecer llegamos a la ciudad. Las dos estábamos muy cansadas por el viaje y mucho más Martu que manejaba. Llegamos a un edificio a una cuadra de la playa y le avisamos a la otra chica que nos abrió desde arriba. La cara del portero fue de película al verla a Martina. Siempre generaba esa mirada cargada de prejuicios pero también de deseo. Tanto en hombres como en mujeres. Saludamos cordialmente y subimos al departamento. Al tocar nos abrió una chica realmente preciosa llamada Belén. Alta de 1,80 aprox, pelo castaño largo y lacio, tez trigueña, ojos claros y un cuerpo de infarto con senos grandes pero no exagerados, esbelta, hermosas caderas y un culo operado espectacular. Con hermosas nalgas redondas y unas piernas largas y bien carnosas. Era realmente un espectáculo de mujer con rasgos muy femeninos. Muy difícil de que alguien se diera cuenta que es trans pero imposible que no llamará la atención. Además su sonrisa pícara era el mejor complemento. Estaba vestida con unos shorts de jean y un top rojo. Martu y Belén se abrazaron con mucho entusiasmo y luego de pasar al departamento nos presentamos.

No podía dejar de admirarla y ella lo notaba. Era amable conmigo pero casi que me ignoraba. Martu me había confesado que nunca había pasado nada entre ellas. En general ambas eran muy activas pero sí habían compartido algunos chicos y también mujeres. Algo que no sabía de los gustos de Martu que me dijo que en general prefiere estar con chicos pero que se sentía bisexual, por eso le encanta mi lado femenino. Esa noche nos fuimos a dormir temprano. Yo dormí con la mulata ya que había sólo dos habitaciones pero quedamos en que si ella quería estar con una persona sola yo debía dormir en la cama que había en la sala. Esa noche sólo le chupé esa polla de ébano hasta que acabó en mi boca y ella luego me devolvió la gentileza. Después dormimos abrazadas para recuperar energías. Belén salió de fiesta pero no la escuchamos llegar.

Al otro día nos levantamos a media mañana, desayunamos tranquilas con Martu mientras Belén seguía durmiendo. Nosotras nos fuimos a la playa que estaba cerca del departamento. Yo fui como chico porque no me gustaba estar de chica sin mi peluca. La mulata se veía impresionante como siempre, atrayendo todas las miradas con su maya entera roja que marcaba muy bien sus senos y hermosa cola. Muchos y muchas miraban pero nadie se acercó a hablarnos. Fue una mañana tranquila, estuvimos un tiempo en el mar y luego regresamos.

Al entrar al departamento escuchamos gemidos que provenían de la habitación de Belén y cómo esta le decía a alguien: «dale, parame la colita, así como las putitas. No sabés cómo te entra amor» y así le seguís hablando a alguien. Martu sonrió. «Se ve que alguien la está pasando bien», dijo. Y luego se acercó a besarme. Yo siempre estaba dispuesta a follar con ella y me entregaba a sus besos e intensas caricias. No tardó mucho en sacarme el bañador y ella hacer lo propio y follarme. Ella estaba sentada con su verga apuntando al techo y yo sentada encima de ella cabalgando su polla. Me encantaba esa posición porque entraba muy profunda y la mulata me agarraba mis nalgas llegando el ritmo. En eso estábamos cuando la puerta de la habitación de Belén se abrió. «Seguí, seguí» me dijo la mulata y yo obedecí sin voltearme. Me desconcentré un poco al escuchar una carcajada de Belén y que luego le decía a la otra persona «que era su amiga». De reojo ví que se despedía de un chico y luego nos dijo «terminen tranquilas que me voy a bañar». Martu me agarró de las piernas y se levantó cargandome sin sacar su polla de mi cola. Así colgando de ella me cogió unos segundos para luego colocarme sobre la mesa boca arriba con las piernas abiertas y ella parada me seguía follando con fuerza. Me sentía muy abierta y su ritmo era rápido y profundo. Sentía que iba a acabar sin tocarme, algo que sólo Martu conseguía. Luego de unos minutos así empezó a brotar semen de mi polla que saltaba para todos lados mientras la mulata me seguía follando con fuerza. El placer de llegar a un orgasmo así es intenso. Estaba en éxtasis cuando sentí que Martu acababa dentro mío abundante semen. La miré con cara de placer. Estaba con los ojos cerrados, su cuerpo transpirado y su respiración agitada. De apoco salió de mí y yo me quedé unos segundos acostada arriba de la mesa hasta que Belén salió del baño y la reemplace en la ducha.

Al salir me impactó la belleza de Belén que vestía una bata de seda que estaba abierta y que por momentos dejaba ver sus tetas y por otro no. Y debajo tenía una tanguita blanca muy sexy que contrastaban con su piel bronceada. Almorzamos las tres juntas y nos reímos mucho. Yo me sentía en el cielo estando con esas dos bellezas. En el medio del almuerzo Belén me dijo «que linda colita que tenés, a lo mejor se la pido prestada a mi amiga» y ambas largaron una carcajada. Yo sonreí tímidamente y baje la mirada.

Luego de almorzar Belu propuso ir a una playa un poco alejada dónde se reunía todo el ambiente gay, trans etc. Había un parador con música hasta la noche. No estaba permitido el nudismo pero muchos lo hacían igual o se iban a follar a los alrededores. Yo decidí ir como Flor y no meterme al mar. Quería sentirme así públicamente en ese lugar donde nadie me conocía por lo que estrené un bikini negro con una tanguita debajo que resaltaba mi colita, me puse mis gafas de sol y mi peluca. Estaba muy linda. Al llegar al parador fuimos el centro de todas las miradas, sobretodo por Martu, a Belén muchos ya la conocían de días anteriores aunque no dejaban de admirar su belleza. El sol brillaba y la tarde era nuestra. Belu nos presento unos conocidos entre los que se encontraba Jorge, un maduro de unos cuarenta y algo de año, grandote de 1,90 aproximadamente, buen físico y bronceado. Los otros chicos también eran muy lindos. Nos invitaron unos tragos y pasamos la tarde juntos bailando y riendo.

