La primera vez que hago una orgía, fui la protagonista

En una plática en la biblioteca de la facultad, ya que estábamos a finales de semestre, y el estrés de terminarlo era agotador. En ese momento, no sé en qué, pero surgió el tema de las orgías. Estábamos 6 personas en una mesa, platicando una amiga y su novio, 3 compañeros más, y yo, obviamente.

En esa platica, no se concretó algo. Sino, hasta que nos volvimos a reunirnos, en la cafetería, y se juntaron más, éramos 11 personas, ya. Siete hombres y 4 de nosotras. De las cuatro, yo era la que no tenía novio en ese momento. Y aquí, terminamos concretando que necesitamos hacer esa actividad para quitarnos el estrés, antes del examen, y que nos reuniríamos el sábado por la mañana a la casa de uno de ellos.

No sé, si ése día era martes o miércoles, ya que todo la semana, no me pude concentrar y también, me regresaba a casa muy temprano, a lo cual, no tuve oportunidad de platicar con mis amigas, que quiénes iban a ir, cómo íbamos a llegar el lugar. Llegó el viernes por la noche, ya estaba más que nerviosa, ¡ansiosa! Estaba dispuesta a ir, ya que tenía precisamente un semestre sin tener novio, y era porque el semestre que estaba por terminar el lunes, iba a ser pesado, y no podía atender a los chicos. Así que, si iba a ir los chicos que me gustaba y que en ese momento andaba de novio, iba a ser la oportunidad perfecta de gozarlo.

Nada más de pensarlo, esa noche no pude dormir, y me estuve dedeando toda la noche. Entonces, que casi se me hace tarde, al escuchar la televisión, que lo había programado para que me despertará, tuve que ir a prepararme para salir, o sea, irme a la ducha, ponerme guapa con las cremas aromatizante, perfume, maquillaje, peinarme, vestirme: buscar una blusita de topless blanca, una chamarrita negra, unas pulsera coquetonas, unas zapatillas, una tanguita y unos jeans, y en mi bolsa, puse una faldita rosada, por sí algo le pasará mis jeans, o sea, que me lo llene de semen.

Prácticamente, me salí sin desayunar, nada más me arreglé, agarré mi bolsa, y rápido, al lugar. La cita era a las 10 am, y la verdad, ya iba muy retrasada. Llegué casi una hora. El lugar era en una unidad habitacional, donde la entrada está custodiada. Al llegar a la puerta, me anuncié, y el policía que resguardaba, anunció mi presencia, al lugar mediante un interfón. No tardó mucho, en que el policía me dejará entrar, tuve que cruzar el estacionamiento, y durante el trayecto, en mí, pensaba “en cuál edificio era”. Mientras caminaba, pude ver a los compañeros llegando a mí, y los ví con cara de alegría, y me recibieron con abrazos, y apretándome a su cuerpo. Saludándome de beso en las mejillas. Dándome la bienvenida.

Luego, nos dispusimos a ir al lugar en dónde iba a ser la acción. Lo que me causó extrañeza, es que me comenzaron a cuestionarme de que “sí estaba dispuesta a hacerlo”, a lo cual le respondía que: “sí, que por eso, estaba ahí presente”. Al llegar a la puerta del departamento, no escuchaba algo de ruido dentro del mismo, y al entrar, recibí una noticia que me dejó de sorpresa: ¡qué no había una sóla chica, yo era la única!

Me comenzaron a decir, que se supones que íbamos a ser 23 personas, 11 hombres y 12 mujeres, de la cual, yo era la única que no tenía novio, y que las demás vendrían con sus novios, a lo cual ahí estaban. Entonces, éramos 12 personas, y yo, la única chica.

Yo de inocente, les propuse que íbamos a esperar un poco más, a lo cual, los chicos creyeron que también me iba a desanimar; pero de inmediato, les prometí que yo sí estaba dispuesta; pero que quería almorzar un poco. Lo cuál, algunos compañeros, me acompañaron a la tienda. Y de ahí, me decía adularon, porque era la única “valiente”, la de “mente abierta”, etc., pero en mí, pensaba que “era la única tonta”, jijijijiji.

Ya de regreso, mientras comía, yo sentada en la mesa comiendo, mientras que los demás, unos estaban detrás de mí, viéndome desde el sofá, otros mirando la tv, otros por ahí, iendo y entrando-saliendo de los cuartos, de vez en cuando hacíamos la plática. Ya terminando de comer, me dispuse a sus órdenes. Les propuse primero, que íbamos a hacer, ya que ninguna chica llegó, más que yo, presente, que me platicarán, ¿cuál era la experiencia más loca que hayan experimentado o que querían hacer, en cuanto a lo sexual?
Muchos, me comentaba, lo trivial, que los tríos con dos mujeres, que en lo público, que en el carro, etc. Mientras lo platicaba, algunos ya habían tomado la iniciativa, había un chavo que siempre me gustó, y quizás fue el primero que sacó su verga, lo tenía de buen tamaño, pero de promedio. Había otros, que lo tenían bastante negra, a lo cual, me comenzaba a surtirme efecto, ya que me estaba humedeciendo mis pussy, nada más de verlo.

Había un chico, que era el clásico chico feo, pero que tenía una novia bastante feíta, que se supone que iba a estar ahí. Y éste chaval, tan sólo se sobaba su pene ahí guardadito. Casi no le presté atención en ése momento, ya me estaba deleitando, con verlos.

