La lujuria despierta sin límites ante lo prohibido con mi prima Moni

Hola a todos,

Este es un relato un poco antiguo que quise “remasterizar”, espero que les guste. Mi nombre es Carlos, vivo en Colombia y esta experiencia la viví con mi prima Mónica hace muchos años. Ya en este momento de nuestras vidas cada uno está casado, con su respectiva familia, pero ella es un recuerdo fundamental de mi vida sexual, ya que fue mi gran compañera en ese despertar.

Al principio de nuestra vida, nuestra relación no era la más estrecha, debido a que, como vendría a saber después, existió desde siempre una estrecha tensión física entre los dos. Desde que teníamos como 12 años, y apenas estamos en ese tránsito de niños a adolescentes, los encuentros que teníamos se matizaban por una gran tensión en el ambiente. Como es natural, las niñas se desarrollan primero, por lo que ella en ese momento era más alta que yo. No podría describir muy bien lo que sentía, pero mi corazón se agitaba al verla, al estar cerca de ella. Recuerdo una vez que estábamos en una cita médica con mi mamá y mi tía (la mamá de Mónica), de esas que tienen un tiempo de espera interminable y el aburrimiento es total, así que mi distracción completa fue mi prima. Por primera vez la forma en que la miraba era diferente…tenía ese día un jean, muy ajustado y un top negro con tiras en los hombros, que realmente la hacían ver muy atractiva. En ese momento ella estaba ligeramente gordita, pero en realidad eso no me importaba demasiado. Cuando estas en el albor de la adolescencia, las hormonas privilegian toda acción, así que ella era todo el centro de mi atención. Sus pechos hasta ese momento apenas se desarrollaban, pero ya dejaban ver el gran potencial que tenían en un futuro. Su pelo negro, largo que le caía casi a la mitad de su espalda, la hacía ver realmente linda, al menos eso me parecía. Nos pidieron que fuéramos a la tienda a comprar algo, para amenizar la espera, así que por primera vez estuvimos juntos. Casi no dirigimos la palabra, fuimos caminando juntos, con nuestros rostros enrojecidos por lo que era realmente evidente, y es que la atracción es algo que no se puede disimular con facilidad. Hablamos de algunas cosas banales, y volvimos dejando ese momento, como la cuota inicial de lo que vendría después. Nuestro siguiente encuentro relevante, llegaría un año después.

Ya tendríamos 13 años, y en ese momento de la vida, el romanticismo se va tornando en vértigo, en pasión, en sensaciones que deseamos experimentar. Había descubierto, entre temores y experimentación variada, el primer hito de la sexualidad de cualquier hombre, la masturbación. Supongo que en cada hombre la expresión de eso se manifiesta de forma diferente, pero en mi caso fue una aventura muy emocionante. Primero, descubrir que biológicamente existen imágenes y pensamiento que generan una reacción en tu interior y tu exterior. Notar que, al ver mujeres atractivas o situaciones morbosas, tu pene va reaccionando a esa situación. En ese momento aún no me había desarrollado, por lo que incipiente herramienta apenas tomaba color. Se ponía erecta con casi cualquier cosa, y fue descubriendo que, al frotarla, las sensaciones se generaban, se gestaban de la nada, como una explosión de sentimientos que quieren emanar como un volcán del interior. Al principio solo me tocaba por encima del pantalón, del pijama, hasta que salía ese liquidito parecido al chichi, que me hacía sentir delicioso, y a la vez asustado, jeje. No me atrevía a tocarme directamente, hasta aquel primoroso sábado. Llevaba tiempo sin ver a mi prima Mónica, pero gracias al cumpleaños de mi mamá, se congregó toda la familia en nuestra casa, incluyéndola a ella. Fueron llegando todos lo invitados, y llegó ella, junto con una prima mayor a nosotros llamada Carolina. Fuimos los tres a un cuarto, lejos de los adultos y sus insulsas charlas, lo cual fue bastante novedoso para mí, ya que mi timidez me cortaba completamente a la hora de hablar con mujeres. Ese día noté el proceso de transformación de Mónica. Aunque ya estábamos igual de altos, sus curvas ya eran prominentes. Su pelo negro le hacia un contraste muy sensual a su tez blanca; sus pechos crecieron muchísimo, siendo el mayor centro de mis miradas, y ya se esbozaba un culo parado y un poco grande. En ese momento en realidad estaba bastante gordita, motivo que afectaba su autoestima un poco, más aún cuando la contrastaba con mi prima Carolina. ¡¡¡Vaya!!! ¡Ella sí que era una boba sexual! Más para ese momento de mi vida, en que cualquier mujer atractiva te estremece el mundo. Medía como 1,65, morena, con una cintura pequeña y un culo monumental, parado, perfecto. El pelo era rizado, y su rostro con unas facciones un poco fuertes pero muy sensuales. Sus senos no eran tan grandes como los de Mónica, pero estaban bastante bien. Así que ahí me encontraba yo, con dos mujeres muy atractivas, mi corazón que se me salía del pecho y mi pija más dura de lo que había estado jamás. En el cuarto donde estábamos, se recostaron en la cama, hablando, casi jugando y hablando de tonterías. Carolina sabía lo que provocaban en mí. Cuando era niño y nos encontrábamos en vacaciones, solía tocarle y sobarle su culito, sin ninguna mala intención, pero esos recuerdos fueron exacerbando la excitación que sentía en ese momento. Quizás Moni no sabía lo que me provocaban, pero Caro sí, y lo explotó al máximo, disfrutando de la incomodidad de un pre-puberto que sabía que solo estaba pensando en lo morboso de la situación. Con todo el nerviosismo, me atrevía decirle que tenía muy lindo su cabello, a lo que ella me invitó a que se lo acariciará. Yo procedí inmediatamente, y me fui acercando a ella. Caro fue disfrutando de la situación, de la torpeza de mis movimientos y de como al acercarme mi excitación se hacía más evidente. Cuando ocurrió esto, Moni manifestó su molestia con la situación:

-Mira Carlos! ¡Yo tengo el pelo más lindo, puedes tocarlo también!