Notaba que Jorge se interesaba en mí, me preguntaba muchas cosas y bailaba conmigo. Me agarraba de mi cintura con sus manos fuertes y me estremecía. Estaba muy nerviosa, había estado con un sólo varón y acompañada de Martu. Pero de a poco, alcohol de por medio, me empecé a relajar. Me gustaba ser seducida por ese hombre. A Martu y Belén las perdí de vista mientras seguía con Jorge. Nuestros cuerpos estaban cada vez más juntos, rozaba mi cola con sus manos, nuestro rostros estaban muy cerca hasta que nos fundimos en un apasionado beso. Me dejé llevar. Sentía como crecía su miembro contra mi cuerpo. Me sentía una chica poseída por ese macho sin que nada me importara mientras a nuestro alrededor la fiesta seguía con decenas de persona bailando y riendo. Me dijo al oído si lo quería acompañar a su auto. Estaba muy caliente y yo también. Me tomo de la mano y nos dirigimos al estacionamiento de la playa. En el camino le avisé a Martu que me había ido con Jorge y que luego le escribía.

Al llegar a su auto nos matamos a besos y no pasó mucho tiempo hasta que tenía su miembro en mi boca. Él gemia de placer y acariciaba mi espalda. Tenía una buena polla, de largo normal y gruesa. Nada comparado con la de Martu pero me encantaba. Sentía lo dura que estaba dentro de mi boca, la necesitaba dentro mío. Le coloqué un condón con mi boca y me subí arriba de él, corrió mi tanguita y de a poco fui introduciendo su polla en mi colita para luego empezar a subir y bajar. Lo hice de manera suave, sintiendo su pija caliente dentro mío. Jorge gemia y yo también. Mis gemidos de chica se aceleraban. Jorge me besaba y agarraba mi colita que me decía que le encantaba, que quería acabar acabar. Le dije al oído que quería su leche en mi boquita. Así estuvimos unos minutos. Ahora el ritmo era más acelerado y profundo. Sus fuertes manos estaban en mi cintura haciendo que me clave su polla profundamente. Me avisó que se iba a correr y salí de encima de él, me volví a colocar en el asiento del acompañante para volver a chupar su verga que estaba hinchada, con todas las venas marcadas. Al rato sus gemidos gruesos aumentaron mientras descargaba su leche dentro de mi boca. Fue mucha y espesa. Intenté tragar toda. Me encanta la sensación cuando ese líquido caliente y viscoso baja por mi garganta. Se la seguí chupando hasta limpiarla. Ya estaba atardeciendo. Miré mi teléfono y tenía un mensaje de Martu avisándome que estaban por regresar. Quería más pero prefería volverme con ellas. Le dije a Jorge que me tenía que ir, nos dimos un beso y fui al encuentro de mis amigas. Muy linda forma de empezar las vacaciones. Jorge se fue y cuando encontré a mis amigas se rieron un rato de los «fácil» que era pero me encantaba sentirme así.

Al llegar al departamento nos bañamos, cenamos y Belu propuso ir a un bar de moda del mismo ambiente que el de la playa. Tomamos unas cervezas y empezamos a producirnos. Martu me ayudó con el maquillaje y me puse un vestido rojo bien pegado al cuerpo que apenas cubría mi colita y dejaba ver mis piernas. Las tres estábamos muy lindas, Belén con un vestido plateado suelto muy cortito y Martu con unos shorts negros bien ajustados y un top haciendo juego. Nuestra amiga era conocida en el ambiente, saludaba a muchos chicos y chicas trans. Yo estaba más suelta, un poco por el alcohol y otro poco por qué estaba caliente. La tarde con Jorge me había dejado excitada y quería de nuevo alguna pija en mi colita y poder acabar. La verdad es que moría por estar con Belu pero esa noche se la veía con muchos pretendientes. Lo mismo Martu que desde que llegamos la rodearon muchos chicos.

Las tres estábamos tomando tragos con algunos chicos y uno en particular me buscaba con su mirada. Era un rubio de estatura mediana con buen cuerpo de entre 20 y 30 años. Me empezó a hablar al oído y Martíny Belu miraban de reojo y sonreían. Ellas eran más sutiles con los chicos, los ignoraban. Yo no tenía experiencia, si alguien me gustaba se lo hacía más fácil. Me quedé hablando con él, me hablaba en el oído mientras seguíamos bebiendo. A mis amigas las había perdido de vista. El chico, que se llamaba Luis, era muy simpático, me hacía reír y de a poco me rozaba con sus manos, las apoyaba en mí cintura. No pasó mucho hasta que nos empezamos a besar. Sentir sus manos acariciar mis piernas por dentro, notar como iba subiendo hasta casi llegar a mí entrepierna, hizo que se me empezara a poner dura bajo la tela de mí tanguita. Me encantaba como me besaba por el cuello, era muy suave. Yo llevé mí mano a su paquete y lo sentía duro debajo de su pantalón. El tomó la iniciativa y me dijo de ir a otro lado. Apenas había pasado una hora desde que llegamos y ya me estaba yendo con otro chico. Antes de irnos busqué a Martu para que me diera las llaves del departamento para estar tranquila con Luis y me dijo que si no nos molestaba se volvía con nosotros porque se estaba aburriendo, que se quedaba en la cama de la sala y nosotros podíamos estar en la habitación.

