Fue a ver al profesor a su departamento porque no entendía nada, mi padrastro me acompaño. Esa noche fui la putita de los dos

Estoy viendo a mi profesor de matemáticas escribir en el pizarrón unas fórmulas que no entiendo, y la verdad no me preocupo por entender ya que sé muy bien como pasare la materia, y el tan solo pensar en eso los músculos de mi vagina se se contraen provocándome un exquisito cosquilleo, pero tengo que disimular que me dejo coger por mi profesor favorito, y me pongo a pasar lo que él está escribiendo en el pizarrón.

Mia que está sentada detrás de mí se pone a platicar inmediatamente con uno de los compañeros de clase, se llama Rubén, hace tiempo él quiso conquistarme, pero por la inmensa flojera que me dan los chicos de mi edad no le di ni la más mínima oportunidad, así es que ahora anda detrás de Mia, “pobre tonto” no tiene oportunidad, conozco bien los gustos de mi amiga, y el no clasifica en ella.

-vámonos a comer algo a la cafetería antes de que empiece la otra clase –me dice Wendy levantándose y dirigiéndose a las dos.

Me levanto mientras Mia hace lo mismo sin dejar de platicar con Rubén, están hablando de deportes, pero no les puedo poner mucha atención porque Wendy me toma del brazo izquierdo y me jala para que empiece a caminar. El pasar por la puerta siempre es un problema, ya que todos quieren salir al mismo tiempo, y hay uno que otro que nos quiere propinar una manoseada, bueno a mí no, ya que desde hace mucho, pero mucho tiempo todos conocen que esas cosas a mí no me gusta, así es que los arrimones y apretones de nalga se las dejo a mis amigas. Al salir Wendy y Mia salen riéndose entre ellas por las manos traviesas de los demás, caminamos hasta llegar las escaleras y bajamos, al estar en la planta baja de edificio, atravesamos lo que es la explanada.

Al llegar a la cafetería, unos chicos de otros salones se quedan con la boca abierta cuando nos ven entrar, mis amigas caminan contoneando su cuerpo, como lo hacen las putas cuando están buscando cliente, de la misma forma que lo hago yo cuando sé que uno de mis amigotes me está viendo. Wendy se queda platicando con unas amigas que ha encontrado en la primera mesa que esta al entrar, mientras Mia y yo nos dirigimos a donde pediremos nuestra orden, hay una gran bola en frente del chico que se encarga de las ordenes, nos quedamos paradas sin saber qué hacer.

-hola. –el chico cajero (como lo llamo yo) saluda a Mia, ella lo saluda sacudiendo su mano por encima de la cabeza

-lo mismo de siempre para las tres -Ella contesta solo con un fuerte movimiento con la cabeza.

-vámonos a sentarnos, jajaja… -y nos dirigimos a una mesa que está desocupada. Es muy divertido ver como Mia manipula a los hombres.

Siempre comemos lo mismo, ensalada de frutas, aunque es una muy buena escuela, en la cafetería todas las cosas son  para engordar, y lo único saludable son la fruta, además me gusta mucho eso.

Tardaron unos cinco minutos en traernos  nuestro pedido, el mesero es un chico nuevo que al vernos se pone nervioso, al parecer también es de secundaria.

Al parecer a Wendy se le ha olvidado que estamos esperándola, bueno, no la esperamos por mucho tiempo, la ensalada esta deliciosa, es de melón, con un poco de sandía. Mia empieza a interrogarme sobre mis planes de este fin de semana.

-¿Qué harás este fin de semana?

-no lose, tal vez otra visita a mis tíos. Y ¿tú que planes tienes?

-divertirme. Jajajaja..

-bueno al menos tú te divertirás, yo me aburro siempre como una ostra.

-pídele permiso a tu papi para que te deje este fin de semana quedarte en mi casa.

-no lose, no creo que quiera.

-pídeselo, y si no quiere ya será para la próxima.

-sí, lo hare. Y ¿Qué tienes planeado hacer?, ¿Cómo te divertirás?

-jajajaja… secreto. Solo diré que si no aceptas te perderás de una buena noche.

-jajajaj… ya me imagino que harás. Pero… ¿con quién? O debería decir ¿Quiénes?

-¡¡¡HOYE!!! Si me encanta la verga pero para meterme con muchos no jajajaja

– ¿Cuántos?

-con tres –me lo dice como niña apenada.

-jajajaja…

-bueno con tres si es que sale como me dijo mi amiguito. Pero no más.

-y ¿si no sale como lo planean?

-con mi amiguito estaré contenta, él es muy bueno en la cama, coge rico.

-jajajaja… bueno, un premio de consolación, no sabía que te dejabas coger por más de uno.

