La mujer que limpia es realmente ardiente, con solo mirarme me domina. No hay dudas de que fue lo mejor en la vida aprender sobre el sexo con ella

Las enseñanzas de una limpiadora a un jovencito

Antes de nada, agradecer a todos aquellos vuestros emails, ya sea para animarme a continuar o para criticar, ya que estas últimas ayudan a mejorar. Mirad, me he animado a continuar con mis experiencias con esta mujer, ante el aluvión de email que continúe he recibido. Narrare mis experiencias con esta mujer madura de oficio limpiadora, como bien pueda y recuerde, pues como iniciadora, fue una estupenda maestra.

Os confesare que siempre he estado jugando en ambos lados, claro está… el primero por mi naturaleza al ser hetero y la segunda, no tan claro… por saciar mí curiosidad. ¡Ojo!, no me considero bisexual, menos aún un bicho raro, simplemente fueron dudas tempranas por la edad, dudas que no fueron aclaradas adecuadamente por mis progenitores, ni aun sabiéndolas más tarde pusieron remedios. Bueno, no alargo mucho más y os dejo con ella…

Tras esa extraordinaria experiencia, experiencia que confesé a mis colegas… o sea mis íntimos amigos que claro está, estos no me creyeron ni por asomo. Rieron y se burlaron, no habiendo uno que dijera…

“Menuda imaginación, tienes José”.
“Anda marica, más quisiera tu que una mujer, te hiciera el favor… ja ja”.
Entre otros comentarios acabaron por reírse, dándolo por bulo todas mis explicaciones, no creyéndose ni una palabra mía a pesar de incluso jurarlo, todos buscaban pruebas o conocer a tal madura. Cosa que claro esta me negué a delatar, no porque no quisiera argumentar mis palabras, sino por evita problemas para ella. No dándole mayor importancia, pues quien debe de creérselo es al único que le ha pasado, siendo yo esa persona.

Yo continúe con mi rutina, atravesando el parque María Luisa para acortar y de paso ganar tiempo, tiempo que lo aprovechaba en otros menesteres, pasando como es costumbre. Desde ese memorable día, me lleve unas semanas que no me detenía donde solía hacerlo, no teniendo la curiosidad y menos me picaba. Pero como suelo decir… lo del cántaro va a la fuente, acabe un día por detenerme, pues pensaba que si aquel hombre continuaba yendo y sí fuera, estaría solo o en compañía.

Como he dicho, cierto día en que regresaba a casa, me pico la curiosidad por saber si este estaría allí. Acercándome y llevarme la sorpresa que esta persona si estaba allí sentado, sentado en ese banco circular hecho de azulejos de toreros, hecho en honor a estos.

A medida que me iba acercando, pensaba que habría hecho esta persona en mí ausencia, llegando a pensar que supuestamente habría encontrado otro “conejillo de india”. Recuerdo que cuando me encontré de frente, no supe que decirle realmente, no es un conocido y menos un amigo al quien poder explicarle, ya que él es realmente un desconocido, ya que lo nuestro es puramente sexo, aunque en esto solo ganaba de momento el.

Bueno, sigo. Como he dicho, tras adentrarme en esta glorieta dedicada a los toreros. Esta persona se me acerco a mí como si hubiera visto un fantasma, comenzando por preguntarme por mis ausencias. Intentando indagar los motivos, claro está… calle sobre el motivo. Mostrándose preocupado por mí, no dejando de insistir, no dejando de pecar de pesado, no dejando pedir que le contará lo que me había pasado, decía…

“Te noto ausente e incluso distante”.
Y la verdad, no era para menos. Aún tenía en la memoria aquella madura mujer, mujer que me enseño más del sexo que algunas revistas X. Tras ver que no decía nada, cambio de estratagema, ya que veía que no le funcionaba, cambiando el rumbo de sus preguntas, poniéndose como culpable. Soltándome…

“He sido yo, verdad o quizás hayas encontrado a otro”.
No respondo, pues pienso que aunque haya encontrado a otra persona, no es de su incumbencia. Ya que no me considero propiedad de nadie, ya que mis deseos son aprender y saciar mi curiosidad. Volviéndome a preguntar…