Los tres nos volvimos juntos, Martu y Luis pegaron buena onda al instante. Al llegar tomamos unas cervezas y seguimos hablando entre los tres. Yo notaba que Luis miraba embelesado a mí amiga y la mulata lo seducía, le sonreía. Yo no sabía manejar muy bien la situación pero para eso estaba ella. En un momento se fue a la habitación y nos quedamos solos con Luis. Empezamos a bailar y besarnos. Ahora me tocaba de manera más descarada. Levantaba mi vestidito y agarraba mi cola. Yo estaba entregada. En eso estábamos cuando Martu salió del cuarto y casi me quedo de piedra al verla con un conjunto de lencería de medias, una tanguita de encaje y un sostén haciendo juego. Se acercó sonriendo y tanto Luis como yo estábamos paralizados ante tanta belleza. Su piel mulata y perfecta, sus muslos bien formados, todo era bello en Martu. Se colocó entre nosotros abrazándonos por la cintura y empezó a besar a Luis y luego a mi. Volvió a besara Luis y aproveché para agacharme entre ambos. Empecé por Luis quitándole el pantalón y sus boxer. Estaba ansiosa por meterme una polla en la boca. La tenía muy dura y era parecida a la mía, de unos 17cm, de buen grosor y un glande prominente, todo depilado. Sin dudarlo empecé a masturbarlo arrancando un gemido. Las manos fuertes de Martu acariciaban su cola mientras yo le chupaba su verga. Pero la mulata también quería de mis servicios y sacó su boa negra por un costado de su tanga para darme la de mamar. Era irresistible y se la empecé a chupar como si en ello se me fuera la vida. A los segundos sentí como Luis se arrodillaba al lado mío para acompañarme en la tarea. Entre los dos se la empezamos a chupar, se estaba poniendo muy dura, se la notaba muy caliente. Mi amiga me invitó a levantarme y nos empezamos a besar. Luis me levantó el vestidito hasta la cintura y bajó mi tanguita. Mi verga también estaba muy dura y la empezó a chupar. Lo hacía muy bien, con mucha saliva, se la metía hasta el fondo y luego mamaba el pollón de Martu. Así estuvimos un rato hasta que Martu nos llevó a la habitación. Los tres estábamos sin ropa, la mulata sólo tenía sus medias y nada más.

Ya en la cama Martu se acostó boca arriba mientras yo se la chupaba a gatas con mi colita parada al borde de la cama. Luis se colocó detrás mío, parado al borde de la cama, lubrico mi agujerito con saliva y de a poco empezó a penetrarme. Lo hacía suave al principio. Me agarraba de la cintura con una mano e iba acelerando su ritmo y con la otra tocaba mi cola, me decía que le encantaba. Yo gemia mientras seguía chupando la verga grande y gorda de mi amiga. Estaba en las nubes. Podía acabar en cualquier momento pero quería aguantar. Estaba disfrutando mucho. Luego Luis me acompañó a seguir chupando a mi amiga pero yo fui detrás de él y chupé su cola, muy linda y carnosa por cierto. Hundí mi cara entre sus nalgas para pasar mi lengua por su colita. Me dieron ganas de cogerlo, por lo que empecé a meterle un dedo para dilatar. Luego fueron dos hasta tres. Se notaba que lo tenía cerradito pero de a poco se iba dilatando bien. Luego de colocarme un preservativo me arrodillé detrás de él y se la empecé a meter de a poco. Se notaba que le dolía un poquito, me frenaba con su mano. Pero se fue acostumbrando, se la dejaba unos segundos para que se acostumbrara hasta que entró toda. Lo folle suave, Luis gemia mientras engullia la pija de la mulata que luego de un rato se incorporó y se acercó a dónde estaba yo. El chico sabía lo que se venía y le pidió que lo haga con cuidado. Se la saqué y me quedé para ayudar a mi amiga. El preservativo le quedaba muy ajustado, a punto de reventar y sólo le cubría la mitad de su verga. Le puse bastante lubricante a su pija y en el agujerito de Luis que ya estaba algo dilatado. Le acariciaba su espalda, le decía cosas al oído para que se caliente y se relaje. Le contaba como iba entrando, que iba a sentir todo el calor de ese pollón, que iba a soñar con esa pija, que lo iba a dejar todo abierto como un buen putito. Luis suspiraba mientras la mulata iba entrando. De a poco se iba acostumbrando y Martu se empezaba a mover y nalguearle la cola. La primera vez de la pija de Martu en la cola es única y una experiencia irrepetible. Luis no paraba de gemir. Luego Martu lo dió vuelta y puso sus piernas en los hombros y lo cogió con más fuerzas. Notaba que mi amiga estaba por acabar y le dije que quería tomar su leche y una vez más me complació. Salió de adentro del chico, me senté en la cama y se la empecé a chupar hasta que brotó de su interior abundante leche que no paraba de salir. Traté de tragar toda. Los gemidos de mi amiga eran fuertes, estaba muy caliente. Luego siguió Luis que ocupó el lugar de la mulata para que le chupe la verga hasta que empezó a acabar. Me di cuenta que me estaba volviendo adicta a la leche de mis amantes, tenía la garganta llena de ese líquido viscoso que iba bajando de a poco. Nuestro amigo quedó rendido en la cama exhausto con la cola bien abierta. Martu, como buena amiga, me prestó su culo mulato para que pudiera acabar. En la clásica posición misionera la folle unos minutos mientras nos besábamos tiernamente y nos abrazabamos. Necesitaba acabar y así lo hice al interior de cola. Descargué mucha leche hasta quedar seca y acostarme entre mi amiga y Luis que no perdió detalle de la escena. Pero la guarra de Martu quería más y se paró pidiéndole al chico que le limpiara mi leche que brotaba de su culo. De manera obediente y agradeciendo la noche de placer que le habíamos dado, Luis se tragó mi leche mientras la mulata le propinaba todo tipo de palabras calientes y humillantes. Una vez que terminó, Martu se fue a bañar y Luis se cambió para irse. Nos dimos un tierno beso y se fue. Luego las dos bañadas volvimos a coger. Quería la verga de la mulata en mi cola. En un día había recibido tres pijas y mucha leche y eso que las vacaciones recién empezaban…

Al día siguiente nos levantamos tarde con Martu. Belén no estaba, nos había mandado un mensaje que se quedaba en casa de unos amigos y que nos encontremos en el parador al que habíamos ido el día anterior. Luego de almorzar nos dirigimos para allá pero esa tarde fue tranquila lo mismo que la noche en la que sólo folle con Martu antes de dormir. Belu tampoco salió. Había tenido mucha «marcha» la noche anterior. Con ella empezaba a tener más confianza pero por fuera del comentario que me hizo el día anterior, se mantenía indiferente para tener sexo conmigo.