Esa manifestación de celos, que hasta muy después fui entendiendo, generó una gran reacción. Caro simuló que tenía sueño y se recostó de un lado, mientras yo procedí a acariciar el pelo de Moni. Hasta ese momento en mi vida, nunca había sentido tanta emoción. Sentía mi corazón palpitar desbocado, en la medida que me acercaba a Moni. Con una mano fui acariciando su cabello, que dicho se la mención, si era más lindo y delicado que el de Caro. Con la otra mano, fui tocando tímidamente su cintura y fui subiendo. Tenía unas ganas insaciables de tocar sus pechos, era una fuerza atractora que no podía evitar. Ella mientras tanto simulaba también estar dormida, claro, con una agitación monumental y su respiración que simulaban pequeños gemidos ante mis caricias. Fui acercándome aún más a ella, y besé su frente, sus mejillas, mientras acercaba mi mano a sus pechos. Cuando me disponía a besar sus labios, una llamada de mis papás hacia toda la casa nos despertó del trance, ya que estaba listo el almuerzo…todos despertamos, creo que sobre en todo figurativamente. Nos quedamos viendo intensamente, ella con una mirada en la que rogaba que yo hubiese sido más decidido, que hubiese buscado sus labios, sus pechos…pero no pudo ser ese día…Llegada la noche, no pude pensar en nadie que no fuera Moni, ni siquiera Caro y su escultural cuerpo se posaron delante de mi adorada Moni. La situación, tan intensa, tan morbosa, tan excitante…tan prohibida, me hacía sentir una excitación descomunal, de esas que no solo te aceleran el corazón, sino que además te paralizan la respiración. Ese día decidí dar un paso adelante. Me desnudé completamente, y toqué directamente mi pija, pensando en Moni…Monii…Moniii…sus labios que casi besé….Moni…su pelo…Moniiiii….su aroma….Moniiii…sus tetas!!!…ufffff, sin pensarlo, fue mi mano a mi pene, y lo empecé a jalar, hasta que sentí algo mucho más intenso. El líquido que salía era más espeso, más abundante, y el placer que había sentido, no tenía parangón hasta entonces. Era real, por primera vez, como tanto lo había escuchado en el cole, me había masturbado de verdad. Mi primera paja de verdad fue dedicada a ti Moni…

El siguiente momento, como no, fue un año después. Ya teníamos 14, y a ese momento el despertar sexual ya había dado inicio. Las pajas eran frecuentes y adornadas no solo con pensamientos sino con todo el arsenal de excitación al que un adolescente puede acceder. Internet, pelis porno, relatos eróticos, revistas, en fin, todo lo que estuviera literalmente a “mano”. En esa época podría pajearme al menos unas dos o tres veces al día en promedio. Mi experiencia con otras mujeres había sido aún limitada, así que ese diciembre sería un momento muy especial, una vez gracias a Moni. En una novena, que es una reunión familiar que se organiza en Colombia para las fechas decembrinas, nos volvimos a ver con Moni en la casa de mis abuelos. Ya yo me había empezado a desarrollar. Medía para ese entonces más de 1,70, bastante flaco, pero he decir que nada feo. Moni se había quedado un poco bajita, medía como 1,58, pero sus pechos ya habían crecido a su máximo tamaño, quedando realmente preciosos. Seguía con sus problemas de sobrepeso, pero a mí nunca me importaron demasiado. Ese día, ella fue acompañada de una prima de ella, y una amiga que venía de Estados Unidos, llamada Jessica. Y Jessica, que puedo decir…una belleza completa. El cabello castaño claro, los ojos verdes, un rostro precioso y un cuerpo perfecto. Contrastaba demasiado con Moni, ya que Jessica era esbelta, tez muy blanca y realmente muy delicada y linda. No pude evitar tener un “crush” completo con ella, aunque creo que casi cualquiera en mi posición lo habría tenido. Ella también me vio atractivo y empezamos a jugar y a coquetear demasiado. Creo que nos veíamos bien, yo también tenía el pelo castaño claro, ojos color miel y creo que tenía ese rostro aún juvenil con facciones un tanto delicadas, que eran objeto de la burla de mis compañeros hombres (decían que tenía cara de niña), pero que le gustaba mucho a muchas mujeres. Frente a la vista de Moni, fui yendo a más con Jessica, hasta que cuando se dio el momento apropiado, nos besamos. Fue mi primer beso, frente a Moni, que sabría después, se estaba retorciendo del dolor en ese momento. Lo que para mi fue el momento más erótico que había vivido, para ella fue un momento en el que vio a su hombre en las manos de otra. No le quedó otra que disimular. Supuestamente éramos primos, así que no existía lugar a los celos. Finalizada la noche, cuando volví a mi casa, no pude evitar el morbo de la situación vivida, y me masturbe creo que unas cuatro veces, de lo caliente que estaba. El primer beso despierta eso y mucho más pensé, jeje. Todas mis imágenes estaban en Jessica, en su blusa azul, en sus labios, en sus incipientes pechos, en sus cintura de avista, en su cuerpo de sirena….ufff, una y otra vez, fueron corriendo chorros de semen dedicados a mi primer “amor”. Sin embargo, en la última paja, ya descontrolada, con ganas de sentir un gran orgasmo, me sorprendí a mi mismo dando un gritico: -Ayyyy Moniii. Me sorprendió un poco, que el día de mi primer beso, en el clímax de mi placer, apareciera Moni, sus tetas, su rostro…definitivamente tenía que admitir que mi prima me ponía mucho…y quizás otro sentimiento más, cuando unas semanas después, fue la misma Moni la que me envió una foto (en físico, así se hacía en la prehistoria, jeje) que nos tomaron a Jessica y a mí, con la dedicatoria “con todo mi Cariño Carlitos, te quiero mucho…”