“¡Ya veo!. Has encontrado a alguien”.
”Veo que no lo niegas”.
“Por tus ausencias, noto que debe de ser mejor que yo”.
Mis silencios los tomo como afirmaciones. Volviendo a insistir…

“Qué es… más joven”.
Afirmando el mismo, y continuando después…

“No creo, sino me hubieras dejado hace semanas”.
“¿Qué te hace, que no te dé yo?, ¿Qué pasa que te da mayor placer?”.
“Te masturba de otra forma o te la chupa mejor que yo”.
“Dime. No te calles”.
Calla, me mira y vuelve a la carga. Soltando…

“Joder, no me digas que ya te ha penetrado”.
“Seguro que sí, con lo callado que estas, no me extraña”.
“Te avergüenzas confesarlo. Bueno la verdad es que yo, también lo haría”.
“Cuenta, como ha sido. La tenía más grande o quizás era más gorda que la mía”.
Con cara extraña me mira, una mueca en su rostro, una mezcla entre pícaro y sonrisa maliciosa. Acabando por soltarme…

“Coño, no me extraña. Tanto que he esperado que al final se me han adelantado”.
”Joder, mira como me tiene”.
Me suelta al tiempo que se saca su miembro del interior de su pantalón, gesto que hasta ese momento nunca había hecho, nunca me había mostrado su miembro desnudo. Me enseñaba su miembro desnudo, marcado por venas moradas e hinchadas, soltando un olor nauseabundo. Me mira, sonríe e intenta tirar de mí pantalón deportivo hacia abajo, soltándome…

“Déjame verte el culo, quiero verte como de abierto te lo han dejado”.
Intento zafarme de este, intentaba apartar sus manos de mí, no pudiendo quitármelas al triplicarme al menos la edad, no dejaba de zarandearme, llegando incluso a llevarme un par de manotazos. Acabando este por ponerme tumbado en su regazo, sujetándome con su fuerte brazo izquierdo al tiempo que con su mano derecha, tiraba de la cinturilla de mi pantalón hacia abajo, consiguiendo bajármelo hasta media pierna, repitiendo la misma acción con mis blancos calzoncillos de algodón.

Me sentí humillado e incluso avergonzado, pero al mismo tiempo excitado, pues no comprendí como por alguna razón, conseguí una tremenda erección… mmm. Mientras siento sus ojos clavados en mis nalgas al tiempo que posa su mano derecha en mis glúteos, mientras con la izquierda me mantenía ahora sujeto con su codo, pues sentía la presión de su hueso en mi espalda. Siento como desliza su mano por mis nalgas… mmm, magreándomelos al tiempo que me los separa, deteniéndose en mi orificio anal, sintiendo sus dedos presionar y al mismo tiempo, escucharme gritar…

“¡Aaahhh!. Déjame, que duele”.
Soltándome finalmente al tiempo que me suelta…

“Aún lo tienes muy cerrado”.
“No te han follado”.
Mientras me subo los pantalones y calzoncillos, este me dice…

“No dices que ya te han penetrado”.
Replicándole al tiempo que me quejo…

“Nunca te he dicho que me han penetrado”.
Respondiéndome…

“Uuufff!. Menos mal”.
“Perdona, creí haberte entendido eso”.
“Así me gustas más, ser el primero en desflorarte es lo mejor”.
Mientras habla, no deja de zarandearme, no deja de magrear ya no precisamente mis nalgas, sino mi cuerpo en sí, acariciándome el pecho, espalda, rostro y boca. No dejando de introducirme un dedo dentro de mí boca, obligándome a chupárselo y lamerlo, como si fuera su miembro… cosa que me decía. Intentando incluso masturbarme, cosa que intento impedir a pesar de que este es más fuerte. Dejándome finalmente marchar ante mis amenazas, recurso que podría haber ejercido antes.

Tras dejar a ese desconocido, me marche, pensando que hasta el último día se había comportado correctamente, cosa que ha cambiado a raíz de mí ausencia, pues comenzó a forzarme cosa que no me parecía bien, a pesar de acabar excitándome. Caminando por ese camino de albero, accedes a la construcción de ladrillos rojizos, construcción que no es otro que los Servicios Públicos. Aquel lugar que se encontraba cerca del Monte Gurugu, os daré la situación exacta… 37°22’23.3″N , 5°59’12.6″W.