El tercer día nos levantamos temprano, habíamos descansado bien. Fuimos a la playa cercana. A mí ya me notaban las tiras de la tanguita marcadas por mi bronceado. Lo mismo en la parte de arriba. Me encantaba aunque sabía que las debía ocultar muy bien cuando volviera a mi casa. Ese día decidí ir con el bikini pero sin peluca ya que me apetecía meterme al mar y no quería ponerme otra ropa que me marcara la piel de manera diferente. Fue una mañana tranquila en la playa, con las miradas habituales de todos y todas las presentes. Me gustaba mucho como miradas de chicos y hombres heteros no dejaban de admirar a mis amigas y varios posaban sus ojos en mi colita. De a poco empecé a entender que tenía un gran atractivo para los hombres y que podía seducir a los que me gustaran. Era algo nuevo para mi esa sensación. Hasta ese momento había permanecido muy sumisa, dejándome llevar por cada hombre que me buscaba pero sin buscar a nadie.

Luego de almorzar en el departamento Martu se acostó un rato a dormir y Belu se fue a bañar. Yo me quedé en la sala. Estaba sólo con la tanguita del bikini. Cuando Belén salió envuelta en una toalla no podía dejar de mirarla. Su cuerpo húmedo, sus muslos bronceados.

Belu: te gusta lo que ves no?

Yo asentí un poco nerviosa

B: que golosa que sos…pero tenés suerte, estoy un poco caliente ahora. Vení conmigo

Nos fuimos a su habitación y en el camino dejó caer su toalla dejándome ver su hermosa cola en todo su esplendor, sus nalgas bronceadas con la marca de la tanguita. Me pidió que cerrará la puerta y se dió vuelta mostrándome su herramienta a medias. Se me hacía agua la boca.

B: vení putita, chúpamela. No te voy a coger, pero quiero sacarme la leche.

Se acostó en la cama y comencé a comerme ese manjar. Por fin podía sentir esa pija. Era grande, larga como la de Martu de un poco más de 20cm aunque no llegaba a ese grosor la tenía bastante ancha con una linda cabeza. Relajé mi garganta para tratar de metermela toda adentro. Belén lo disfrutaba. Estaba despatarrada gozando de mi mamada.

B: que bien que te enseñó mi amiga, sos toda una putita.

Así estuvimos bastante tiempo. Tenía la mandíbula cansada pero seguía con mi trabajo. Me hubiese encantado que me follara ahí mismo y se lo pedí. Belu estaba muy caliente por lo que aceptó.

B: ponete en cuatro y para la cola así te la lleno de leche.

No me hice esperar, obedecí, Belén me corrió la tanguita, escupió en mi agujerito y comenzó a entrar. Me llenaba como la de Martu, la sentía muy calienta dentro mío.

B: que colita que tenés bebé. Querés que te la llene? Para la bien, movete, comete mi pija

A los minutos empezó a descargar con fuertes gemidos. Sentí su leche caliente dentro mío. Fue bajando su ritmo hasta quedarse quieta y quedarse en silencio. Me la sacó de a poco y me dio una palmada.

B: listo putita, ya te podés ir así me cambio. Despertala a Martu así vamos a la playa

Me acomodé la tanguita, desperté a la mulata y me fui a limpiar pero no pude evitar probar su leche. Luego nos fuimos las tres para la playa donde me encontré de nuevo con Jorge. Al atardecer volvimos a follar en su auto pero esta vez le pedí que me masturbe mientras lo montaba. Después de la mamada a Belu había quedado caliente. Lo cabalgue hasta que acabé en su abdomen u a importante cantidad y lo hice terminar en mí boca. Fue corto pero placentero, estaba satisfecha.

Esa noche volvimos al pub pero no me volví con ningún chico. Sólo quería bailar, lucir mí vestido, sentir la mirada de varios chicos y beber. Terminé volviendo sóla caminando por la orilla del mar mientras amanecía. Belu se había ido con un chico pero no regresaba al departamento y Martu regresó con un fulano por lo que me acosté en la cama de Belén. Me desperté pasado el mediodía y estaban mis amigas preparando el almuerzo. Me contaron las aventuras de la noche anterior con algunos detalles morbosos y fuimos para la playa.

Esa tarde nos alejamos un poco de la concentración de personas y nos recostamos a tomar sol. Al lado nuestro estaba una pareja que nos observaba. Imagino que admiraban la belleza de mis amigas. Al rato estábamos conversando, compartiendo unas cervezas. Ella era una chica de 20 años, un rostro muy dulce con ojos celestes, delgada con senos pequeños, tez blanca y una colita redonda y hermosa. Además era muy sonriente. Se llamaba Julia. Él era un chico de 29, morocho también de ojos claros con un cuerpo trabajado y depilado. Muy atractivo. Brazos fuertes y todas reparamos en su hermosa cola que dejaba ver su fisionomía con un traje de baño bien pegado al cuerpo. Su nombre era Gustavo y estaban de vacaciones parando en una casa cercana. Si los hubiésemos visto en otro contexto no hubiésemos hablado ni hubiésemos reparado en ellos. Parecían una pareja hetero «perfecta», pero la situación era otra y las miradas cruzadas levantaban la tensión y con mí poca experiencia me daba cuenta que se estaba dando un sutil juego de seducción.