Esta vez sí pasó agua debajo del rio, fueron muchos años en los que nuestra comunicación se interrumpió. Nos veíamos apenas en las reuniones, y salvo una conversación que tuvimos en un cumpleaños, donde creo que nos dimos el espacio para coquetearnos un poco, la distancia entre los dos fue grande. Todo cambio, cuando nos intercambiamos nuestros emails y nos conectamos vía “Messenger”, ese poderoso dispositivo de mi generación, que tenía fundamentalmente los mismos servicios que WhatsApp, pero desde el PC. En esa época, para todos los adolescentes, Messenger era nuestro refugio, el modo de aislarnos del mundo adulto y conectarnos con nuestros amigos. Ahí volvimos a retomar la comunicación, muy amigablemente, pero sin profundizar demasiado. Fuimos conociéndonos de a poco, y con el paso del tiempo nos fuimos volviendo muy estrechos. Cada vez que me conectaba, hablar con Moni era un “debe”, me sentía bien con ella y sentía que ella conmigo. Ya teníamos 17 años, ya habíamos vivido cosas, ya teníamos experiencias, y todo eso se materializaría una noche de sábado, en la que nuestra relación cambiaría para siempre. Era una noche como cualquiera. Estaba sentado enfrente del PC un tanto aburrido, cuando note que Moni se había conectado a Messenger. Esa noche había tenido una fuerte discusión con mi novia, por lo que, aburrido por este percance decidí pasar el rato chateando con mi prima. Como siempre al principio de este tipo de conversaciones los tópicos no son usualmente muy interesantes que digamos, pero con el paso de la conversación fuimos tomando confianza y la charla se fue tornando afable y divertida. Tenía a mi novia en la cabeza, mi enojo con ella era descomunal, la pelea había sido intensa, por lo que quería refugiarme en alguien más, por lo que la conversación con mi prima se manifestó como una situación muy conveniente para mi estado de ánimo. En medio de la conversación con Moni, no sé cómo, si se dio todo impulsado por la rabia, por un poco de despecho y o por simple calentura, pero en algún momento el tema del sexo salió a flote. Le pregunte sobre qué tan abierta era ella para hablar de sexo, llevándome una tamaña sorpresa cuando ella respondió que mucho.

Inmediatamente casi por acto reflejo mi pija se puso dura como piedra. Llevado más por la excitación que la razón, empecé a preguntarle sobre sus experiencias sexuales. Ella me dijo en primera instancia que solo había tenido un novio, y que, aunque no habían llegado a “hacerlo”, habían gozado mucho con los besos y las caricias. Esto me puso obviamente a mil, por lo que le pedí que fuera un poco más explícita en los detalles de las “caricias”, a lo que ella me contesto:

-Pues estábamos solos en la casa David (así se llamaba el novio) después del colegio, nos empezamos a besar muy rico, primero en la boca, después bajando a mi cuello. Ahí estaba muy caliente, y aún más cuando empezó a jugar con mis senos.

En el momento en que leía lo que mi prima me estaba describiendo, no pude evitar sentirme aún más excitado, imaginándola a ella es esa escena de pasión desenfrenada, y sobre todo visualizando esos senos de ataque que fueron desde siempre, objeto de mí obsesión. Mi excitación llegó al límite, por lo que instintivamente empecé a tocarme por encima del pantalón. Ella siguió con su relato ya con menos decoro:

– Después bajo mi pantalón y me dejo con solo con mis braguitas puestas abajo, estaba ya muy mojada, por lo que no aguante y también le baje el pantalón

C: -Y después que hiciste? Le pregunté

M: -Lo empecé a masturbar, estaba muy excitada, quería comerme esa polla tan grande que tenía, quería chupársela.

C: -Y se la chupaste?

M: -No, solo lo masturbe hasta que se corrió.

Ya para ese momento mis movimientos eran un reflejo de mi excitación, por lo que involuntariamente me empecé a masturbar con el relato de mi prima.

C: -Moni, y dime, ¿tú te tocas?

M: -¿Ósea, si me masturbo?

C: -Si, bueno, los hombres siempre tenemos esa curiosidad, jeje

M: -Pues, cuando estoy muy excitada, no aguanto las ganas de tocarme la conchita.

Ya a este punto no pude aguantar más, pegándome una monumental corrida en el pantalón. Quizás por el morbo de estar imaginado a mi prima en estas andanzas, fue lo que procuró en mi mayor excitación.

Mucho más calmado, seguimos hablando, y sobre todo empecé a relatarle de mis experiencias con mi novia, de cómo nos tocábamos y gozábamos juntos. Pese a no tenerla de frente, mi prima respondía muy agradecida a aquellos relatos, confesándome lo mucho que le gustaba lo que le estaba contando. En medio de todo, decidí que el recato entre ella y yo se había perdido, dándole paso a una mayor confianza entre ambos. Decidí casi invadido por el impulso, confesarlo cuanto me gustaban sus senos, a lo que ello respondió agradecida.

Parecía que rondaba en la monotonía de mis historias cuando ella como recordando aquello que le había preguntado cayó en cuenta:

M: -¿Dime, tú te masturbas?