Me acerque a esta construcción, encontrándome el acceso al aseo de hombres cerrado, aseos que se encontraba detrás, tras extrañarme camine paralelo a la pared hasta la parte delantera. Donde se encuentra el acceso a los aseos de señora, zona también que se encuentra la persona de mantenimiento y limpieza de esos aseos. Aunque titubee, comencé a entrar, adentrarme hasta encontrarme con esta persona, persona que no es otra que esa señora de bata celeste, esa señora que lleva la limpieza. Esta se encontraba sentada tras una mesa de camilla, dada la hora pensé que ya había almorzado. Tras verme está, me soltó…

“Muy buenas tardes precioso, como tú por aquí”.
“¿Que vienes a darme una visita?. Oh Dios mío, qué bueno eres”.
“Venga… venga, no te cortes ahora, entra y dame un beso cariño. Vaya lo hermoso que esta mi hombrecito”.
Me acerco hasta ella y nos damos un beso fraternal, retrocediendo y quedándome de píe a un metro de ella aproximadamente. Cosa que esta empleada de Parque y Jardines, me dice…

“No te imaginas lo que te he echado de menos”.
“Pero cielo. No te quedes ahí de píe. Siéntate”.
Me siento en una silla que hay cerca de la puerta, quedándome frente a ella, mientras me preguntaba por cosas cotidianas, no pude evitar bajar la mirada. Deseaba verle las piernas… mmm, imaginándome qué tipo de medias llevaría, pues no había noche desde nuestro encuentro que no me la imaginara con medias de ligas, como esas que veo en las revistas X… mmm.

Pero cuando baje la mirada, me lleve la sorpresa, pues descubrí que desde mí distancia, podía verle perfectamente su ropa interior… mmm, pudiéndole ver esas bragas blancas que llevaba… mmm.

Esta señora, sentada como estaba, mostraba sus piernas abiertas, cuyos muslos separados podía divisar el final de estos… ooohhh. Dándose cuenta finalmente ella, no poniendo remedio sino que comenzó a mover sus piernas, juntándolas y separándolas un poco más, acabando por marcarse sus labios vaginales en su prenda… mmm. Soltándome…

“Te gusta lo que vez”.
Sonrojado, aparte la vista, subiéndola abochornado, viéndome descubierto. Volviendo está a decirme…

“Bueno mi nene, vamos a ver que deseas… mmm”.
La veo levantarse, viendo cómo se dirige hacia las puertas de la entrada a los servicios, inclinándose hacia adelante, agachándose al tiempo que con su mano derecha coge algo del suelo. Momentos en que precisamente no me fijo es eso, sino que me quedo mirando, como se le sube la bata hacia arriba, mostrándome su espléndido culo… uuuffff!. Llevándome mis manos a mi entrepierna para que no se me note mi erección aún más, pues en aquellos pantalones deportivos de aquella época, era lo más parecido a unos leggins en la textura.

La muy cabrona se ha quedado a propósito de espalda a mí, sabiendo bien que al inclinarse se acabaría subiendo su bata y la combinación, marcándose sus bragas en sus nalgas y cuya consecuencia, mis ojos también… mmm.

Esta se incorpora, toma ambas puertas y comenzar a entornarla, colocando no antes el letrero donde se podía leer… “Cerrado por limpieza”. Continuando está por acabar de cerrar las puertas, mientras me dice…

“¿Sabes?. Estoy tentada por dejarte aquí, encerrado durante el fin de semana”.
“Sería mala, verdad”.
Se da la vuelta, no dejándome de mirar a los ojos burlones y sonrisa pícara, mientras comienza a desabotonarse los botones de esa bata celeste. Soltándome muy sería…

“Has sido malo estos días por mi culpa, has jugado tu solito con tu cosita”.
Sonríe maliciosa, continuando…

“No es mala idea. Te tendría aquí todo el fin de semana e incluso la noche”.
“Te tendría para mi solita… mmm”.
Pecado de ingenuo e inocente, acabo respondiéndole…