La tarde se iba terminando y el alcohol aumentaba. La parejita nos invitó a continuar en la casa que estaban alquilando. Tenía pileta y parrilla para hacer un asado. Las chicas dudaron porque querían ducharse y cambiarse pero Julia las convenció de que lo hicieran ahí. No se podía cortar el momento y así lo entendieron. A la media hora estábamos en la casa. Todas nos bañamos pero Julia no tenía ropa que les entrara a mis amigas. A mí me prestó una tanguita negra que me quedaba bastante apretada y muy metida en la cola y unos shorts sueltos de jean que a mí me entraron justos y dejaban ver mis nalgas en la parte inferior. Mantuve mí peluca y me puse una remera suelta. En cambio Martu y Belu se quedaron con sus bikinis cubiertas de una bata de baño y así comimos y seguimos bebiendo. Julia también tenía un shorts de tela ajustados que le marcaban su preciosa cola. A mis amigas se les iban los ojos con esa joven. A mí me despertaba poco, todo lo contrario que Gustavo.

Julia estaba conversando con Martu al lado mío y con Belu lo hacíamos con Gus. La joven era muy lanzada detrás de su imagen de niña buena y tierna. Escuchaba cuando le preguntaba a la mulata si era verdad el «mito» de las personas de color y su miembro. No pude evitar responder por mí amiga para asegurarle a Juli que en este caso el mito se cumplía a la perfección. La chica se sonrojó y sonrió. Siguieron hablando y notaba que Martu le decía algunas cosas al oído, acariciaba su pierna. Lo mismo hacía Gus con Belu y conmigo. Era evidente que esa noche iba a terminar en algo interesante y que esa parejita estaba dispuesta a probar el sexo con nosotras. Yo daba por supuesto que más de una vez habían incorporado a más personas pero dudaba si lo habían hecho con chicas trans.

Gus fue a poner música, con Belu admirabamos su torso desnudo y cuando regresó nos pusimos a bailar entre los tres. Cuando volteé a ver a mí amiga, la tenía a Juli sentada en sus piernas y se estaban besando tiernamente. Gus nos agarraba de la cintura, Belu ya se había desprendido de su bata y estaba en bikini dejando ver su hermoso cuerpo. El chico me dijo al oído si quería darle un beso y sin dudarlo accedí. Pero no soltaba a Belu y luego intentó con ella fundiéndose en un beso caliente. Mientras se besaban lo abracé por detrás acariciando su paquete que se estaba poniendo duro. Una fina tela separaba mis manos de su herramienta. Belu lo abrazaba por el cuello mientras se seguían besando y él depositó sus manos en la cola de mí amiga. Mire hacia dónde estaba mí amiga y la acción ya había comenzado. Estaba parada con su bata abierta y la tanga del bikini en sus rodillas y Julia se encontraba arrodillada intentando comer su polla. Las proporciones de la pija de Martu en la boca de esa chica hacía que se viera más grande aún.

Yo me saqué el shorts quedándome sólo con la tanguita que me había prestado Juli. Gus me volvió a besar y ahora agarraba mí colita con ganas. Yo metí mí mano por debajo de su shorts para sentir su pija. Estaba dura y caliente. Era gruesa de buen tamaño pero más chica que la de Belu y Martu. Parecía muy apetecible. Belu se fue a dónde estaban las otras chicas colocándose al lado de Martu y sacándose su tanga, saltando su polla a medias. Juli soltó la de la mulata, sonrió para luego morder su labio inferior como muestra de deseo y de manera suave empezó a lamer y chupar la verga de Belu que crecía en el interior de su boca. Yo admiraba esta escena con mí torso apoyado en la mesa y mí cola a disposición de Gus que me había colocado en esa posición y se encontraba arrodillado detrás mío. Me había corrido la tanga y me estaba dando un caliente beso en mí agujerito. Lo hacía muy bien abriendo mis nalgas, pasando su lengua alrededor, mordiendo suavemente mis cachetes. Yo paraba mí cola en señal de aprobación y gemía suavemente. Ansiaba la pija de Gus en mí cola, estaba muy caliente y se ve que leyó mí mente porque se paró detrás mío y frotó su verga entre mis nalgas. La sentía caliente, la quería adentro mío.

Mientras, Julia seguía disfrutando de su banquete con esas dos vergas a su disposición, chupandolas alternativamente. Luego se paró y las beso a mis amigas. Martu tomó la iniciativa quitándole sus shorts y la colocó en la mesa. Quedamos las dos apoyadas con nuestros rostros frente a frente. Martu le arrancó su tanga de un tirón, colocó saliva en su verga y la colocó en la conchita de Julia que cerró sus ojos en señal de placer mientras empezaba a recibir el pollón de Martu. Colocó una de sus piernas arriba de la mesa para que la mulata la follara con más facilidad. Yo la imité y sentí la pija de Gus en la entrada de mí colita, la cual se fue abriendo camino con facilidad. Me había lubricado bien mí agujerito. Las dos gemiamos recibiendo pija. Me encantaba como se sentía esa verga caliente en cola, me excitaba toda la situación.

Luego de unos minutos en esa posición, Gus me subió arriba de la mesa boca arriba, con mi colita en el borde. Y Belu que estaba a la espera hizo lo mismo con Juli. Las dos quedamos con nuestros cuerpos y rostros pegados. Nos miramos en éxtasis y nos besamos mientras su novio me penetraba y ella recibía la herramienta de Belu en su chocho. En esta posición la joven tuvo su primer orgasmo. Sus gemidos se ahogaban en mí boca mientras nos besábamos. Belu la siguió follando y Martu le pidió lugar a Gus para follarme. Me agarró de las piernas y me empezó a penetrar con fuerza. Todo se abría en mí interior. Ahí estábamos las dos con nuestras piernas abiertas entrelazadas, besándonos mientras nuestros amantes nos daban caña.