-esta será mi tercera vez, con dos al mismo tiempo y con tres mi primera vez, enserio dile a tu padre que te dé permiso así me hechas una manita.

-jajajajaja… si puedo, claro que te hago el favor.

-¿de qué chismean chicas? –es Wendy que nos sorprende en medio de la plática.

-de lo piruja que es Rachel jajajajaja…

-bueno eso no es novedad.

-¡¡¡NO SE QUEDAN ATRÁS USTEDES!!!

-jajajaja…

Los siguientes 10 minutos nos la pasamos hablando de quien es más fácil de las tres, obvio que yo siempre quedo en último lugar ya que no me dejo manosear por cualquiera. Ya es hora de regresar a clases, que aburrición; toca entrar a la clase de Historia de México, es interesante la historia, bueno por lo menos cuando lo veo en el Historia chanel, pero la forma en que da la clase la profesora uff… es la muerte. Si algún día me torturan para que confiese el asesinato de un conejo, esta sería la tortura perfecta; lo único que me queda es concentrarme en el texto del libro de historia, por lo menos el escritor si tiene imaginación….

Por fin ha llegado el momento de regresar a casa, todos toman sus cosas lo mas rápido posible, al otro lado del salón un grupo de chicos, o mejor dicho niños se están empujando, y ¿todavía se preguntan porque los ignoro?, niños… para cuando estamos listas para salir del salón ya la mitad está afuera, así es que ahora es más fácil pasar por la puerta.

-¡hey chicas! ¿no quieren ir a mi casa a pasar la tarde? Mis padres no está.

-no gracias, mi novio pasara por mí –contesta Mia

-¿Quiénes irán? – Wendy; la que no se pierde una fiesta improvisada.

-ya se ha apuntado medio salón.

-en ese caso cuenten con migo pero yo llego en una hora, tengo cositas que hacer antes.

-y ¿tú que dices Rachel?

-claro…. –mi celular empieza a sonar- dame un segundo… diga.

-hola perrita. ¿Cómo te ha ido el día? –es mi profesor.

-bien, gracias.

-quiero cogerte, ¿tienes tiempo de pasar a mi departamento?

-¿ahora?

-claro.

-bueno si, pero tengo que avisar que llegare tarde a casa.

-te estaré esperando puta.

-sí, claro, llamo y después te mando un mensaje para confirmarte.

-ok, no tardes.

-chicos creo que les quedare mal esta vez –y muchas otras más- pero ya tengo planes. –se los digo mientras camino hacia las escaleras. No marco a mi padrastro inmediatamente, no quiero que mis amigas escuchen mi conversación, en su lugar baño en preguntas a Mia

-tu novio… ¿sabe de tu diversión de este fin de semana?

-jajajaja… claro que no, pero en cierta medida fue idea de él, pero lo practicare con otros, él no es muy bueno en la cama. Jajajaja…

-mándamelo a mi casa y le enseñare uno que otro truco. –La maestra Wendy al rescate, de seguro ha aprendido muchas cosas con mi padrastro- es lindo tu novio.

-demasiado tarde, lo cortare la siguiente semana.

-¿Por qué?

-ya me aburrió; bueno chicas aquí es donde nos separamos.

-hasta mañana Amiga –le doy un beso en la mejilla y después ella hace lo mismo con Wendy pero el beso se lo peligrosamente cerca de la boca- recuerda la tarea que es para mañana.

Cuando se está alejando, se voltea y nos grita -¡en enserio chicas, dejen de andar de putas, les pegaran una enfermedad! Y se va muriéndose de la risa. La única respuesta de Wendy es enseñarle el dedo corazón y reírse con migo.

-bueno amiga. Yo también me voy, tengo que hablar con mi padrastro.

-bueno, te cuidas.

-hasta mañana

-hasta mañana.

Camino hacia donde me está esperando el chofer de mi padrastro, espero un par de segundos para sacar mi celular y marcar el número de la oficina de mi padrastro, solo tengo que esperar un par de segundos para que su secretaria me conteste.

-oficina del licenciado Rojas, ¿en qué puedo ayudarle?

-hola, soy Rachel, ¿se encuentra mi papá?

-buenos días señorita si se encuentra deme un momento.

Después de un silencio donde se escucha una musiquita tonta me saluda mi padrastro.

-hola perra. ¿Qué quieres?

-hola papi, quiero ir a ver a una a miga, se encuentra enferma y quiero pasar a saludarla, así es que llegare tarde a casa, bueno no tarde pero te aviso que no voy para la casa.

-está bien perra, pero cuando llegues quiero que me esperes en tu camita, con las piernas abiertas y con tu vagina muy húmeda, ¿entendido?

-sí papi, ¿a qué hora llegara?

-después de las nueve.

-está bien papi.