“Noooo, pero tú no harías eso, verdad”.
Deja caer la bata por sus brazos, recogiéndola antes de caer al suelo, posándola sobre la mesa de camilla. Quedándose con la combinación beige, ropa interior, medias y zapatos, continuando ahora por quitarse la combinación, prenda que desliza las cintas que descansa en sus hombros hasta sus brazos, deslizándose hasta caer a sus pies y quedarse en sujetador, bragas y medias hasta media pierna (no muy sexy… la verdad). Preguntándome…

“Te gusta lo que vez”.
Respondiéndole, bastante cortado…

“Siiii, pero esas medias no me gustan nada”.
Respondiéndome ella…

“No te preocupes cariño, pondremos remedio la próxima vez, ya me dirás que tipo de medias te gustan a ti, vale”
Coge y vuelve a la carga con sus pretensiones, vuelve a sus intenciones. Volviéndome a soltar…

“Sería muy cruel por mí parte. ¿Verdad?”.
Continua ella, mientras la miro, asustado pero al mismo tiempo excitado, cosa que se me nota visiblemente… mmm. Se me acerca, inclina su cuerpo hasta que su rostro queda frente al mío, toma mi barbilla con su mano izquierda al tiempo que une sus labios a los míos, dándome un suave beso. Sonríe y se separa, volviéndose a incorporar.

Continuando por acercarse aún más, tanto que sus rodillas topan con las mías, separa sus piernas y continua un par de pasos, hasta dejar su cuerpo descansar sobre mis muslos… mmm. Subiendo un poco más al tiempo que restriega su entrepierna… mmm, quedándose finalmente a horcajadas con una pierna una a cada lado, quedándose como una amazona, dejando reposar su pesado cuerpo sobre mis jóvenes pelvis… mmm. Soltando yo…

“Espera… espera”.
Protesta que pongo, pues siento su ingle sobre mi glande, presionado por el peso de su cuerpo, deseándolo apartarla. Pero por su forma de mírame, me da la sensación que desea dominarme, cuando en verdad es siempre ella quien me controla en cada una de sus actos, llevando siempre la batuta. Mientras me suelta…

“Cállate tonto. No temas, ya me había dado cuenta”.
“Antes había visto el bulto en tus pantalones, pero ahora la noto muy dura, veo incluso que la idea te ha gustado… eeehhh!”.
Mientras me habla, ya sentada sobre mi regazo, se suelta el broche del sujetador, dejando ver libres sus enormes pechos… mmm, ofreciéndome una vista desde un ángulo diferente e interesante de sus senos… uuuffff!. Los miro con descaro y deseos… ooohhh, preguntándome esta…

“¿Te gustan?”.
Muevo la cabeza al tiempo que suelto…

“Si”.
Coloca su mano izquierda sobre mi nuca, presionándome hacía ella al tiempo que me dice…

“Pues calla. Aprovecha y saboréalas que son tuyas”.
Oprimiéndome hasta que uno de sus senos choca contra mí boca, saboreando el sabor de su pezón… mmm. Sintiendo dolor por la dura erección, molestándome la posición de mi miembro dentro de mi prenda deportiva. Erección causada no solo por el calor que emana de su cuerpo desnudo, sino también por el peso por la posición que esta. Erección que nota tanto como yo, incluso mucho más al tener mi glande presionar su orificio vaginal, sonriente se levanta y me suelta…

“Mmmm… perdona, mi pequeñín”.
“No me he dado cuenta, mi hombrecito”.
Claro está… miente, más cuando antes se había referido a ella. Mientras me mira a los ojos con una mirada picarona y sonriente, me suelta…

“Espera, tu no hagas nada”.
“Déjame sacarla a mí. Déjame ver como la tienes”.
Tira de la cinturilla mi pantalón deportivo hacía abajo, tirando de mi prenda hasta dejármela en mis tobillos, descalzándome sin llegarme a quitar los calcetines. Repitiendo la misma acción de mi pantalón pero ahora con mis calzoncillos, pero con una única diferencia, no siendo otra que en vez de dejármelos en los tobillos, acaba por quitarme ambas prendas por los pies… mmm. Exclamando…