Gus se colocó detrás de Belu, apoyando su pija entre sus nalgas mientras ella follaba a su novia. Le dijo algo al oído y Belu se dio vuelta saliendo de la chica y besándose con Gus. Martu, al verla sola, nos agarró a las dos de la mano. Juli fue a buscar un colchón y lo colocó en el suelo para estar más cómoda. Yo me puse en cuatro parando la cola y ella se subió arriba mio, poniendo nuestras dos colitas a disposición de la mulata que nos empezó a coger alternativamente. A mí por la colita y a ella por la almeja. Juli me decía al oído que también quería esa verga negra en la cola pero no era tan putita como yo, que no le iba a entrar. Así nos tuvo Martu un tiempo hasta que nos pidió que se la chupamos, que nos quería dar la leche. Cuando nos incorporamos para obedecer, vimos a Belu montando la pija de Gus. Era hermoso ver esa cola perfecta rebotar sobre la pija del morocho. Con Juli nos concentramos en chupar la verga de Martu que estaba en todo su esplendor. Dura, con todas las venas marcadas a punto de acabar. Nos arrodillamos esperando se semen que no tardó en llegar. Los gemidos gruesos de la mulata acompañaron fuertes descargas de leche que las administró bien entre mí boca y la de la joven aunque bastante cayó en nuestras caras. Nos fundimos en un beso caliente compartiendo la leche. Pero eso no fue todo. Las dos estábamos muy calientes. Me saqué la tanguita y Juli se montó sobre mí pija que estaba muy dura. Era la primera vez que penetraba a una mujer. Me encantó la sensación de meter mí pija en ese hueco caliente, húmedo. Nuestros movimientos eran frenéticos, con mis manos agarraba su colita perfecta y suave. No iba a aguantar mucho más. Julia gemia alcanzando su segundo orgasmo y mí leche empezaba a inundar el interior de su coño. Su cuerpo cayó rendido encima del mío y estuvimos así por unos segundos. Me incorporé para ir al baño y me encantó lo que vi. Gus estaba disfrutando con la verga de Belu en su boca mientras que ésta llamaba a su novia para que viera cómo su macho se tragaba la leche. Martu estaba recostada en un sillón y yo continué mí camino hacia el baño sintiendo mí colita bien abierta al caminar y mí cuerpo relajado luego de un maravilloso orgasmo junto a Juli.

Al regresar, de a uno se fueron a asear mientras seguimos bebiendo. Belu había acabado pero quería más de ese chico. Se notaba que quería follarlo, lo besaba y agarraba su hermosa cola bien redonda. Le decía que «siempre hay una primera vez», el chico sonreía y Julia lo alentaba para que probara. Martu le dijo a la chica que ella también tenía que probar su pija en su colita. La joven sonrió pícaramente y le pidió que lo haga con cuidado. Los juegos de palabra siguieron un rato hasta que el ambiente se empezó a calentar de nuevo. Los besos entre Belu y Gus los llevaron al colchón y éste quedó acostado boca abajo mientras que nuestra amiga explotaba el interior de sus nalgas con su lengua. Juli empezó a chupar la polla de Martu que crecía de a poco. Se había puesto en cuatro en el piso mientras que la mulata seguía en el sillón. Yo empecé a jugar con la cola de la chica. La chupaba y bajaba hasta su concha. Era la primera vez que saboreaba una vagina, no sabía muy bien lo que hacía pero a Belu le gustaba. Me invadía su olor a hembra que hasta ese momento nunca había sentido. Con mí lengua humedeci su agujerito e introduje un dedo. Juli se dio vuelta mirándome con sus ojos extasiados de placer. Claramente no era la primera vez que una pija iba a entrar por su colita, pero estaba seguro que iba a ser la primera de semejante tamaño.

Martu: preparale bien la colita bebé, quiero que le entre toda.

Julia seguía con su chupada, lo mismo que Belu trabajando la cola de Gus. Mientras, tres de mis dedos estaban entrando en la colita de Julia que se abría sin dificultad. Miré a mí amiga guiñandole el ojo en señal de que el trabajo estaba llegando a su fin. Martu se incorporó con su polla bien dura, la invitó a levantarse a Juli y se dirigieron a dónde estaban Gus y Belu. La muy guarra quería coger alternativamente a la parejita junto a su amiga. Los dos quedaron en cuatro en el colchón, con sus cuerpos pegados. Yo fui para no perderme detalle. Belu empezó a penetrarlo de manera suave. Cuando su glande entró Gustavo emitió un gritito de dolor. Belu le pidió que se relaje, le acariciaba la cola, le sacó la verga y volvió a intentar. Lo mismo está haciendo Martu pero avanzaba sin problema. Su cabeza había entrado y se arrojaba lubricante, mucho, sobre su polla. El grosor de su tronco no era fácil de asimilar por lo que debía estar bien lubricado. Empezó a avanzar. Era un espectáculo ver cómo esa herramienta negra iba penetrando la colita de la joven. Julia gemia, gritaba. Expresaba lo rico que se sentía, le pedía que le «rompa el culo», que la lleve de leche. La mulata se entusiasmaba, la agarraba con fuerza de su colita mientras seguía entrando.

A Belu se le dificultaba más pero había logrado entrar en la cola de Gus. Ya estaba adentro y de a poco, con paciencia, lo fue abriendo.

B: ya no sos virgen de la colita mí amor. Mira putita, mira como le rompo la cola al puto de tu novio. Ahora va a pedir pija todo el tiempo.

J: si puta, dale mucha pija que le encanta. Pero después dame a mí también.

El ambiente era muy caliente. Martu ya había empezado el mete saca en la cola de Julia con más ritmo y Gus se iba acostumbrando. Yo estaba caliente y me puse al frente de Juli para que me la chupe y luego lo hice con Gus. A esta altura Belu entraba y salía de su cola y lo nalgueaba con fuerza.

B: así puto, move la colita putito.