-nos vemos en la noche perra.

-hasta la noche papi.

Camino hasta encontrarme frente al chofer de mi padre y le digo que me iría en taxi. Después de caminar unos metros me subo al primer taxi que está en el parador, y lo curioso de la vida, es que el chofer es el señor Jorge.

-buenos días Rachel

-¡hola Jorge! ¿Cómo ha estado?

-muy bien gracias, y ¿tu? Bueno no me contestes, se be que estas muy bien.

-jajaja… gracias, gracias. ¿me puede llevar a la privada Benito Juárez?

-es un placer.

Mi querido amigo taxista bajo hacia el oeste por la calle Miguel Hidalgo, pasamos rápidamente a todos los alumnos del colegio, en una esquina pude ver a mi amiga Mia colgada del cuello de que me supongo que es su novio, o tal vez sea su amigo, no lo sé. Jorge siguió toda la calle y dio vuelta a la izquierda, después a la derecha por una calle que se llama Prolongación Morelos y después a la derecha, para pasar frente a una concesionaria, siempre que paso por este lugar me quedo viendo los autos que hay, cuando tenga edad, le diré a mi padrastro que me compre uno de esos; dimos una ligera vuela a la izquierda para entrar de nuevo a la calle Miguel Hidalgo, y así, directo hasta el centro de la ciudad, el parque Juárez, dimos vuelta hacia la izquierda para tomar la calle Juárez Norte y después de dar una ligera vuelta a la derecha nos fuimos directo a la privada Benito Juárez.

Mi querido amigo Jorge, me dejo frente a la entrada de la privada, aunque pueden pasar autos, decidí que sería mejor caminar. Es una serie de edificios, todos del mismo color anaranjado, si no tuvieran numero sería difícil dar con el departamento de mi profesor.

Tome las escaleras del edificio donde está el apartamento, el cual está en el último piso, eso es conveniente ya que es más difícil que oigan mis gritos; cuando estoy en la puerta solo es necesario que toque el timbre un par de veces para que mi profesor me habrá. Al mirarme se le dibuja una sonrisa perversa en la cara, me da un poco de miedo pero también me excita demasiado, mis rodillas empezaron a temblar.

-entra –me dice, cuando doy dos pasos a dentro de su departamento ciento una nalgada que me hace brincar por la sorpresa y me llena de felicidad- se supone que me tenías que avisar que vendrías para acá.

-sí, se me olvido lo siento.

Puse mi mochila en el sofá, él se acercó detrás de mí y me restregó su verga en mi culo, ya la tenía dura, y lista para introducirse en mí, y así se lo hice saber.

-se nota que ya está listo para cogerme profe.

-estas muy buena chamaca, todos los hombres quieren cogerte.

-eso es halagador.

-¿te gusta andar por la calle y calentar vergas verdad?

-es divertido, pero la verdad no lo hago intencionalmente.

-jajajaja si, lo sé, te vistes como niña buena, de esas que van a la iglesia jajajaja.

-jajajaja no tanto pero si, supongo que sí.

Mientras me tenía agarrada desde atrás, me acariciaba mis senos  por encima del uniforme escolar, bajo su mano derecha hasta agarrar la orilla de mi falda, la tomo y la jalo hacia arriba para meter su mano, ufff.. Su mano toca mis bragas, ya húmedas por la excitación; mi cuerpo se estrujo al sentir el contacto de sus dedos cuando toco mi vagina por encima de las bragas.

-siempre te encuentro dispuesta para ser cogida, muy bien niña, así siempre deben de estar las putitas como tú, húmedas y disponibles.

Con la otra mano me tomo de la nuca y me empujo lentamente, por la poca (jajajajajaj) experiencia que tengo supe que es lo que quería así es que me deje llevar y puse mis manos en el respaldo del sofá, baje un poco mi cintura, para que mi culito se parara y tuviera un mejor acceso. Acaricio mi espalda sin quitarme el suéter, bajando lentamente hacia mi culito, mientras que su otra mano seguía acariciándome por encima de mis bragas.

Ciento como mi temperatura aumenta más y más, para ese momento mis rodillas se sienten como gelatinas, y mi profesor se da cuenta de eso, porque sonriendo me dice.

-te mueres de ganas de que te coja ¿verdad?

-sí profe, sí –no sé cómo es que respondí a su pregunta, por que para ese momento, no puedo respirar correctamente.

Gire mi cabeza para verlo, en ese momento se arrodillo y tomo mis bragas con las dos manos, y mis bragas fueron bajando lentamente hasta hacer contacto con mis zapatos escolares, con su mano derecha tomo mi tobillo derecho, lo alzo y saco mi pierna de mis bragas, inmediatamente después hiso lo mismo con la otra, tomo mis bragas entre sus manos y las llevo a su nariz aspirando fuertemente; en sus ojos pude leer la enorme excitación que le provoca mi aroma.