“Joder. ¡Hoy la tienes enorme… mmm¡”.
“Como se te nota lo dura que esta… mmm, mira cómo se nota las venas”.
Coge y se la mete en la boca, comenzando a chupármela… mmm. Sacándosela y soltarme…

“Sabes, te voy a confesar una cosa, nunca se la he chupado a mi marido, como te la voy a chupar a ti… mmm”.
“Tú, te lo mereces más que él”.
“Además, tu estas en una edad que debes de aprender”.
Volviéndosela a llevar a la boca, comenzando por deslizarla por sus labios al tiempo que me mira. Sonríe al verme como disfruto, continua por lamer desde mi glande hasta ir descendiendo hasta mis genitales, marcando mis venas hinchadas con la yema de su lengua… ooohhh!… uuuffff!. No dejando de pajearme, mientras ahora comienza por chupar mis testículos… mmm, volviendo a ascender hasta mi glande. Introduciéndoselo poco a poco, deteniéndose quizás para coger aire, continuando hasta tenerla por completo dentro de su boca… ooohhh. Sacándosela no solo para respirar sino incluso toser, volviéndosela a introducir e ir acelerando. Soltándome…

“Qué buena está… mmm. Además la tienes como a mí me gusta… uuummm, toda limpita… aaahhh”.
Vuelve a metérsela en su boca, continuando con esta espléndida mamada. Mientras yo, claro está, me anime y comencé a acariciarle la espalda, llegando incluso a inclinarme sobre ella para besar su nuca e incluso hombros. Comenzando a moverme, claro está debido lógicamente al placer que estaba sintiendo, estremeciéndome y soltando gemidos, gozando de una buena mamada. Y pensar que me soltó la vez anterior…

“No temas, ambos estamos iguales. Yo, no tengo mucha experiencia”.
Bueno sigo. Acabe por colocar una de mis manos en su nuca al tiempo que la otra acariciaba uno de sus senos. Acabando esta por soltarme…

“No te preocupes, no te voy a hacer daño”.
”Te va a gustar tonto”.
Comenzando yo a gemir de placer…

“Aaaahhh!… ooohhh!”.
“Mmmm… aaahhh!”.
Notaba que me iba a venir en breve, pero aguantaba todo lo que podía, solo por hecho de saborear tanto ella como yo ese placer. No pudiendo aguantar mucho más, soltándole…

“Aaahhh!, no puedo más, me voy a correr… aaahhh!”.
“Para… para… aaahhh!”.
“Por Dios que me vengo… aaahhh!”.
Acabando por decirme ella, tranquilizadora…

“Vale… cariño, tu córrete cuando quieras”.
“No te preocupes cielo, la estoy esperando con muchas ganas”.
“Veras como vas a ver el cielo, mi niño… mmm”.
No pudiendo aguantar más, comenzando a correrme en su boca, echando no sé qué cantidad, mientras soltaba…

“Joder, tanto no lo esperaba… ooohhh”.
Visiblemente podía verse que ella se atragantaba, intentaba tragarse toda, pero creo que quizás no estaba o no estaría acostumbrada. Ríe, mientras con la yema de uno de sus dedos recoge restos y se los lleva a la boca, soltando un sonido de buen sabor. Mientras yo respiro, reponiéndome de esa estupenda corrida, disfrutando ambos de ese momento… mmm. Me mira y sonriente, me suelta…

“Bueno, ahora me toca a mí disfrutar, no te parece”.
Pienso… “Ahora me toca a mí comerme ese coñito… mmm”. Pero parece que no, pues se acerca, me mira y a escasos pasos de mí, coge y comienza a quitarse las bragas muy de forma sensual… mmm. Soltándomelas en las manos, sonríe y me dice al verme levantar…

“Donde vas cielo”.
”No te levantes, quédate sentadito”.
“Que aún no hemos acabado”.
Desnuda se acerca, fijándome como brilla su cuerpo gracias a la luz que entra por los ventanales superiores, supuestamente es del sudor en su cuerpo. Separa las piernas y da un par de pasos, quedándose a escasos centímetros de mí glande, alarga su mano hasta cogérmelo por mi tronco al tiempo que ella va dejándose caer. Viendo cómo va dirigiéndola hacia su orificio… mmm, noto no solo lo mojada que esta sino lo caliente… uuuffff!. Acaba dejándose caer muy lentamente a medida que mi miembro se va introduciendo dentro de ella, no dejando de gemir… aaahhh!, sollozar… ooohhh!, insultar… “vamos cabrón” y mucho más… uuummm!.