A lo que respondí afirmativamente. Ya a este nivel no veía la necesidad de ocultar nada, solo quería descubrir a mi prima y que ella me descubriera a mí. Como volvimos al tema de la masturbación, no perdí la oportunidad de preguntarle como lo hacía, llegando ella a una enorme confesión:

M: -Pues lo más rico que he hecho ha sido masturbarme con un vibrador que me prestó una amiga, es delicioso, fue tan pronto salí del baño, estaba desnuda, aun mojadita del baño, me tiré en la cama, y me lo empecé a meter, mientras jugaba con mis senos, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡fue delicioso!!!!!!!!! Gemí muchísimo, no podía contener la emoción, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡me vino un orgasmo deli!!!!!!!!!

Ya de nuevo tenía yo la verga en pleno furor por lo que me acababa de describir mi prima. Era ya muy tarde en la noche, pero no podía despegarme del PC ni de mi prima. Seguimos hablando con más intensidad y confianza, ella me confesó todo lo que le gustaría que le hicieran, que le fascinaría que la cabalgaran por el culo, que le encantaba el sexo oral y que tenía que hacer un hombre para excitarla. En ese momento estaba a reventar por lo que le pregunte:

C: -Moni lo que hemos estado hablando, te excita, pues, ¿recordar todo lo que hiciste con David?

M: -Pues…, si

-C: Moni, te confieso que yo estoy un poco caliente…

M: -¿Estas excitado?

C: -Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, pues, es un difícil no estarlo!

M: -Mucho?

C: -Siiiiiiiiiiiiiiiiiii

M: – ¿Carlos, te estas masturbando?

C: -Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

M: -Quieres que me quede y te acompañe

C: -Porfa, estoy muy excitado, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡fue muy rico lo que me contaste!!!!!!!!!!!!!

Después de escribir esto, acabe en una de las mejores corridas de mi vida, en honor a mi prima. Después del sobresalto, recobré un poco la razón y me sentí un tanto cortado por todo lo que había pasado con Moni. Pasamos en cuestión de una noche de ser casi desconocidos a confesarnos mutuamente nuestras más secretas aventuras. Sellamos esa noche con el compromiso que no íbamos a contar a nadie lo que habíamos hablado, y por supuesto que se tenía que repetir.

Después de la noche en que hablé con mi prima, sentí que muchas cosas entre ella y yo habían cambiado. Sin duda alguna el que dos personas que no se tuvieran mucha confianza antes, empezarán a comunicarse sin el mayor decoro, me lleno de muchas sensaciones. Al principio sentí mucha incertidumbre, como si aquella noche hubiese sido un sueño, como producto de la imaginación. Cuando todo esta en tu imaginación, los tabúes o los condicionamientos morales no te importan demasiado. Si te pajeas solo, puedes pensar en lo que sea, eres el dueño de tu excitación, de tu morbo, de tus deseos. Pero cuando ya lo compartes, como hicimos ese día con Moni, el mundo cambia, todo se transforma. Y es ese mismo sentimiento que te hace sentir que es algo incorrecto, el mismo que detona la excitación. La sensación de lo prohibido, de llamarle a ese objeto de deseo “prima”, hace que la calentura sea otra cosa. Por muchas noches, ya no me pajeaba pensando en mi novio, sino solo en Moni. Descubrí que el producto más intenso del erotismo está en la mente, y era mi prima, mi deseo más intenso.

Pasaron las semanas, y, a decir verdad, no podía olvidar con facilidad lo ocurrido. Me llenaba de gran excitación el recordar lo ocurrido. Infortunadamente, mi prima no se volvió a conectar, por lo que mi anhelo de repetir alguna conversación similar se vio disminuida. Mi ansiedad me llevaba a sensaciones opuestas. Quizás miedo por no saber qué hacer si se conectará, pero a la vez una gran excitación al saber que podíamos repetir esa experiencia. Fue así como una noche en la que llegué muy agotado de la universidad, pude observar que ella estaba conectada. No habíamos cruzado palabra desde aquella vez, por lo que mis nervios estaban de punta. Como es usual por este medio, empezamos con esa charla vacía sobre como estábamos y sobre lo que estábamos haciendo. Ella me dijo que estaba terminando un trabajo con unos compañeros, por lo que supe que ese momento no era ni mucho menos el adecuado para hablar sobre lo que había pasado. Ya era bastante entrada la noche, cuando ella me dijo que sus compañeros se habían ido, por lo que sentí que la oportunidad se aproximaba. De manera casual le expresé lo extraño que había sido la charla que habíamos tenido ese día, pero que la había disfrutado bastante.

C: – ¿Oye Moni, dime, como te pareció lo que hablamos ese día, te gustó?

M: -Pues, si te soy sincera, sí, me gustó mucho

C: -Has pensado en este tiempo sobre lo que hablamos ese día?

M: – ¿Si, y tú?

C: – ¿También, y que sientes cuando recuerdas lo que hablamos?

M: -Ehhhhh, pues, me excita un poco.

C: – ¿Y, te has tocado pensando en eso?

M: -Si, la noche en que hablamos, no pude evitar excitarme al saber que te estabas masturbando, cuando me fui a acostar me toqué.

C: -Y fue rico?

M: -Muy rico!!! Ay Carlitos, no sé porque te digo esto, me descontrolas un poco! Es que igual, somos primos y esto no está bien, pero…

C: ¿Pero?

M: Igual no puedo evitar sentir este deseo…

Al ver lo que decía mi prima, nuevamente se adueñó de mí una excitación bestial, apoderándose de mi cuerpo, llevándome a la irracionalidad, por lo que sin pensar mucho en lo que estaba haciendo, decidí ser lo más osado que podía para la situación que me apremiaba en ese instante

C: -¿Moni, estas excitada?