 

-que rico hueles puta, ninguna como tú.

 

Después de guardar mis bragas en el bolsillo de su pantalón, tomo la orilla de mi falda que para ese momento bajo para cubrir mi culo, lo alzo y lo acomodo en mi cintura, cuando vi que se desabrochaba el pantalón, regrese mi mirada hacia adelante, subí mis rodillas al sofá y abrí más las piernas para darle mejor acceso, para que entrara mas fácil y me doliera menos, pero tengo que decir que ese dolor me gusta, es rico.

Con las manos apreté el respaldo del sofá, mi cabeza ya empezaba a sudar y eso que todavía ni siquiera me tocaba con su verga, sentí sus manos acariciando mis nalgas.

-que rico culo, suave.

Su mano derecha se fue acercando más y más a mi vagina, empezó a acariciarme los labios, los recorrió en toda su longitud, muy lento pero presionando fuerte, eso me causo unos escalofríos y empecé a gemir, unos gemidos apenas audibles, lo suficiente para sacar ese placer que me provocaban sus manos. Su otra mano acariciaba la línea que separa mi culito en dos, desde el comienzo de mi vagina hasta donde empieza la espalda. Ya estaba a punto de suplicarle que me cogiera, pero de pronto me la metió con brutalidad diabólica.

-¡¡¡haaay!!!

Di un grito que se tuvo que escuchar en Japón, al parecer a mi profesor eso no le preocupo por que se empezó a reír, esa risita de macho, sentía la cabeza de su verga dentro de mi vagina y me producía un dolor tan placentero que tendría que ser ilegal.

-afloja puta, afloja, así entrara más rápido, te quiero coger duro.

 

Me tomo de los hombros con las dos manos y tomando fuerza empujo su verga, yo di otro grito de dolor placentero, sintiendo como su palo se metía lentamente dentro de mí, podía sentir cada centímetro recorriendo el interior de mi vagina, sus venas palpitaban con fuerza, y su cabeza la tenía muy resbalosa.

Después de otros cuatro empujones fuertemente asignados, sentí sus huevos contra mí, me tomo de mi cintura, y la fue sacando lentamente hasta que dejo solo la punta dentro de mí, y después de tomar fuerzas, me la metió otra vez, dos, tres y un empujón más, y volví a sentir su huevos contra de mí, así atuvimos no sé por cuanto tiempo, hasta que su verga ya podía entrar y salir de mí de un  solo movimiento, mis gemidos salían de mi boca con cada embestida de mi profesor,

Me estuvo cogiendo en esa posición durante un buen rato, en ocasiones me propino unas buenas nalgadas con su mano derecha, en cada una de ellas, yo soltaba un gritito, de dolor, pero mi cara reflejaba una satisfacción que no podía con ella. Mi profesor me tomo del cabello y haciéndome una cola de caballo me jalo fuerte mente, eso hiso que mi cintura se arqueara haciendo a la vez que mi culito se hiciera hacia arriba, para que entrara más fácilmente su verga en mí.

En esa posición me siguió propinando nalgadas, me jalaba el cabello y me cogía fuertemente, eso me prendió tanto que mi orgasmo llego sin avisar, mi cuerpo se estremeció, mis piernas como mi cintura entraron en una temblorina que hiso que mi profesor se riera de satisfacción. Mi boca la tenía abierta, mis gemidos fueron entre cortados, ya que quería respirar, pero la sensación tan placentera que estaba pasando hacia que mis gemidos salieran; mi profesor no dejo de embestirme, cuando estaba pasando mi orgasmo, el saco su verga de mi vagina, me soltó el cabello y yo caí sin fuerzas sobre el sofá, mi cuerpo no me respondía, me faltaba el aire. Mi profesor dijo algo pero como todavía está en trance, no entendí lo que me dijo, solo escuche un tipo de mormullo a lo lejos, al parecer a él no le gusto que no le respondiera, me tomo del cabello y me jalo para que bajara del sofá, y empezó a presionar su verga contra mi boca que la tenía medio serrada, me picoteo con tanta fuerza que mi boca se abrió ante el intruso, sentí su calentura en mi paladar, y mi propio sabor en mi lengua, era riquísimo.

Me empezó a coger por la boca, su verga entraba y salía de mi con mucha rapidez, él me tenía sujeto con una mano de la nuca y otra me tenía sostenida de los cabellos ya que cada vez que quería soltarme, yo me caía por la falta de fuerzas que sentía en mi cuerpo, eso solo paso por unos pocos segundos ya que mi cuerpo recupero su fuerza y pude sostenerme en mis rodillas, no quise meter las manos ya que la forma en que me estaba cogiendo me gustaba. Se podía escuchar en todo el cuarto como su verga hacia ese ruidito característico que hace cuando choca contra mi garganta.