Colocada a horcajadas, comienza a moverse como la amazona que es… uuuffff!. Disfrutando nuevamente, embobado al ver cómo está madura mujer, la tengo sentada sobre mi pelvis, desnuda y que no es un sueño, quizás esta realidad me lo de sus duros pezones en mi pecho… aaahhhh!. Cabalga con suavidad… mmm. Notando el calor que emana de su peludo orificio vaginal, cuando lo restriega contra mis genitales… aaahhh, continuando por besarme al tiempo que siento como presiona su cuerpo contra el mío… aaahhh, como me rodea con sus brazos, como araña mi espalda y muerde mi cuello… uuummm.

Cabalga, moviéndose en vaivén, moviéndose de arriba hacia abajo, ritmo marcado por sus pies descalzos sobre el suelo. Sintiendo como mi miembro sale hasta mi glande y vuelve a entrar… ooohhh!, sintiendo que en cada una de esta penetración como el peso de sus nalgas prácticamente aplasta mis genitales… uuummm!, ordeñándome… aaahhh!.

Mientras miro sus ojos entornados al tiempo que se muerde sus labios, mientras emite sonido de satisfacción… aaahhh!… aaahhh!. Presionando su cuerpo contra mí miembro, cuya consecuencia es el gran placer que se está proporcionando… aaahhh!. Soltándome…

“Uuufff!… ooohhh!. Despacio… despacio, campeón… despacio… mmm”.
Pienso… despacio, pero si quien se está moviendo eres tú. Llegándose incluso a separar sus muslos con ambas manos, mientras jadeaba, volviéndome a decir…

“Ooohhh!… qué bueno. Uuuffff!… despacio cielo, que ya una no está acostumbrada a esto… ooohhh!”.
“Uuufff!… Uuummm!. No te puedes quejar, eeehhh… cielo”.
“Quien te diría a ti… uuummm. Que te estas follando a una vieja mujer y encima casada”.
Comentario que me molesto, pues para nada le considero “Vieja”. Momento en que reacciono por ese comentario, colocando mis manos en sus nalgas, presionándolas fuertemente hacía mí… mmm, soltando está al tiempo de un grito…

“Aaahhh!, espera… espera, no me seas cabrón”.
“Ay! Dios. ¿Qué haces?. Uuummm”.
“Joder, eso tienes que repetirlo… uuuffff!, que gusto”.
Continuando ella, marcando un ritmo más sosegado al tiempo que me vuelve a decir…

“Cuantos conoces tú de tu edad… mmm. Que tenga la suerte de tener a una mujer desnuda toda para ti… eeehhh!… ooohhh!”.
”Mira como me tienes… uuummm!, mira mis pechos… aaahhh!, cógelos mi niño… mmm. Sé que lo estas deseando, cógelos, chúpalos, mordisquéalos… uuuffff!”.
Ella sigue montada a horcajadas sobre mí… mmm. Moviéndose a placer, movimientos de vaivén, balanceándose sobre mi polla… aaahhh!. No pierdo el tiempo, beso sus labios, su cuello, hombros y desciendo hasta sus senos, amaso con ambas manos, llevándomelos a la boca… mmm. Chupo cada uno de ellos con cuidado, lamo desde la mama hasta su gran pezón, soltando ella un gran gemido, mordiéndoselos con sumo cuidado al tiempo que ella, acaba por colocar su mano en mi nuca y me los aprieta contra ellos… ooohhh!. Soltándome…

“¡Aaahhh!. Joder… ¡Uuufff!”.
Y se escucha en medio del todo el silencio solo nuestra follada, se escucha el chapoteo de nuestros fluidos, gemidos y gritos de placer…

“Flash!… flash!…”.
“Aaahhh!… aaahhh!… aaahhh!”.
“Aaahhh!. No pares… no pares… aaahhh”.
“Aaahhh!. No… aaahhh!, no… aun no… ooohhh!”.
“Si… si… aaahhh”.
Escuchándola de forma escandalosa, decirme…