M: -Siiiiiiiiiiiiiiii

C: -Estas mojadita?

M: -Siiiiiiiiiiiiiiii

C: -Tienes los pezones duros?

M: -Siiiiiiiiiiiiiiiiii, por fa Carlos, estoy muy caliente, hazme sentir rico, primoooooo

Ya la situación estaba fuera de sí. Mi prima estaba excitada, me lo estaba diciendo, y probablemente se estaba tocando. A la vez que leía sus mensajes, no pude evitar empezar a pegarme una paja en honor a la situación. Mi verga crecía en tamaño por la gran excitación que tenía.

M: -¿Primo, estas excitado?

C: -Siiiiiiiiiiiiiiiiiii

M: -La tienes dura?

C: -Siiiiiiiii, Moni, ¿y como quieres que te haga sentir rico?

M: -Cuéntame sobre algo de lo que hablamos la otra noche.

Acto seguido, procedí a contarle alguna experiencia de las que tenía en el tintero. Para darle más morbo al asunto, empecé a preguntar sobre ella.

C: Moni, puedo preguntarte algo…¿Qué llevas puesto?

M: Ay Carlitos, tengo un jean ajustadito, una blusa negra, ajustada también.

C: Eso quiere decir, que marca tus tetas, ¿cierto?

M: Siiiiiiiiiiii

C: Debes tener los pezones a estallar mi primita linda

M: Siiiiiiiiiiii

C: ¿Discúlpame ser tan indiscreto, pero puedo preguntarte de qué color es tu ropa interior?

M: Tengo un bra negro, con una tanguita blanca…que ya está empapada…

C: -Moni te estas tocando?

M: -Siiiiiiiiiiiiiiiiiiii

C: -Que rico!!!!!!

M:-¿Y tú?

C: -También!!!!!!!!

Ya completamente descontrolado, saqué mi verga del pantalón y me empecé a hacer una monumental paja con mi prima como artífice. No duré mucho en venirme, y sé que ella tampoco.

C: -Ayyyyyyy moni, me vengo!!!!!

M: -Yo también, ahhhhhhhh

Mi prima se había corrido casi a la vez que yo lo había hecho (por obvias razones mi corrida es de la única que puedo dar fe). Ya era muy tarde en la noche, por lo que ambos después de nuestro encuentro de esa noche, nos despedimos y nos fuimos a dormir.

Un recuerdo lleno mi cabeza después de esa noche. Tras masturbarme como nunca en honor a mi prima, sabía que algo entre los dos había cambiado. Deseaba a mi prima, como a cualquier otra mujer. Me excitaba sus senos, su culo, su cuerpo, todo en ella me estaba gustando mucho. Si bien en ese momento aun sostenía una seria relación con mi novia, eso no impedía que mi deseo por esos encuentros nocturnos con mi prima, siguieran en curso. Habían pasado meses ya desde la última vez que nos habíamos dejado llevar por el derroche de la lujuria. No se había vuelto a presentar la oportunidad, y para colmo a mi prima le quitaron el Internet en su casa, por lo que los encuentros entre los dos quedaron reducidos al ostracismo. Por más que deseara parecía que aquello que habíamos hecho quedaba en los anales de la memoria, eso sí, en un lugar privilegiado por la gran sensación que despertó en mí esta experiencia.

Sin embargo, una noche, como caída del cielo, se conectó de nuevo mi prima. Le habían vuelto a poner Internet, por lo que estaba dichosa, y como no también yo lo estaba. Inmediatamente mi cuerpo se llenó de una gran ansiedad. Sabía que momentos como ese escaseaban, por lo que no lo quería desaprovechar. Quería que mi prima y yo gozáramos como aquella vez, aunque quizás quería un mejor desenlace. Recientemente había tenido una experiencia bastante excitante con mi novia, en la que tuvimos sexo por primera vez. Le comenté en principio a mi prima que la extrañaba mucho, y que además de todo, tenía algo nuevo para contarle. Ella tan entusiasta como siempre, puso mucho cuidado de mi relato.

Mi historia describía como me estaba cogiendo a mi novia, como la desvestía, la besaba, como me la mamó y yo la chupe a ella, en su coño y sus tetas, en fin, todo lo que fue mi primera vez. De una manera más minuciosa de lo que les estoy resumiendo se lo describí a mi prima, pero en algún momento nuestra conversación se desvió solo a nosotros dos

C: -Y pues, estaba besándole el coño húmedo, huele delicioso, ¡¡¡¡¡¡¡mientras le sobaba con mis manos sus hermosas tetas!!!!!!!

M: -Uyyyyyy que rico Carlos!!!!!!

C: -¿¿¿Moni, te gustaría que yo te besará tu coñito???

M: -Siiiiiiiiiiii

C: -Lo tienes húmedo?

M: -¡¡¡¡¡¡¡Si, mucho primito!!!!!!!

C:-Esta bien mi primita linda, estoy besándote tu coño por encima de tu jean, te gusta?

M: -Siiiiiiiiiiiiiii

C: -Huele delicioso!!!!!!!! Estas muy mojada cariño

M: -Si, es por ti que estoy así!!!!!!!!!!

C: -También tienes duros los pezones!!!!!! ¡¡Que gusto, esas tetas tuyas me encantan!!

M: -Son todas tuyas cariño, amor te estas tocando?????

C: -Si mi vida!!!!!!

Estábamos esta vez llevados por el deseo, de seguro si hubiésemos estado juntos, y no separados por la PC, nos estaríamos pegando una cogida de aquella. Ya era algo más que confianza entre primos, queríamos gozar el uno del otro, llegar juntos a un orgasmo interminable producto de la más prohibida y libidinosa lujuria cibernética.