Después de  unos minutos disfrutando de mi boca, sentía como su verga se hinchaba cada vez más, sentía el latido de su corazón en mi boca, y me prepare para recibir su leche, pero mi profesor tenía otros planes, ya que me tomo con una fuerza excesiva de los cabellos he hiso que me acostara en el sofá, ese trato de rudeza me calentó muchísimo, me hiso sentirme usada y mis piernas automáticamente se abrieron, mi profesor se metió en medio de ellas y me penetro con fuerza animal. Solté un aullido de placer, lo habrase con mis piernas y lo jalaba con ellas para que me penetrara más adentro, hasta que de momento sentí toda su leche dentro de mi vagina, en cada tiro el me penetraba con fuerza, por mi parte en ese momento llegue a otro orgasmo; mi vagina en sus contracciones exprimir su verga con fuerza sacando hasta la última gota de semen que estuviera dentro de él, mi espalda se arqueo con firmeza levantando el cuerpo de mi amante de más de 40 años, mis ojos se pusieron en blanco y mi respiración se cortó, no sé cuánto tiempo paso, sentí un dolor rico cuando el saco su verga de dentro de mi vagina, me dolía el vientre, sentía mi cuerpo lleno de semen.

-ya termine contigo puta, ya te puedes ir.

Yo no dije nada a su orden, todavía estaba luchando por recuperar el control de mi respiración, pasaron unos minutos, sintiendo como su leche salía de mi vagina y escurriéndose por mi piel, por la posición en la que estaba se resbalo hasta mi ano, humedeciéndolo deliciosamente. Escuche como terminaba una y después otra canción en su estéreo, abrí los ojos y lo tenía en frente de mí, me introdujo dos dedos dentro de mi vagina con brusquedad, al sacarlos yo solté un suspiro, él me metió los dedos en la boca para que saboreara su leche revuelto con mis propios jugos, ese líquido viscoso me supo a gloria. Me tomo del cabello he hiso que me levantara, como pude me tome mi falda que estaba enrollada en mi cintura y la desenrolle y acomode en su posición correcta.

-largo puta -Me grito mi profesor aventándome a mis brazos mi mochila- en la mesa está el trabajo de la siguiente clase, ¿eso está bien como pago puta?

-Gracias profesor.

Al dar el primer paso sentí un dolorcito en mi vagina, producto de la tremenda cogida, los siguientes pasos los di muy lento, el dolorcito me hacía cojear del pie izquierdo, empecé a sentir como su leche de macho comenzaba a resbalar por mis piernas, mi profesor soltó una sonrisita y me empujo para apresurarme –vamos puta ya lárgate- me dijo, el tomo las hojas y me las puso en mi regazo, me encamino a paso rápido a la puerta y me dio una nalgada fuerte al salir, al sentirla sonreí.

-gracias profesor –le repetí.

Aunque siempre me ha gustado ese dolor, sentirme tan usada; tenía que caminar lento ya que ese dolorcito no me dejaba, después de bajar las escaleras me recargue en la pared, alce la vista y mire el techo un momento, me sentía en la gloria, el saber que un hombre disfruta de una chica como yo, para mi es lo más maravilloso del mundo, me hace sentir la puta más feliz del mundo. Sentí como la leche de mi profesor resbalaba por mi rodilla derecha, me agache y al verla sonreí, mire a los lados y después de percatarme que nadie me estaba viendo, pase mis dedos recogiendo ese néctar hasta llegar a mi vagina, inmediatamente después me lo lleve a la boca degustando su sabor; recordé que había salido de su departamento sin ponerme las bragas, bueno, la verdad es que mi profesor no me hubiera dejado ponérmelas, siempre se queda con ellas; así es que empecé a caminar despacio hasta la parada de taxis en la salida de esa privada.

Cuando estuve cerca de los taxis uno de ellos bajo su vidrio y sacando solo la cabeza y una mano haciéndome séllales para verlo mi amigo Jorge, el taxista.

-¿le ha pasado algo señorita? –mi amigo salía rápido del taxi para ayudarme, yo lo pare con la mano.

-no, solo me he torcido el tobillo pero ya está pasando.

Me abrió la puerta y me metí dentro.

-señorita huele a sexo fuerte jajajaja…

-jajajaja… ¿me puede llevar a mi casa?

-claro, aún recuerdo la dirección.

El manejo sin decir palabra alguna, mientras que yo hojeaba las hojas que  mi profesor me había dado, después de guardar los papeles en mi mochila me di cuenta que ya estábamos a punto de llegar a mi casa. Saque dinero para pagar.