Vi cómo la mulata y Belu cruzaron miradas. Había llegado el momento del intercambio. Belu entró con facilidad en la cola de Juli pero a Martu le costaba más. La sacó y se puso mucho lubricante y lo aplicó en el agujerito de Gus y lo empezó a penetrar. Éste chillaba pero se movía. Se veía que lo empezaba disfrutar. Mis dos amigas estaban penetrando por la cola a esa parejita mientras me la chupaban alternativamente. Luego Juli pidió que la cojan entre las dos, por lo que Martu se acostó boca arriba y la jóven fue montando esa boa negra y Belu se acomodó detrás para penetrarla por la cola. Los alaridos de placer de Julia se deben haber escuchado por toda la cuadra.

Yo me dediqué a chupársela a Gus y cuando estuvo muy dura lo senté en el sillón y lo empecé a montar. Saltaba encima de su pija mientras que me agarraba con fuerza de mi colita. Los dos estábamos muy caliente. El morocho miraba como la follaban a su noviecita que recibía esos dos pollones. Yo lo cabalgaba y me masturbaba. No aguante mucho más y acabé sobre su pecho pero lo seguí montando hasta que me llenó la cola de leche.

Julia debe haber tenido muchos orgasmos durante esa doble penetración y primero acabó Belu en su cola y luego Martu en su concha. La chica quedó rendida en el colchón mientras mis amigas se iban incorporando y se pusieron a beber relajadas. Juli estaba con una sonrisa mientras su cuerpo seguía emitiendo espasmos de placer. Martu y Belu empezaron a recojer sus cosas para irnos. Yo hice lo propio saludamos a Gus con un tierno beso cada una.

B: bombón, si estos días quieren más pija avisen. Me encantó tu culito.

Julia se levantó para despedirnos y se fue al baño a ducharse. En el camino de regreso mis amigas no pararon de recordar detalles de esa linda parejita. Llegamos al departamento y nos fuimos a descansar. Había sido una noche intensa, cargada de placer como todos los días de estas vacaciones.

El día siguiente amaneció lluvioso y nos quedamos en la cama hasta tarde. Para mí mejor, no tenía muchas ganas de ir a la playa. Fue un día lindo junto a mis amigas y a la tarde Martu nos confesó que se estaba escribiendo con una madura del edificio. Una madre de familia que la había cruzado en el ascensor y luego cuando fuimos a la mañana a la playa. Notaba su mirada permanente y le daba mucho morbo cogerse a una «señora bien» pero sabía que no se iba a animar a nada estando de vacaciones con su marido y sus hijos. De todos modos cuando estaban en el mar Martu se le acercó y le dijo que se encontrarán en el baño del bar de la playa. La mujer no dijo nada pero fue al encuentro. Estaba muy nerviosa pero fue. Martu era un imán para el sexo de ambos géneros y de todas las edades. En el baño intercambiaron nombres y números. La madura en cuestión se llamaba Silvia y desde ayer estaban intercambiando mensajes. Le dijo a Martu que nunca había hecho esto, pero sabía que si la invitaba a pasar un rato con ella no se podía negar. Necesitaba algo distinto. Con Belu no podíamos creer la historia de la mulata y nos reímos mucho, pero esto venía a cuenta de que quería pedirme a mi que saliera un rato para dejar el departamento sólo y a Belu que se quedara por las dudas salga un trío ya que se lo había insinuado a la madura y ésta no se había negado. Estaba atardeciendo y cómo había parado de llover no tuve problema. Me puse ropa de chico que hacía varios días no usaba y fui a caminar. Estando sola no me animaba a salir como chica. Ellas me iban a avisar cuando terminaran.

La madura le puso una excusa a su marido para salir a caminar sola y en vez de irse subió al departamento nuestro. A la noche Martu me contó los detalles. La mujer estaba muy nerviosa pero parecía decidida. La mulata no dio muchas vueltas, cuando cerró la puerta se levantó la pollerita sin nada abajo e invitó a Silvia a qué se la chupara. Al principio lo hizo con timidez pero de a poco se calentó cuando le crecía la verga en la boca. Belu se mantenía en la habitación. La mulata sabía que para enfiestar a la madura había que esperar que esté bien caliente. Silvia era una mujer linda, de 47 años, pelo oscuro lacio, medía 1,65 linda de cara y un cuerpo normal con tetas medianas algo caída, un poquito de barriga y un culo apetecibles bastante bien cuidado al igual que sus muslos. Estaba vestida con una pollera de verano, unas sandalias y un top. Martu me contó que se la chupaba de manera dulce pero la tenía que calentar más. Hizo que se pusiera en cuatro en la cama de la sala, le levantó la pollerita y empezó a frotar la vagina de la madura por encima de sus bragas. La nalgueaba, frotaba y empezó a calentarla hablándole al oído: sabe tu marido que estás con una negra con semejante pija? Te gusta ser la señora de familia que se va a comer esta verga? Sos una putita sabías?

Así le fue hablando mientras la mujer gemia. Le corrió las bragas y apareció una concha con algo de de pelos y muy húmeda. Manipuló su clítoris con sus dedos que también los introducía en su chocho. Silvia empezó a pedir que se la metiera. La mulata le arrancó las bragas (se ve que le gustaba hacer eso con las mujeres), le puso la verga en la entrada de su concha y le pidió que se la meta sola. La madura chillaba de placer, al minuto de tener la pija de Martu adentro tuvo su primer orgasmo. Pero lejos estaba de estar satisfecha y continuó en cuatro recibiendo caña. La mulata me contó que era el momento justo para intentar que se sume Belu a la fiesta. Le pregunto a la madura si quería otra pija y ésta sólo asintió. De un grito llamó a nuestra amiga que salió a los segundos de su cuarto. En este momento los detalles me los relataron las dos. Ésta me dijo que le calentó mucho ver a las jer en cuatro con su pollerita en la cintura con la verga entrando y gimiendo sin parar, como poseída. Belu se acercó desnuda y se colocó delante de Silvia con su polla a medias y sin dudarlo la mujer se la metió en la boca. Belén le decía lo puta que era, que le iba a llenar la boca de leche. No pasó mucho para que la madura tuviera su segundo orgasmo.