M: -Carlos, sigue mi amor, me estás haciendo gozar.

C: -¿Moni, quieres que te desabroche el Jean?

M: -Siiiiiiiiiiii mi amor, quítamelo de una vez, hazme tuya!!!!!!!

C: -Te estoy besando tu coñito, está muy mojado, que gusto me das!!!! ¡¡¡¡¡Que rico sabe!!!!!

M: -Que gusto me das tu a mí!!!!!!!!!!!!!

C: -Moni, mi verga esta dura, y es por ti mi amor, la vas a dejar aquí solita?

M: -Obvio que no!!!!!

C: -Y que vas a hacer con ella?

M: -Comérmela toda!!!!!!!!!! Te gusta papi, te gusta como te la chupo???????

C: -Mucho mi vida!!!!!!!!!!!!!

M: – Carlos mi amor no aguanto más, métemela!!!!!!!!!

C: -Asiiiiiii, así te gusta mi amor!!!!!!

M: -Siiiiiii, quiero que me la metas toda, ahhhhhhhhhhhhhhhhh que deli!!!!!!!!!!!!

C: -Ayyyyyyy moni que rico, que ricas son tus tetas, que rica eres!!!!!!

M: -Tu también carlitos, me encantas!!!!!!!!!

H: -Mi amor no puedo más, ya me estoy corriendo!!!

C: -Yo también mi amor!!!!!!! Te amo!!!!!!!!!!!

M: -Y yo a ti!!!!!!!!!

Me corrí como nunca. Mi cuerpo quedó estremecido por la proporción descomunal de mi orgasmo. Mi semen no paraba de salir, manchando toda mi ropa. Ya los espasmos de mi orgasmo disminuían de a poco. Había gozado como nunca con mi prima, y habíamos cerrado un vínculo único e inigualable. Después de eso, como si en realidad hubiésemos cogido en persona, nos hablamos de la manera más romántica, jurándonos que en lo que restaba de noche en nuestros pensamientos solo estábamos el uno con el otro, y que por más que tuviéramos novios, íbamos a ser amantes por siempre, y que, si las circunstancias lo permitían, íbamos a cumplir todas estas fantasías en persona. Sin embargo, las cosas no ocurren como uno espera. Mi prima y yo no volvimos a hablar de aquella noche. Pareciera que algo nos turbaba. Ya no veía a mi prima con los mismos ojos. Así haya sido de forma cibernética, nos habíamos declarado en una relación mucho más íntima. No podía desconocer que la deseaba, que me moría por tenerla, pero eso parecía un deseo casi inalcanzable.

Pasado el tiempo, la relación se tornó en una linda amistad, en donde nos contamos todo, sin recaer en lo de aquella noche. Sin embargo, nuestro cariño fue en aumento, y el aprecio que sentíamos el uno por el otro ya no se podía ocultar. Estuvimos apunto varias veces de encontrarnos, para vernos y poder hablar más íntimamente. Sin embargo, las circunstancias no se dieron, y nos fuimos lamentablemente alejando. Sin embargo, nuestra suerte cambio, cuando un día de manera inesperado llegó un día a mi casa. Sonó el timbre de la puerta y la vi. Se veía espectacular, aunque ella no es muy alta, tiene una cara muy agraciada, un poquito gordita pero mucho menos que antes, pero bonita. Tiene un cuerpo muy atractivo, con unas tetas de encanto, que te hacen excitar así no te gusten las mujeres, además de un culo hermoso. Venía con una tía a saludarnos. Como es usual, nos saludamos, como lo hacen todos los primos. Nos sentamos a conversar entre todos un rato, y noté que ella no despegaba sus ojos de mí. Me miraba con una cara de profunda excitación, como desvistiéndome con cada mirada. Ante esto, yo tampoco pude dejar de mirarla, detallándola, a lo que mi pene reaccionó con tremenda erección. Era un hecho, no solo nos gustábamos por medio del chat, era una atracción real, física e incontrolable. Ella se tuvo que ir, sin embargo, de manera discreta. Aprovechamos para darnos un beso “andeneado”, para acallar las voces de nuestros cuerpos que nos pedían estar juntos.

Esa noche hablamos por el chat, y empezamos a hablar como de costumbre. No pudimos evitar el tema de habernos visto

M: -Carlos, fue muy rico verte después de tanto tiempo

C: -para mí también lo fue Moni, estas muy linda

M: -gracias

C: -y yo que tal estoy?

M: -hmmmmmmmmm, que te puedo decir, cuando te vi quede woooooooooow, estas muy bueno!!!!

C: -tú también, estas muy rica!!!!!, Moni tenemos que vernos, no puedo aguantar más esto!!

M: -yo tampoco!!!

C: -dime una cosa, si nos viéramos por ejemplo ahora, estarías dispuesta a todo conmigo?

M: -tú sabes que si mi amor!!!!! Me encantas!!!!

Hablamos un poco más, sin embargo, no profundizamos esa noche en una relación de exquisita sexualidad. Nos despedimos amorosamente, y tratamos de acordar un encuentro. Sin embargo, las cosas no se dieron, ya que nuestros compromisos nos alejaron un tiempo.

Aun cuando existía tanta química entre ambos, no habíamos podido rubricar nuestra pasión de manera personal y directa. Los meses pasaban, y solo conversábamos nuevamente como amigos, eso sí, con constantes coqueteos y piropos de ambas partes.

Sin embargo, un día ella me confesó que tenía novio. La noticia me dejo un poco molesto, pero no puse objeción ya que nosotros no teníamos nada serio, sino embargo bromeaba con la idea que ella me estaba engañando; por el contrario, la apoye y me alegre que ella estuviese contenta con alguien.