Llegó el momento, el clásico chico líder que nos dice, que ya era hora, que sí estaba yo ahí, era porque ya sabía a lo que iba, y fue en ese momento que me ordenó a mamársela a todos, a lo cual hice, mientras me puse en centro, en cuclillas, los demás comenzaron a reunirse, poniéndose alrededor de mí. Pero no fueron todos, ya que eran demasiados, la verdad, no supe cuánto eran, pero muchos se quedaron en los sillones del sofá, y el chico feo alejado, no sé, por qué. Quizás por timidez.

Después de habérselas mamados a algunos, los que estaban sentados, me pidieron que me fuera con ellos, y que me pusiera de rodillas en frente de ellos, que también ellos quería que les hiciera el favor. Y prácticamente, fue casi a todos a quién se los mamé, excepto al feíto.

No a todos, les tocó el mismo número de mamadas que se las di. Algunos recibieron mi boquita unas 4 veces, quizás, otros una vez, ya que ellos no pudieron después de eyacular, tener la capacidad de volver a levantar su pene. No todas sus eyaculaciones entraron en mi boca, muchos me rociaron en mi cara, o en alguna parte de mi cuerpo. Y bueno, no sé cuánto tiempo estuve mamándosela, pero muchos concordamos que era tiempo de un break, y que mejor, íbamos a ir buscar algo de comer, y yo me dispuse a ir a buscar la comida en un mercado que estaba cerca. Muchos cansados, otros no querían salir, otros no quisieron acompañarme. El único que se dispuso a acompañarme fue el feíto.

Durante el trayecto de traer la comida, casi no platicaba conmigo, no sé, si era que si le caía mal, o no sé, pero eso sí, estuvo muy atento en lo que yo necesitaba, y traer gran parte de las cosas. Al llegar, me sobró algo de lo que juntamos de la cooperacha que hicimos, y todos ellos concordaron que me lo daba por agradecimiento. Jejejeje.

Terminando de comer, ya algunos la tenía bien parada, además de mostrármela a la vista de todos. Lo que sí, es que no sabíamos lo que íbamos a hacer, todavía me penetraban, y como todos querían ser los primeros y más aún, lo querían hacerlo en mi culito. Se plantearon varias opciones de cómo iban a ser el turno, y más quién iba ser el primero:

– La primera opción, se acorba que iba a ser por sorteo, de hacerlo con un papelito, y el que salía primero, iba a ser el primero. Al principio, todos aceptaron, pero cuando salió uno, los demás no quería, y que se volviera a realizarse, ya que según ellos, estaba truqueado el sorteo.
– La segunda, era el mismo procedimiento, pero que el que salía el último nombre, iba a ser el primero, lo mismo sucedió.
– Que yo escogiera, y obvio, tampoco les gustó. Porque el chico que me gustaba, lo quería que fuera el primero.

Fue cuando uno, se le ocurrió que el que la tenía grande, iba a ser el primero, y que él escogiera, en cual orificio, muchos decían que era obvio que iba a ser mi culito, y yo sólo me causaba risa de escuchar todas sus opciones. Pero ésta última la que se quedó. Pero había un problema:

Se sacó una cinta métrica, y todos decían los números, los primeros al parecer eran lo más honesto de decir su tamaño, pero los demás, comenzaron a hacer trampa y aumentaba la cifra, y yo seguía muriéndome de risa, lo ocurrente que son. Alguien se le ocurrió que hubiera uno que se lo midiera, pero que lo hiciera bien, y todos aceptaron pero nadie quería ser el voluntario de hacerlo, y yo seguía muerta de risa.

Hasta que dije: “yo mera lo hago”. Pero también hice trampa, ya que yo quería que me lo hiciera primero el chico que me gustaba, a otros, que sí lo tenía grande, lo media no desde la base, y al chico que me gustaba desde muy en el fondo. Ya al final acordamos de dónde a donde se iba a medir. Ya casi todos, lo había medido, nada más faltaba uno. Y era, cómo ya se lo imaginaba, el chico feo. Y yo, para verme muy comprensiva, tuve que pedírsela de forma muy linda y tierna, lo cual, después fue mi error. El tipo ese no sólo lo tenía bastante grande, sino también gruecesota. La verdad me dejó boquiabierta, pero me asustó, y peor aún, al obligarlo a medírselo, optó, lo que más temía, por mi culito. Y zaz, tuve que aceptar eso.

Terminando todo el drama quién iba a ser el primero, ahora era yo la que no quería, entre jugando y pidiéndome, de que cooperara. Casi, casi sin querer, me dispuse a ponerme empinada en la mesa, y yo misma con mis manos, abrirme mi culito, para que el chico feo, me penetrará rico. No fue antes que, pedirles que lubricarán y que vigilarán que se pusiera el preservativo, aunque siempre me tomé mi pastilla anticonceptiva, en la noche anterior, por esta situación.

Tampoco quería que me contagiarán. Y fue ahí, que la sentía, cómo me entraba, mientras que puse mis manos sobre la mesa. Pedía que me sostuviera así empinada, porque el dolor me hacía levantarme, pero me dolía mucho. Así les pedía que me mantuviera así.

Afortunadamente (para mí, no para él) se vino rápido, a lo cual, sí sentía su semen, al sacarla de mi Aniceto. Eso indica, que no se puso el condón. Y bueno, y base al turno, los demás, me lo penetraron de igual forma, aunque ya no todos, por el ano. Al final, el chavo que me gustaba, me lo penetró por los dos lados. Me gustó como me folló por el pussy, ya que en el ano, ya no lo sentía lo duro, sino lo tupido.