 

-no es necesario señorita, para mí es un placer verla, y más en este momento, ya que tiene un brillo en sus ojos como de mujer casada jajajaja…

Yo no conteste a su comentario, pero en ese momento me entraron dudas de que si él ya se había dado cuenta de que mi aspecto era de que me había cogido un macho dominante.

-gracias Jorge.

Me baje del taxi y al dar dos pasos hacia la puerta de mi casa Jorge me hiso otro comentario.

–   Señorita me ha dejado manchado todo el sillón –me gire para mirar por la ventana y pude ver una mancha humedad donde yo estaba sentada –se me hace que se le esta saliendo la leche jajajajaj… -despues de eso, Jorge se fue.

 

Yo me quede ruborizada por la vergüenza, me mire el trasero y tenía una mancha de humedad producida por la leche que aun salía de mi vagina ¿sorprendente? Pues créanlo, porque no estoy mintiendo por fortuna me he encontrado con machos que tienen un buen cargamento de leche. Después de eso no cabría duda que mi chofer de taxi sabría que son una cogelona.

Entre lo más rápido que mis piernas me permitieron, subí a mi cuarto y avente la mochila a mi cama y me dirigí inmediatamente a darme un buen baño, y prepararme para la noche ya que me usaría mi padrastro.

Con mi rostro hacia arriba dejo que el agua cálida recorra mi cuerpo igual que lo han hecho los hombres que han saboreado las delicias de mi piel. Me siento un poco avergonzada de que el taxista me viera en aquel estado, pero ha la vez me siento deliciosamente excitada, un par de horas antes no me había planteado lo delicioso que sería tener la virilidad del taxista dentro de mí, pero ahora ya es otra historia, aunque siempre he dicho que nunca me metiera con un empleado o con alguien como él, pero el hecho de saber que tiene de conocimiento que soy una puta ninfómana, me calienta, pero tengo que sacar esos pensamientos de mi mente, porque aquel taxista no está en la misma condición social que yo, no es la de la clase de hombres a los que dejo que me metan mano ha placer, pero creo que esos pensamientos son solo porque estoy muy caliente, hasta parece que no me han cogido en días. Con estos pensamientos y más, dejo que el agua recorra el largo de mi cabello hasta llegar a mi media espalda cambiando de temperatura cuando toca mi piel, cuando llega a mi cintura siento como se abre en tres caminos, pero el que me produce un delicioso placer es el de en medio, que corre con mayor rapidez por el pliegue que separa mis nalgas, baja con mayor rapidez y cuando llega a mi sexo me hace cosquillas, y sigue bajando por mis largas, contorneadas y duras piernas. En mi cara se dibuja una sonrisa de satisfacción por el cuerpo que tengo.

 

Tomo un poco de shampoo y me lavo a profundidad mi cabello castaño, después tomando jabón líquido lo derramo en una esponja y lo froto por todo mi cuerpo, dando un masaje a mi piel en círculos, primero mi cuello, bajando a mis senos, hasta llegar a mi abdomen plano, me gusta darme baños muy minuciosos, me gusta estar limpia y fresca.

Cuando estoy satisfecha con la limpieza de mi piel, tomo la regadera que está enfrente de mi a media altura, es una de esas regaderas de mano; presionando el botón empieza a salir agua fría que me hace dar un brinco y soltar un pequeño grito, pero inmediatamente el agua toma una temperatura agradable, la tomo con mi mano izquierda y la dirijo a mi vagina haciendo que el agua choque contra ella, la presión del agua hace que me excite de inmediato, se siente como miles de pellizcos, es un cosquilleo agradable, hasta ahora no hay hombre que pueda hacer eso, y no los culpo, ya que para hacerlo deberían tener miles de dedos. Con mi mano derecha abro los labios vaginales y la sensación se intensifica, y con mi dedo medio me doy un masaje muy estimulante. Como lo dije antes me gusta limpiarme a profundidad, mi dedo empieza a meterse en mi vagina para sacar toda la leche de mi profesor, aunque sé que no se daría cuenta mi padrastro, pero aun así yo me limpio, al entrar mi dedo me produce un poco de dolor, abro las piernas y el dolor desaparece y mí dedo entra con mayor facilidad, el placer que siento al apretar mi dedo contra las paredes de mi vagina y sacar los fluidos de mi profesor hace que mis piernas pierdan fuerza, que la respiración se me corte, que mis pezones se pongan duros, mi respiración se dificulta por el agua que cae en mi cara, manteniendo los ojos serrados imagino que el dedo que está hurgando dentro de mi es de mi padrastro, el dejarme coger por el me produce un morbo inimaginable. Después de unos minutos de limpieza mi orgasmo se hace presente. Me detengo con una mano de la pared que tengo frente a mí, las fuerzas de mis piernas empiezan a flaquear, y el temblor de mi cuerpo no ayuda a sostenerme en pie, suelto un gemido largo, liberador. Mis piernas recuperan su fuerza y me quedo de pie debajo de la regadera, cierro las llaves del agua y tomo una toalla para secarme el cabello y el cuerpo. Mientras miraba mi figura desnuda en el espejo mientas me cepillo el cabello, no puedo dejar de admirar la belleza en la que estoy convertida, y pensar que todos los hombres que me ven caminar me desean, me hace sonreír.