Se terminó de desvestir y fueron a la habitación de Belu. La madura se acostó boca arriba al borde de la cama y Belén empezó a follarla con ganas. Martu se recostó a su lado, le acariciaba el pelo, masajeaba sus pechos y su clítoris. Estuvieron unos minutos y Silvia tuvo su tercer orgasmo. Ahí pidió frenar un poco. Estaba transpirada y cansada pero quería seguir. Fue a la ducha a mojarse un poco y volvió a la habitación. Se sentó en la cama y comenzó a hacerle una mamada a ambas que estaban paradas. Le pegaban con la polla en la cara mientras Silvia chupaba. La pusieron boca abajo en la cama y la fueron follando. Primero acabó Martu y luego Belu la siguió follando con la concha inundada de leche hasta que terminó mientras nalgueaba a la madura. El semen brotaba de su concha y sus nalgas estaban rojas, su pelo revuelto y transpirada. Había tenido cinco orgasmos y quedó rendida en la cama. Martu le sacó una foto en la que se lograba apreciar su vagina abierta con leche y sus nalgas coloradas. Le dieron su ropa para que se vaya sin limpiarse y le mandó la foto a su WhatsApp. Me contaban los detalles mientras se reían, sabiendo que esa mujer jamás se olvidaría de esa tarde. Hacía más de un año que ninguna estaba con una mujer y en en menos de un día habían estado con dos.

La noche estaba lluviosa, nos quedamos viendo una película, tomando un vino y nos fuimos a descansar. A mí me quedaban sólo dos días y una noche de vacaciones junto a ellas. Por suerte el día siguiente amaneció soleado. A la mañana fuimos a la playa cercana y Silvia se encontraba junto a su marido. Las chicas se rieron pero a la mujer se la notaba nerviosa. Ellas evitaron generar una situación tensa y nos fuimos más lejos. Luego del almuerzo nos fuimos al parador gay/trans. Yo estaba de nena y para mí sorpresa me encontré con Jorge y luego con Luis. Ambos me fueron buscando para hablar, los dos estaban muy lindos. En un momento coincidimos los tres en el bar y ya con unos tragos encima y con mucha calentura, me jugué a ver si me salía. Les conté que me iba al día siguiente y que me gustaría irme con los dos a mi departamento. Que si entre ellos no querían hacer nada no tenía problema pero que me gustaría pasármelo con ellos. Los dos aceptaron con agrado. Sobretodo Jorge que miraba con ganas al rubio. Le avisé a mis amigas y los tres nos subimos al auto de Jorge. En el camino le iba chupando la pija mientras manejaba y en el medio del camino me fui al asiento trasero para hacer lo mismo con Luis. No quería perder ni un minuto disfrutando de esos bellos hombres.

Al llegar al departamento me avalance sobre Jorge y lo empecé a besar. Luego seguí con Luis. Me arrodillé entre los dos y se las chupe con ganas. Se pusieron duras al instante. Primero me falló Jorge. Me levantó colocando mis piernas en su cintura y me dio caña. Cómo saben me encanta esa posición. Me siento muy abierta. Luego siguió Luis mientras se la chamba para a Jorge. Estaba disfrutando mucho al sentir mi colita golpear contra su entrepierna. Era la primera vez que estaba con dos machos para mí y sentía como esas vacaciones me habían terminado de liberar. Luego me salí de Luis y empecé a chuparle su hermosa cola bien carnosa y lampiña. Estaba en cuatro recibiendo mi lengua y Jorge le dió de mamar su pija. Le fui metiendo mis dedos y el rubio los recibía con gusto. Su cola se iba dilatando y gemía con placer. Me puse en cuatro al lado de él, parando nuestras dos colitas para Jorge que se puso detrás nuestro. Nos agarraba, nos metía dedos, nos escupía en nuestros agujeritos. Empezo por la cola de Luis que le tenía ganas. El rubio gimió y se movía para que le entre más profundo. Decía «me encanta» mientras gemia. Luego siguió conmigo. Yo estaba muy abierta y sentía esa verga caliente que me llenaba. Fuimos cambiando de posiciones hasta que el maduro inundó mi colita de leche. Acabó como nunca. Luis se avalanzo a tomar la leche que salía de mi colita. Yo la tenía muy dura y aproveché que Luis estaba muy putito para follarlo. Jorge se fue al baño mientras yo cogía a Luis en posición misionera mientras nos besábamos. No tardé mucho en acabar entre gemidos y besos. La cola del rubio chorreaba leche. Yo estaba cansada pero quería que termine. Se la chupe hasta que acabó en mi boca.

Esa tarde seguimos follando hasta que anocheció. Cuando mis amigas llegaron mis machos se están yendo satisfechos y agotados. Era una lastima que ambos vivieran en otra ciudad pero Jorge me prometió que me iría a visitar. Me agradeció por esa tarde y me pareció que entre ellos había mucha onda. Mis amigas me hicieron una cena de despedida y fuimos juntas a una fiesta en una casa alejada de la ciudad. Yo no tenía muchas ganas de follar aunque recibí algunas invitaciones. Esa tarde había acabado tres veces con mis amantes. En cambio Belu se fue con dos chicos y Martu se volvió acompañada de un lindo jóven bien femenino como a ella le gusta. Al día siguiente mis amigas me dieron una rica despedida luego del almuerzo dándome caña entre las dos. Era la primera vez que las tenía a las dos para mi. Les pedí que filmen un vídeo mientras me cogían que aún conservo como un tesoro. Martu y Belu se quedaron una semana más y luego ambas fueron para mi ciudad, dónde Belu también conoció a mi amiga Cande, pero eso será otra historia.

Esa noche regresé luego de una intensa semana en la playa, una de las más placenteras de mi vida y siempre de la mano de la trans mulata que cambió mi vida para siempre.

Espero les haya gustado. Si es así agradezco sus valoraciones, mails y comentarios.