Pasó el tiempo, y nuestra abuela empezó a tener problemas de salud, por lo que fui a visitarla un día. Al llegar a la casa de mi abuela me encontré allá con moni. Estaba espectacular. Vestía un jean ceñido que hacía que el contorno de su cuerpo se viera fenomenal, sobre todo su hermoso y protuberante culo. Tenía puesta una blusa blanca, que traslucía su brasier y dejaba ver en toda su expresión, el majestuoso tamaño de sus senos. Tratando de evitarla un poco, le hice visita a mi abuela, y conversé con ella y mi tía, mientras moni veía tele en otro cuarto. Mi tía me dijo que tenía que llevar a mi abuela a un chequeo médico, por lo que me dijo que me sintiera a gusto en su casa. Ella se fue con mi abuela, dejándonos solos a moni y a mí. Fui hacia donde estaba ella y empezamos a hablar. Los dos sentíamos el nerviosismo. Sabíamos que la atracción entre ambos era inevitable. La conversación empezó a girar en torno a su novio y como iba su relación

C: -y cómo vas con tu novio Moni?

M: -super bien, él es super lindo!!

C:-ahhhh ya, veo veo , moni dime una cosa, tu serias capaz de serle infiel a tu novio?

M: -hmmmmmm, me sentiría muy mal!

C: -y si fuera conmigo???

Ante la voz de su silencio decidí hacer mi movida. Sabía que todo cambiaría entre los dos a partir de ese momento. Me abalance hacía ella, en búsqueda de sus labios. Vi que cuando me acercaba, ella cerraba lenta y tiernamente sus ojos. Nuestros labios se juntaron por primera vez. El encuentro más deseado y anhelado de nuestras lenguas, por fin se dio. La humedad de nuestras lenguas recorrió cada cavidad de nuestras bocas, jugueteando sin cesar, en busca de más placer. Nos fundimos en un plácido abrazo, en el que pudimos sentirnos más cerca. Pude sentir con más detalle la dimensión de sus senos, esos senos que despertaron en mi tanta lujuria, y en los que su honor, tantas honrosas pajas me hubiese hecho. Empecé a acariciar su rostro tiernamente, en la medida en que ella me sujetaba la espalda con fuerza, como para no dejarme escapar nunca de sus brazos. Empecé lentamente a besar toda su cara, bajando a su cuello. Allí me estacioné un buen rato, mientras mis oídos gozaban de los primeros gemidos de placer de mi adorada prima. Ella se recostó en la cama, y yo me puse encima de ella. Ella no dejo de sujetarme fuertemente, mientras yo finalizaba con mis besos en su cuello. Después ella tomó la iniciativa, besándome el cuello. ¡El placer que sentía era muy intenso, mi prima y yo estábamos realmente gozando!!

Mi pene estaba completamente erecto, y como estaba encima de ella, mi pelvis empezó a tener contacto directo con ella, generando mayor excitación. No pudiendo evitar más la tentación me dirigí a sus senos, dueños de mis fantasías. Pude mi mano sobre uno de sus senos, y en principio ella la retiró, quizás presa de un poco de miedo porque nos descubrieran. Nos seguimos besando en los labios cuando decidí hacer un embate más hacia sus senos. Esta vez, presa por la excitación, no pudo resistirse. Mis manos empezaron a acariciar con avidez esos enormes senos. Estábamos muy suaves y grandes. Sentía como sus pezones se erizaban aún más ante mis caricias. La erección de mi pene ya era en ese momento descomunal. Mi excitación no daba respiro; fue metiendo mi mano debajo de su blusa, buscando quitarle el sostén. Logre quitárselo, dejando libres sus senos para sentirlos directamente con mis dedos. Ella gimió al momento de tocar sus pezones con la yema de mis dedos. Empecé a juguetear con ellos, a pellizcarlos y tocar toda la comisura de su aureola. Finalmente, logre quitarle la blusa, para empezar a devorar con mi boca esas deliciosas tetas. Ya no éramos dueños de nosotros mismos, nuestra excitación iba en aumento, cuando una de mis manos fue directamente a su sexo. Sentí por encima de su jean la intensa humedad que tenía; podía sentir y oler su excitación. Sin embargo, ella no quería seguir inactiva y me tumbó en la cama. Rápidamente fue hacia mi pantalón, me lo desabrocho y me dejo solo con mí bóxer. Mi pene casi no cabía en ellos; rápidamente, ella me bajó el bóxer, y dejo todo mi pene a su disposición. Lo tomó con su mano derecha y me empezó a masturbar. Con gran avidez, como una niña deseosa de su dulce, así estaba su mirada, al vaivén del compás de su mano, que dejaba ver mi glande cada vez más ancho y rojo. Empecé a gemir con placer, cerrando los ojos y disfrutando de lo que mi adorada prima me estaba dando, ¡¡¡¡que gusto me daba!!!!

C: -Moni que rico!!!!! Te quiero mucho!!!

M: -y yo a ti!!!!!

C: -eres mía Moni!!!

M:-soy tuya mi amor!!!!

De repente, note que ella se detuvo por un instante. En ese instante acercó su boca a mi pene, y me lo empezó a mamar. Vaya delicia que sentí. Ella era realmente buena, su boca chupaba sin cesar mi pene; con su mano derecha me seguía masturbando, y con su boca hacia delirar a la punta de mi glande.

C: -Moni es una deliciaaaaaaaaaaaa, no aguanto más, me vengoooo, ahhhhhh

M: -vente mi vida, dame tu lechecita!!!