Me enrede una toalla en el cuerpo y me senté en la cama, tome mi mochila y le di otra hojeada a las hojas que me dio mi profesor, esto me libraría de hacer tres días de investigación y otros dos de redacción, que alivio estar bien buena. Mire el reloj y todavía faltaban dos horas para que mi padrastro llegara así es que baje a la sala y me senté en el sofá, prendí la televisión y me puse a ver una película.

Casi termino de ver la película de cementerio de mascotas, cuando recordé que tenía que esperar a mi padrastro en mi cama. Me levante del sofá, ya era de noche, prendí las luces de la sala y me fui a mi cuarto, mientras subía las escaleras pienso que es muy divertido ser cogida dos veces por diferentes hombres en el mismo día, aunque recuerdo una vez que me usaron 4 hombres en el mismo día, pero eso ya fue hace mucho. Pero la que guardo en mi memoria con mucho cariño fue mi primera cogida. Mientras estoy parada frente al espejo de mi cuarto, frotándome el cuerpo desnudo con una crema hidratante con olor a durazno, el favorito de mi padrastro y mío, recuerdo esos días de hace mucho tiempo, para nada fue traumático, aunque si doloroso, pero nada traumático, al contrario, me quede con las ganas de mas, aunque durante un año antes ya me había tocado mientras veíamos películas porno, no había sentido lo que era un orgasmo, hasta ese día, cuando me desvirgo. Con eso en mente me recuesto en el centro de mi cama, los osos de peluche que están en mi almohada, son testigos mudos de cómo me estoy tocando por todo mi juvenil cuerpo, desde un año antes de que me desvirgara ya me había dicho que sería su puta particular, en ese entonces no sabía muy bien a lo que se refería, pero pacientemente me lo explicaba mientras en la televisión pasaban las escenas que más me gustaban, con las que una vez me descubrió viéndolas una tarde de junio.

-así me gusta, que siempre estés preparada para que tu macho te use.

Esas palabras me sacaron de mis recuerdos eróticos, alce la cabeza y descubro a mi padrastro recargado en el marco de la puerta desnudo, con su verga en la mano jalándosela, comencé a respirar cortadamente sabiendo lo que me espera, siempre me a dado un poco de miedito cuando mi padrastro me monta, ese tremendo placer que me da y que le doy es algo intimidante. Flexiono las piernas y las separo más, con los dedos de mi mano izquierda separo los labios de mi vagina que ya está preparada, húmeda y hambrienta de carne, y con mi otra mano señalo el mástil que tiene agarrando y hago señas como jalándolo con un dedo, invitándolo a que se acerque, me paso la lengua por los labios y lo invito a que se acerque con voz cariñosa, dulce, cachonda.

-ven papi, ven, cógete a tu puta.

Él no se hace del rogar, camina hacia mi mientras yo abro ligeramente la boca y paso mi lengua por mi labio superior, haciendo un recorrido lento de un lado a otro, mientras mi padrastro se acomoda en medio de mis piernas tomo su verga con mi mano derecha y la apunto hacia mi entrada sin dejar de separar los labios vaginales con la otra mano. Su mirada es de un morbo total, de un macho desbordando control sobre mí, eso me prende, y me hace soltar un gemido de expectación, subo y bajo mi mano sobre su tronco, lo aprieto haciendo que suelte un gruñido de animal, dejo descansar mi cabeza en la cama jalando su verga hacia mí, metiéndola, mi padrastro entiende el movimiento, y con un ligero golpe de caderas me la mete, solo un poco, solo la punta; mi vagina por ser tan estrecha no deja que entre su verga a la primera, él sonríe, le gusta que este apretada, y empuja más y más, sin obtener resultados. En mi cara se dibuja un rictus de dolor, mis piernas se tensan con cada embestida lenta pero fuerte de mi padrastro, pasa sus manos por debajo de mis brazos tomándome de los hombros, sé que es lo que viene, me aprieta con sus manos, muy fuerte, hace hacia arriba sus caderas, y en un segundo siento un dolor en mi vagina que me hace soltar un grito de dolor y placer, la forma en que me la mete es animal, de una fuerza abrumadora, pero solo ha entrado la mitad, en estos segundos es cuando maldigo mi suerte de tener una vagina tan pequeña, abro mis ojos y me encuentro con su cara llena de placer, su boca esta arqueada en una sonrisa lasciva.

