Deje la puerta entreabierta para que mi ama entrara, para que llegara el momento en donde me dominara y me ordenara darle placer

Deje la puerta abierta, me fui a mi cuarto y me arrodille al lado de la cama, esperando a que apareciera.

Delante de mí se presento una chica bajita pero preciosa, mi Ama. Melena larga castaña, tetitas firmes, carita dulce adornada con dos preciosos ojos azules y una boquita con labios carnosos, y una cintura redondita que escondía un culazo voluptuoso. Aunque vestía con deportivas, leggings y sudadera de mangas anchas iba perfectamente arreglada. Mientras se acercaba a mí se quitó la sudadera.

– Hola perrito, tenía muchas ganas de venir a jugar contigo.

Puso su mano bajo mi mentón y me hizo alzar la mirada para mirarla a los ojos, subió la mano hasta mi boca acariciándome la cara y metió su dedo índice para que lo lamiera, cosa que hice de inmediato presionándole entre mis labios y arropándole ansiosamente con mi lengua.

– Así me gusta, con ansia por mí. No pongas esa carita de pena que me va a dar lástima abusar de ti, vete a la puerta del armario.

– Si Ama.

Fui a cuatro patas hasta ponerme de espaldas pegado a la puerta del armario. Ella iba detrás de mí y cuando me coloque tenía su magnífico culo enfundado en leggings a la altura de mi cara. Se sentó sobre mi cara aprisionándola contra el armario y comenzó a restregarse por toda ella a la vez que se metía una mano bajo los leggings para tocarse. Me encontraba en la gloria lamiendo y besando a mi Ama mientras se restregaba, se paró un momento para incrustar mi cabeza más contra el armario y note como su culo se relajaba. Se tiro un sonoro pedo directamente en mi cara, que invadió mis fosas nasales de un extraño y agradable aroma.

– Ummm, me lo estaba aguantando desde hace un rato, pero como te gusta tanto mi culo perrito había pensado que también disfrutarías de su aroma ¿Verdad que te gusta lo que te da tu Diosa?

Como había comenzado a frotarse contra mí de nuevo, mi contestación sonó lejana y amortiguada.

– Me encanta Ama, de me más se lo suplico.

No debió de oírme bien porque se dejo de frotar y se dio la vuelta para sacar de su coño una mano que chorreaba sus jugos. Me tiré al suelo a besar sus deportivas y suplicar por limpiar su mano.

– Diosa por favor déjeme tener el honor de limpiar los apetitosos jugos que tiene en su mano.

– Me pone muy cachonda cuando suplicas y te arrastras.

Me introdujo sus mojados dedos en la boca y comenzó a jugar con ellos con mi lengua, los restregaba por todas partes y yo saboreaba como si me fuera la vida en ello. Cuando se canso de jugar con mi boca, se dirigió a la cama y se sentó, me ordenó quitarle toda la ropa, cuando terminé contemplaba ante mí su majestuoso cuerpo.

– Vamos perrito acerca esa boquita a mi chocho y lámelo, despacito.

Me acerqué a su vagina con la boca entre abierta como pre saboreando lo que iba a disfrutar, cuando estuve bastante cerca me agarro de la coronilla y me incrusto la cabeza entre sus piernas, haciendo que mi boca quedara totalmente pegada y casi inmóvil en su mojado coño.