Chorros de semen empezaron a salir de mi pene. Mi adorado Moni se tragó todo lo que pudo, y después empezó a limpiarme todos mis genitales. Un espasmo maravilloso sentí, pero no quería que terminara ahí. Por eso, la miré fijamente y esta vez fui yo el que la tumbó en la cama. Rápidamente, desabroche sus jeans, y los baje. Tenía una tanga rosada hermosa. No pude parar; mi pene empezaba a recuperar lentamente su forma, y quería más de mi prima. Le arranque su tanga con violencia, dejándola desnuda. Su coñito olía delicioso, y estaba llenó de pelos. Su olor me atrajo a su oscura y tentadora cueva. Su monte me esperaba, y empecé a devorarlo. Chupé su coño, recorrí cada punto buscando su punto g. Ella gritaba del placer, con mi lengua dando chupetazos.

M: -carlitos, ahahhhhhhhhhhhhh, que rico!!!!!!!!!!!!! Mi amor te amo!!!!!!!!!!!!!!!!!

C: -yo también moni!!!!!!!!!!!!

M: -me vengo amor, ahhhhhhhhhhhh, ven métemelo, quiero tenerte dentro de mí!!!!!!!

Cogí mi pene en dirección a penetrar a mi hermosa prima. Mi punta empezó a entrar de manera lenta, cuando sonó su teléfono. Su tía estaba llegando, y quería que le ayudara a cargar unas cosas. Rápidamente nos vestimos lo más rápido que pudimos, dejando inconclusa nuestra sesión de amor. Ella se fue, no sin antes darme un gran beso. Llegó mi tía, con cara de buenas nuevas, mi abuela estaba un poco mejor, aunque requería reposo. Apenado me fui, despidiéndome de todos. Mi prima ofreció a acompañarme a tomar el transporte. Nos despedimos con un largo y cálido beso, y profesándonos un profundo y querido amor.

Epílogo…

Pasó una vez más mucho tiempo. Teníamos ya algo así como 21 años cuando se dio nuestro último y más intenso encuentro. Era la boda de un primo en común de los dos. La fiesta era en un pueblo alejado de donde vivimos, y nos encontramos allí, cada uno vestido de gala. Yo llevaba un smoking negro, en el que supongo fue uno de los mejores momentos en cuanto a mi físico se refiere. Terminé midiendo más de 1,80, en esa época hacía mucho deporte, así que ya no era el escuálido hombre de otros tiempos. Me apliqué mi mejor loción, porque sabía que la iba a ver a ella. Llegamos a la ceremonia, era al atardecer, en una capilla muy pintoresca y agradable. Pasaron los novios y arrancó toda la parafernalia, y, sin embargo, mis ojos solo estaban posados en ella. Tenía el pelo rizado, que le caía casi hasta la cintura. Tenía un vestido color violeta que le ajustaba perfecto a su figura. Su silueta era de ataque, sus senos sobresalían perfectamente, su culo parado, redondito y carnoso la hacía ver completamente sensual. Quizás más a mis ojos que a los de cualquier otro, no deje de comérmela con la mirada en toda la noche. Después del brindis y todo el ceremonial del caso, vino algo muy común en las fiestas de mi país llamado la “hora loca”, en la que se simula una especie de carnaval, con disfraces y toda la cosa. En medio del relajo, apareció ella en la pista, fue directo a mí, y empezamos a bailar. Me puse detrás de ella, haciéndole sentir mi pelvis contra sus nalgas, en la medida que iba creciendo mi verga. Ella lo sintió y ese fuego entre los dos se reavivo, porque en realidad no se puede extinguir nunca. Mi calentura era monumental. Agarraba su vientre con desesperación, con ganas de hacerle sentir mi deseo sin que nadie se diera cuenta. A pequeñas ráfagas le besaba el cuello, las orejas, todo lo que me permitía sin que nos descubrieran. No hablábamos nada, solo bailamos y nos pegamos más, nos juntábamos más, nos sentíamos más…y ahí le dije:

C: – Moni, detrás del parqueadero en 5 minutos…

Esperaba con todas mis fuerzas que hubiese entendido el mensaje. Me retire de ella, como simulando ir al baño. Me escurrí entre la gente, y logré salir del recinto. Fui hacia los parqueaderos donde me aseguré de que no estuviera nadie. La ansiedad de la espera me mataba…pasaron 5, 6…10 minutos. Iba a desistir…cuando de repente la vi, como una aparición. Nuestros ojos lujuriosos se encontraron y nos dimos un beso lleno de pasión. Tantos años sin besarnos…como nos extrañábamos!!

Sabíamos que el tiempo era corto, así que no lo perdimos, Fuimos a un rincón oscuro para asegurarnos que nadie nos viera. Ella se recostó contra la pared, levante su vestido, baje su tanguita color negro y sin pensarlo la embestí con mi verga. Sobaba sus tetas con mis manos, mientras la penetraba con urgencia, como si fuese lo último que fuera a hacer en la vida. Gemimos de forme descontrolada…teníamos poco tiempo, así que ella movió sus caderas para hacerme correr.

M: Vente Carlitos…

Quise sacar mi verga para no venirme dentro de ella, pero no me lo permitió. Me abrazó junto a ella y me dijo:

M: Quiero toda tu leche dentro de mí, quiero que vivas siempre dentro de mi!!!!

Esa frase, inmortalizada en mi memoria me hizo descargar toda mi lefa dentro de ella. Nos miramos y besamos de nuevo. El último beso que nos dimos…

C: Te amo Moni!

M: Y yo a ti Carlitos!

Ese fue nuestro final. La vida siguió. Nos casamos, tenemos hijos…pero creo que si algo tenemos claro, es que si nos volviéramos a cruzar, probablemente no podríamos dejar de amarnos.