-me duele papi, más despacio por favor.

-¡cállate puta! Me gusta que estés apretada, me gusta que me aprietes perra calenturienta.

Saca lentamente su palo de mis entrañas, puedo sentir cada vena de él, cada palpitación, su glande apretado en la entrada de mi vagina, se prepara para envestirme, lo tomo con mis brazos rodeándole la nuca, me aferro a él como si quisiera llevarse mi vida, y de momento siento de nuevo ese exquisito dolor, me hace gritar y mi cara se contrae de dolor, pero después de sus palabras, de saber que está complacido con mi cuerpo, ya no me importa recibir más dolor. Me la saca solo dejando la punta dentro, separo las piernas lo más que puedo para dejarlo hacer su gusto, y siento de nuevo el dolor. Esta vez me duele diferente, suelto un gemido que se puede escuchar por toda la casa, ciento sus huevos en el perineo, me siento llena, feliz, completa, así es como me gusta estar, llena de carne de macho, entre las lágrimas que están en mi cara por el dolor, se me dibuja una sonrisa, me gusta estar en las manos de un macho que disfrute de mi cuerpo, solo de esta manera puedo disfrutar yo. Mi padrastro empieza a sacarlo lentamente, y después me la hunde con fuerza; repite una y otra vez el mismo movimiento, cuando me la mete puedo jurar que me empuja todas mis entrañas hacia la garganta, siento mi ano apretado, mi culo se contrae con cada envestida.

-Ay qué rica pucha, apretada…qué tetas… que culo…. que cuerpazo te cargas zorra.

-que rico, Sí cógeme, cógeme…a-a-a-a-a-a-a-a-a-a

-Te encanta la reata, ¿verdad putita?…¡contéstame puta!

-Sí, me encanta la reata-a-a-a-a-a-a-…

-Eres mi puta, Rachel.

-Sí, papito, si lo que tú quieras papacito, pero cójame…cójame.

Mientras mi padrastro y yo soltamos gemidos en el oído del otro, en cada envestida de mi padrastro mis pies dejan de sentir mi cama, me doy cuenta que en cada envestida me acerco más y más a la cabecera de mi cama. Mi padrastro se endereza tomándome de las caderas haciendo que no salga su verga de dentro de mí y que mi cabeza quede en la cama, me la empieza a meter y sacar lo más rápido que puede, mis gemidos son más fuertes y cortados, en unos momentos mi cabeza choca con la cabecera de mi cama, el pacer que me produce la cogida que me está dando mi padrastro es desesperante, no se como pero en un momento me doy cuenta que estoy estrujando mis senos, pellizcando los pezones, jalándolos con fuerza; eso me hace sentir un placer que se recorre por todos mis senos, por la columna vertebral, y por mi estómago. Con la boca abierta y una cara de placer que hasta la más puta de las estrellas porno envidiaría lo miro a los ojos, puedo ver su felicidad al disfrutar de mi cuerpo, me mira y me da una bofetada, y con ese arrebato de machismo mi orgasmo se hace presente haciendo que me convulsione, que grite, llegando el momento que me quedo sin aire, mis pulmones por un segundo eterno no responden. Mi padrastro no se detiene, al ver y sentir mi orgasmo se avienta hacia mi comiéndome frenéticamente mis senos, con una mano me aprieta el seno derecho y con su boca me chupa con fuerza el izquierdo, me mordisquea los pezones haciendo que suelte un grito de dolor.

 

-eres muy buena perra.

Me da otra bofetada y me besa brutalmente metiendo su lengua hasta que toca lamia; mis gemidos se ahogan dentro de su boca, nuestras lenguas chocan una contra la otra. Se vuelve a enderezar a la misma posición que antes.

 

-eres mía puta.

-si papi soy tuya.

-me gusta que me obedezcas zorra.

-si papi lo que tú quieras. ¡Si, así, así, métemelo más duro, más, más hasta el fondo, dámelo todo, me encanta papi, mételo todo, párteme en dos mi amor!

Me da otra bofetada haciendo que mi rostro me arda, haciendo que me sienta como la más puta ramera de todas, haciendo que me sienta como un objeto que puede hacer lo que quiera con él, haciendo que me sienta feliz. Con un gruñido por parte de él, y alzando su cabeza al cielo, me da una envestida llegando a lo más profundo de mi, descargando toda su leche, ese hermoso liquido cremoso y muy caliente, siento como 4 disparos bien cargados dentro de mí, inundando todo.

Salió de mí, dejándome acostada, y rápidamente me quede dormida.