“Aaahhh!. Me viene… me viene… uuummm!”.
“Ooohhh!. Me corro…. ¡Me corroooooooohhh!”.
“Aaahhh!. Para… para… aaahhh”.
Momento en que no me detengo, pues espero correrme yo también, suplicándome ella que me detuviera, mientras yo continuaba ahora obligándola a seguir, sujetándola con mis manos en su cintura. Emitiendo ambos al mismo tiempo…

“Ooohhh!. Me corro…. Me corro…. ¡aaaaahhh!”. (yo)
“Aaahhh!… aaahhh!. Otro… ooohhh!”. (ella)
“Para por favor… para… uuummm!. No puedo más… aaahhh”. (ella)
Sonriente ambos y sin respiración. Me mira con rostro de sádica pero eso sí… satisfecha. No deja de mirarme con una sonrisa burlona, soltándome…

“Me has destrozado… uuummm!…. ¡Cabrón!”.
“Nunca he tenido dos orgasmo seguidos con mi marido. No creo que haya gozado tanto hoy como cuando lo hago con mi marido, menudos orgasmos… uuuffff!”.
Me mira y me vuelve a decir con un tono algo más sería…

“Quisiera pedirte una cosa más, pero la falta de tiempo va impedir hacerlo hoy”.
“No puedo dejarlo tanto tiempo cerrado, sino van a sospechar y no me lo puedo permitir”.
“Cielo, lo comprendes”.
Mientras observo como comienza a vestirse, me suelta…

“Quisiera que me la introduzcas por detrás”.
“Quiero que me folles por el culo”.
“Quiero hacer algo que no hago con mi marido, pues con el me duele horrores, no precisamente porque la tenga grande, pues no se parece a la tuya ni por asomo, pero quizás sea porque no sabe cómo hacerlo, no soportando que una mujer se lo diga”.
“Te atreverías”.
Recuerdo que miro a esa mujer maravillado, pues aunque madura es ella quien lleva la voz cantante y es la que quiere experimentar. Ya vestidos, me sugiere que me meta en uno de los aseos, mientras ella abre las puertas, observando que no hay nadie esperando. Tras ir en mi búsqueda, antes de marcharme me pregunta…

“Cuando te pregunte mientras me desnudaba… si yo te gustaba, me contestaste que sí pero no mis medias”.
“Qué fue lo que dijiste en referencia a mis medias”.
Contestándole…

“Qué no me gustan, parecen de vieja y tu precisamente no lo eres”.
Sonríe y quitándoselas, me suelta…

“Así mejor… ¡No!. ¿Qué tipo de medias te gustan o te gustaría que me pusiera?”.
Contesto…

“Si, así mucho mejor”.
“Me gustan, esas medias tipo ligas. Te pegarían unas de color beige o negras”.
Asiento y me contesta…

“O sea, una de puta… no”.
“Así me vez tú, como una puta. Pues vas a tener que cobrarte entonces”.
Rápidamente me disculpe al tiempo que me intentaba explicar, explicándole que para nada le consideraba una puta; y menos aún una vieja como ella anteriormente puso en referencia, dejándole claro que nunca le había considerado como tal. Coge y comienza a reírse al tiempo que me toma de la cara, quedándome cara de tonto al tiempo que me contesta…

“Eres un ángel, toda inocencia, no cambies nunca”.
“Perdona tontín, me he quedado contigo”.
Me dice mientras me besa en los labios, continuando…

“No te preocupes cielo que tu próxima visita, veras como te sorprenderé”.
“Pero tú, debes de prometerme que me harás gozar y cumplirás”.
Bueno aquí os dejo hasta una nueva petición por vuestra parte, os dejo para poder disfrutar de mis experiencias, ya sea solos o en compañía. Ella fue mi instructora en el sexo, aunque lo negara… mmm. Aquí finaliza mí experiencia, espero que os haya gustado tanto como a mí recordarla, espero vuestros comentarios. Mi email de contacto es, lógicamente va todo junto… Jhosua 1974 @ Gmail . com